Pensamiento político V
Por José Guadalupe Rocha Esparza
Confucio, “Venerado Maestro Kun”, sabio filósofo y reformador chino, un hombre concienzudo y práctico y, ante todo, un educador, un profesor, que ofrecía sus consejos a los príncipes. Viajó de ciudad en ciudad, sin permanecer más de tres años en cada una de ellas. En todas fue recibido con grandes honores y regalos, pero varias omitían seguir sus enseñanzas.
Afirmaba que todo príncipe debe dar ejemplo de todas las virtudes sin descanso, porque el hombre virtuoso permanece en el invariable medio, la más alta perfección. Decía que un príncipe virtuoso, siempre persona amable, atrae a los buenos ministros con las excelencias de su persona. Y, cual estrella polar, todas las estrellas giran en torno suyo por su bondad.
Sugería no apresurarse en buscar las pequeñas ventajas como un tosco, porque se descuidan las grandes cosas, propias de un noble. Se cuenta cómo una vez estaba el Maestro junto a un río, mirándole, y dijo entre suspiros: “Todo fluye noche y día, y desaparece sin cesar”. Convencido fue de que las palabras han de expresar perfectamente los pensamientos.
