febrero 3, 2026

Europa vs Norteamérica: integración económica, moneda común y los límites del TMEC

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TMEC

Sumario: La Unión Europea avanzó hacia una integración económica profunda con moneda común e instituciones supranacionales; América del Norte optó por un modelo centrado en el comercio. Esa diferencia explica por qué el TMEC tiene límites estructurales que van más allá del intercambio comercial.

Por Dr. Abel Ortiz Prado

Europa: el euro como punto de llegada, no de partida

La experiencia europea suele citarse como el referente más ambicioso de integración económica regional, particularmente tras la creación de una moneda común, el euro, y de un entramado institucional supranacional. Sin embargo, el euro no fue el inicio del proceso, sino su culminación.

Antes de la moneda común se construyeron instituciones compartidas, reglas fiscales, mecanismos de transferencia y, sobre todo, una decisión política explícita de ceder soberanía a cambio de gobernanza colectiva. La integración monetaria fue posible porque existía previamente una arquitectura política e institucional que la sostenía.

Norteamérica: integración comercial sin cesión de soberanía

En contraste, América del Norte avanzó por una vía distinta con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), privilegiando la liberalización comercial sin un proyecto explícito de integración política o monetaria. Esta diferencia de origen es clave para entender por qué, pese a décadas de comercio intenso y cadenas productivas compartidas, la región nunca estuvo realmente cerca de una moneda común.

Estados Unidos no tenía incentivos para compartir soberanía monetaria, mientras que para México y Canadá una integración de ese tipo implicaba asumir una fuerte asimetría de poder sin contrapesos institucionales. El resultado fue una cohesión profunda en comercio, pero superficial en términos macroeconómicos, donde el dólar opera como moneda dominante de facto, sin responsabilidad compartida ni mecanismos regionales de ajuste.

El verdadero límite del TMEC: lo institucional

La comparación deja una lección clara: el principal límite del TMEC no es comercial, sino institucional. Revivir hoy la idea de una integración monetaria norteamericana no solo sería políticamente inviable, sino conceptualmente riesgoso, incluso a la luz de las tensiones internas que ha enfrentado la propia zona euro.

El verdadero debate pendiente no es una moneda común, sino la ausencia de coordinación macroeconómica, reglas fiscales compatibles y herramientas regionales para amortiguar choques asimétricos. Mientras Europa apostó por integrar mercados, instituciones y políticas, América del Norte se quedó en el comercio.

Integrar o solo coordinar

Esa diferencia explica por qué los flujos comerciales convergen, pero las trayectorias de crecimiento y desarrollo no. Mientras Europa integra, Norteamérica solo coordina. Cuando hay choques externos —crisis financieras, inflación o deuda— Europa cuenta con herramientas supranacionales. En Norteamérica, cada país lo resuelve por su cuenta, aun dentro del tratado.

Autor:
Dr. Abel Ortiz Prado
Académico y consultor en gobierno, administración pública y asociaciones público-privadas
📧 aborpra@hotmail.com

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