abril 26, 2026

Sui generis y multifacético revolucionario; Pancho Villa

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Sumario: Una mirada ágil y contextual al carácter múltiple, contradictorio y fascinante de Pancho Villa, desde su niñez pobre hasta su vida como caudillo revolucionario, bandolero, gobernador, fugitivo y personaje legendario cuya historia sigue generando asombro y debate.

Por Raúl Márquez López / Historiador

A lo largo de su vida José Doroteo Arango Arámbula, mejor conocido como Pancho Villa, aquél que se casó decenas de veces, no tomaba alcohol, le encantaban las malteadas de fresa y no desaprovechaba cada vez que se encontraba en los Estados Unidos para beberlas. El mismo que se dedicó a múltiples actividades dentro y fuera de la ley, según el momento se lo permitiera. 

Podemos decir que el “Centauro del Norte” fue un mil usos, en su niñez se desempeñó como pastor de ovejas, acarreador de leña, peón de hacienda, después, como joven sin llegar a hacer adulto todavía, prófugo de la justicia, fue bandolero,  ladrón de vacas, asaltante de caminos, y ya en su vida adulta:  minero, albañil, carnicero, brazo armado de la Revolución, caudillo, negociante con Hollywood (ya que firmará un contrato con ellos para filmar sus batallas) General de División, Gobernador de Chihuahua, Prófugo de la Justicia Estadounidense (enemigo número uno de los gringos, recuérdese que lo buscaron en suelo mexicano durante casi un año). Finalmente, administrador de la Hacienda “el Canutillo” otorgada por el gobierno federal como pago a sus servicios a la nación. Lo más sorprendente se pudo haber montado en la silla presidencial, pero la despreció por decir que estaba maldita y porque le desagradaban las banquetas de las calles de la ciudad de México.

Niñez y Adolescencia desafortunada.

Francisco Villa nace en el seno de una familia sumamente pobre en el Rancho llamado “La Coyotada” en San Juan del Río (una minúscula población del estado de Durango), dentro de los inmensos terrenos de la hacienda de Santa Isabel de Berros haciendo funciones como peón de hacienda,  hasta que huye del lugar por una razón que todavía no se encuentra clara, según las crónicas hiere o asesina a un familiar del propietario de la hacienda donde trabajaba por defender la honra de una de sus hermanas.

Juventud y malas juntas.

En su periodo de fugitivo, se encontrará  por un largo  periodo de tiempo  oculto en las montañas y asalto de mata para que no fuese atrapado por la acordada (policía rural), se encontrará con un grupo de bandoleros famosos, comandados por Ignacio Parra y Heraclio Bernal, temidos cuatreros de la región, de los cuáles Villa aprenderá todos las prácticas de esa actividad delictiva, conocerá el terreno como nadie, que a la a postre le ayudaría a ocultarse, inclusive del ejército estadounidense en la llamada  expedición punitiva  liderada por John J. Pershing. Lograba identificar aguajes, atajos, cuevas, lugares de difícil acceso como la palma de su mano.

 

Reincorporándose a la vida laboral honrada, pero mal remunerada.

En un intento de recuperar su paz y volver a la vida cotidiana, se reincorporó a la actividad laboral haciendo funciones de minero y albañil, pero con malas pagas, salarios bajos y condiciones laborales terribles, al menos el mismo “gorra chueca” así lo consideraba y créame, le creo.  En una de esas, logró hacerla hasta de microempresario, echando andar un pequeño negocio de venta de carne, en pocas palabras de carnicero. No fue prospero el emprendimiento, la competencia le jugaba de manera desleal, al menos así él lo señaló, suena hasta irónico ya que fue una actividad en la que él fue participe durante algún tiempo, léase la compraventa de ganado robado.

Volviendo a las andadas.

Harto y cansado de ganarse la vida de manera honrada, vuelve al robo y traslado organizado de animales para su venta, principalmente en el estado de Chihuahua, donde crea una red de contactos e influencias que le permitirán a cercarse al gobernador de Chihuahua Abraham González, quien lo invita a formar parte como brazo armado de la Revolución en el levantamiento en contra del Régimen de Porfirio Díaz en la toma de Ciudad Juárez. En esta acción, el nombre de Pancho Villa tomará vuelo y renombre en todo el territorio nacional, en poco tiempo será nombrado General de División en la presidencia de Francisco I. Madero. Posteriormente y de manera irónica, terminará preso por un periodo de algunos meses en la penitenciaria de Lecumberri por el delito de robo de un animal, cuando en su vida había robado cientos o quizás miles; en su estadía en la cárcel aprenderá a leer y escribir, aprenderá algo de leyes, hasta que decide huir disfrazado de Doctor. Su escape es toda una odisea.

Caudillo de la Revolución.

Volverá a tomar las armas y comandará a sus “Dorados de Villa” fuerza armada temida por los propios “pelones” (ejército federal) será gobernador de Chihuahua de manera provisional construyendo escuelas rurales en tiempo récord, posteriormente, logrará ganar batallas importantes y es cuando se cubrirá de gloria, tendrá sus grandes momentos en la Historia de México, sobre todo por las batallas en el bajío en 1915. Finalmente entregará las armas en Sabinas Coahuila el 28 de Julio de 1920. Como recompensa a los servicios de la nación se retirará a administrar la Hacienda del Canutillo en Parral, Chihuahua. Ahí perderá la vida en una emboscada, sin duda alguna un personaje querido por muchos y odiado por otros, a tal grado que después de su muerte, tres años después, fueron hasta su sepultura, lo sacaron de su ataúd y le cortaron la cabeza, de la cual, no se conoce su paradero hasta la actualidad.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

 

Este texto es una columna de opinión. Las ideas, interpretaciones y conclusiones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a su autor(a) y no representan necesariamente la postura editorial de Tu Revista Perfiles.

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