El olvido también es una forma de despedida: Colosio y la memoria que se diluye
Por Sergio Mejía Cano
Sumario: El paso del tiempo no solo transforma a las personas, también borra recuerdos colectivos. A 32 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio, la memoria pública parece desvanecerse entre la rutina y el relevo generacional.
Se dice que no es ético escribir sobre asuntos personales en un artículo periodístico de opinión. Sin embargo, en ocasiones es necesario para dar contexto a lo que se quiere expresar.
Desde hace muchos años no me gusta asistir a sepelios, salvo raras excepciones, y preferentemente cuando se trata de incineraciones. Quizá porque en los entierros hay escenas que, más allá del dolor, invitan a la reflexión.
Dolor, memoria y costumbre
A mediados de los años noventa, un compañero ferroviario murió en un accidente. Durante su entierro, mientras bajaban el féretro, otro compañero se aferraba al ataúd, llorando y gritando que no lo dejara, que quería irse con él. Cerca de ahí, un hombre mayor comentó con frialdad: aquello era puro teatro, y aseguró que al poco tiempo ese mismo amigo dejaría de recordarlo y jamás volvería a visitar su tumba.
Tal vez era solo su percepción, pero dejó una idea difícil de ignorar. A lo largo del tiempo, en distintos entierros, se repiten escenas similares: llantos desgarradores, promesas de no olvidar, muestras intensas de afecto que, en muchos casos, no se vieron cuando la persona aún vivía. De ahí aquella frase conocida: “en vida, hermano, en vida”.
El paso del tiempo y el desgaste del recuerdo
Para muchos, el recuerdo de un ser querido permanece intacto. Pero para otros, incluso amistades profundas, la memoria se va diluyendo poco a poco. No necesariamente por desinterés, sino porque la vida sigue su curso. Como dice el dicho: “el muerto al pozo y el vivo al gozo”.
Colosio: de tragedia nacional a recuerdo lejano
Esa misma lógica parece trasladarse a la memoria colectiva. El asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, ocurrido el 23 de marzo de 1994, fue uno de los hechos más impactantes de la historia reciente de México. Sin embargo, con el paso de los años, su recuerdo se ha ido desvaneciendo.
El pasado 23 de marzo de 2026 se cumplieron 32 años de aquel suceso en Lomas Taurinas, Tijuana. No obstante, la cobertura mediática fue limitada. Apenas algunas menciones en medios y redes sociales, sin el peso ni la profundidad de otros tiempos. Quizá influye el relevo generacional, o el hecho de que quienes vivieron aquel momento ya no están.
Entre el pasado y el presente político
En redes sociales circuló un video donde el hijo del excandidato presidencial, Luis Donaldo Colosio Riojas, hoy senador, pidió dejar de especular sobre el asesinato de su padre. Señaló que no hay elementos nuevos y que el caso no ha tenido justicia, por lo que incluso planteó la posibilidad de liberar a Mario Aburto, el señalado como responsable.
El tema llegó también a la conferencia matutina presidencial, donde se consultó sobre un posible indulto. La respuesta fue clara: la presidenta señaló que no le corresponde tomar esa decisión.
La memoria que se apaga
Así, entre el paso del tiempo, el desgaste mediático y las nuevas generaciones, hechos que marcaron a todo un país comienzan a perder presencia en la memoria colectiva.
Y quizá, como en aquellos entierros, el olvido no siempre es intencional… simplemente sucede.
Sea pues. Vale.
En Tu Revista Perfiles, respetamos absolutamente la voz del autor.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

