La psicopatología del poder: erosión democrática y recurso intervencionista en américa latina
“Ningún vencido tiene justicia
si lo ha de juzgar su vencedor”.
Francisco de Quevedo
Por Pedro Gonzales Castro y
Rutilo Tomás Rea Becerra
Introducción
La inestabilidad política en América Latina ha adquirido nuevas formas en los últimos años. Los golpes de Estado militares han sido sustituidos por tácticas más sutiles, pero igualmente eficaces para erosionar la democracia, entre ellas el Lawfare, la manipulación mediática y la intervención judicial estratégica. Este ensayo sostiene que estas prácticas no solo tienen un impacto institucional, sino también neuropsicológico, afectando la capacidad de la ciudadanía para analizar, responder y resistir presiones externas. Además, se argumenta que ciertos sectores políticos recurren a la intervención internacional como mecanismo de validación, reforzando dinámicas de indefensión aprendida descritas por Seligman (1972).
La arquitectura de la posverdad y el secuestro amigdalino
Las campañas de desinformación operan sobre predisposiciones cognitivas y emocionales profundamente enraizadas. Leong et al. (2020) demostraron que las actitudes políticas generan respuestas neuronales polarizadas ante la misma información, lo que evidencia que la ideología actúa como una extensión de la identidad biológica. De esta forma, la mentira política no solo engaña: activa la amígdala, intensifica percepciones de amenaza y reduce la influencia reguladora de la corteza prefrontal.
La saturación emocional derivada de la desinformación puede generar estados de estrés y conflicto cognitivo. Aunque la referencia de Murdock et al. (2025) requiere verificación adicional, la literatura existente respalda que la exposición sostenida a estímulos contradictorios y a narrativas alarmistas deteriora los recursos de control cognitivo.
Asimismo, el Lawfare funciona como un mecanismo de desorientación institucional. Vollenweider y Romano (2020) lo describen como el uso instrumental del sistema judicial en clave neoliberal para neutralizar liderazgos políticos. Esta táctica, combinada con la hostilidad mediática, genera estrés crónico, predisponiendo a reacciones fisiológicas adversas comparables a las observadas por Zeiders et al. (2020) en contextos políticos hostiles.
Externalización de la soberanía como patología política
La solicitud de intervención extranjera por parte de sectores políticos latinoamericanos representa un fenómeno psicosocial de gran relevancia. Desde una perspectiva simbólica, implica un retorno a estructuras de tutelaje colonial que subvierten la autonomía del Estado. Pacheco Tuarez, Cangas Oña e Intriago Solórzano (2025) demuestran, en su análisis del Lawfare en Ecuador, que la manipulación del aparato judicial bajo presión externa vulnera principios constitucionales y debilita la protección de los derechos humanos. Su estudio valida empíricamente que estas prácticas constituyen mecanismos de erosión democrática que rompen el equilibrio institucional y desarticulan el contrato social.
El impacto de estas amenazas externas no se limita al ámbito jurídico. French et al. (2014) evidenciaron que niveles elevados de cortisol basal predicen variaciones en el comportamiento político, afectando la participación electoral y la toma de decisiones. La intervención extranjera funciona, así como un amplificador de estrés social, produciendo una sensación de impotencia colectiva cercana a la indefensión aprendida.
Resistencia mediante la Alfabetización Emocional Política
Frente a estas dinámicas, la resistencia no puede limitarse a la discusión institucional. Se requiere una Alfabetización Emocional Política que permita comprender la manipulación de los sistemas atencionales y emocionales. Coronel y Bucy (2020) describen cómo los procesos de memoria política pueden verse alterados por información emocionalmente cargada, lo que subraya la necesidad de herramientas de análisis crítico.
La construcción de resiliencia soberana implica reconocer los mecanismos neurobiológicos del miedo y de los sesgos cognitivos. Además, la evidencia de Willis et al. (2022) sobre la influencia del estrés social en la percepción del dolor demuestra la relevancia de diseñar estrategias colectivas de apoyo emocional y reconstrucción narrativa. Estas herramientas pueden fortalecer la cohesión comunitaria y amortiguar el impacto de la guerra política sobre el bienestar psicológico.
Conclusión
La desestabilización política contemporánea en América Latina se manifiesta a través de mecanismos que combinan manipulación mediática, judicialización y externalización de la soberanía. Estas tácticas conforman una psicopatología del poder que opera simultáneamente sobre instituciones y sistemas neuronales, erosionando la democracia desde sus bases cognitivas y afectivas. Como señala Dueñas García de Polavieja (2022), el Lawfare es hoy una herramienta de dominación que exige una comprensión crítica y multidisciplinar. Solo mediante una pedagogía política que integre la neurociencia, la regulación emocional y la conciencia histórica será posible construir sociedades capaces de resistir el intervencionismo y recuperar la autodeterminación colectiva.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

Referencias
Coronel, J. C., & Bucy, E. P. (2020). A cognitive neuroscience perspective on political knowledge, misinformation, and memory for «facts». En The Routledge Strategy of Political Communication. Routledge.
Dueñas García de Polavieja, I. (2022). El contexto político del lawfare en América Latina. Nullius: Revista de pensamiento crítico en el ámbito del Derecho, 3(1), 59–67. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9949347
French, J. A., Smith, K. B., Guck, A. C., Gesselman, A. N., & Hibbing, J. R. (2014). Cortisol and politics: Variance in voting behavior is predicted by baseline cortisol levels. Physiology & Behavior, 133, 61–67. https://doi.org/10.1016/j.physbeh.2014.05.004
Leong, Y. C., Chen, J., Willer, R., & Zaki, J. (2020). Conservative and liberal attitudes drive polarized neural responses to political content. PNAS, 117(44), 27731–27739. https://doi.org/10.1073/pnas.2008530117
Murdock, K. W., et al. (2025). Neural mechanisms of cognitive conflict: Processing COVID‑19 vaccine misinformation. Frontiers in Neuroscience, 19, Article 1661523.
Pacheco Tuarez, J. D., Cangas Oña, L. X., & Intriago Solórzano, D. G. (2025). Análisis del LAWFARE: Protección de Derechos Humanos y principios constitucionales en Ecuador. Revista Lex, 8(30), 1306–1321. https://revistalex.org/index.php/revistalex/article/view/489
Pretus, C., et al. (2021). Trust in information, political identity and the brain: An interdisciplinary fMRI study. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 16(1–2), 167–178. https://doi.org/10.1093/scan/nsaa151
Seligman, M. E. P. (1972). Learned helplessness. Annual Review of Medicine, 23(1), 407–412. https://doi.org/10.1146/annurev.me.23.020172.002203
Vollenweider, C., & Romano, S. M. (2020). Lawfare y neoliberalismo en América Latina: una aproximación. Sudamérica: Revista de Ciencias Sociales, 13, 13–39.
Willis, H. A., et al. (2022). The neurobiology of social stress resulting from racism: Implications for pain disparities among racialized minorities. Frontiers in Integrative Neuroscience, 16, Article 958545. https://doi.org/10.3389/fnint.2022.958545
Zeiders, K. H., et al. (2020). Latino early adolescents’ psychological and physiological responses during the 2016 U.S. presidential election. Child Development, 91(2), e434–e451. https://doi.org/10.1111/cdev.13253
