mayo 23, 2026

Más días en la escuela no significan necesariamente más aprendizaje: el verdadero problema educativo en México

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DÍAS DE ESTUDIO

Sumario: La discusión sobre el calendario escolar revela rezagos estructurales, desigualdad y una profunda crisis de aprendizaje en el país

Por el Dr. Abel Ortiz Prado

La reciente decisión de la Secretaría de Educación Pública de mantener el calendario escolar original, después de haber planteado un recorte de más de cinco semanas al ciclo educativo, volvió a poner sobre la mesa un tema mucho más profundo que la simple duración del ciclo escolar.

La marcha atrás evidenció falta de planeación, incertidumbre institucional y ausencia de una estrategia clara para enfrentar uno de los mayores desafíos nacionales: la crisis del aprendizaje. El debate no debería centrarse únicamente en cuántos días dura el ciclo escolar, sino en qué tan poco estamos aprendiendo durante esos días. En un país con rezagos acumulados desde la pandemia, carencias de infraestructura y desigualdad territorial, improvisar en materia educativa transmite señales preocupantes sobre la prioridad que realmente ocupa la educación pública dentro de la agenda nacional.

Un sistema con profundas desigualdades

Los datos disponibles muestran que el problema educativo en México no solamente es de cobertura, sino de calidad y profundas desigualdades estructurales. De acuerdo con información del Instituto Mexicano para la Competitividad, por cada estudiante que logra concluir una licenciatura en Oaxaca, casi cinco lo hacen en la Ciudad de México, reflejando que las oportunidades educativas siguen dependiendo en gran medida del lugar de nacimiento y del nivel socioeconómico.

La evidencia internacional también resulta alarmante. En la prueba PISA 2022, los estudiantes mexicanos de hogares de mayores ingresos alcanzaron niveles de desempeño que aún se mantienen por debajo del promedio de la OCDE y más cercanos al rendimiento observado en países con fuertes rezagos educativos.

La brecha no solamente existe entre ricos y pobres; el problema es que incluso nuestros sectores más favorecidos enfrentan limitaciones importantes en competencias fundamentales como matemáticas y comprensión analítica.

La educación como eje de competitividad nacional

La discusión educativa debe dejar de abordarse únicamente como un tema administrativo o sindical y comenzar a entenderse como un asunto estratégico de competitividad nacional. La calidad del capital humano determina la productividad, la capacidad de innovación, la atracción de inversiones y las posibilidades reales de movilidad social de millones de jóvenes.

Ningún país puede aspirar a un crecimiento sostenido cuando sus estudiantes presentan debilidades persistentes en habilidades básicas. México enfrenta hoy el enorme reto de construir un verdadero sistema educativo nacional que reduzca brechas territoriales, fortalezca el aprendizaje efectivo y garantice que la educación vuelva a ser un instrumento de desarrollo y no un mecanismo que perpetúe desigualdades.

La educación no debería medirse solamente por el número de alumnos inscritos en las aulas, sino por la capacidad real del sistema para formar ciudadanos preparados para competir y prosperar en el siglo XXI.

“Un país puede sobrevivir con carreteras deterioradas durante algunos años; pero lo que no puede sostener indefinidamente es un sistema educativo que deteriora silenciosamente el futuro de toda una generación.”

Dr. Abel Ortiz Prado
Consultor en gobierno, finanzas y administración pública.
Estructurador de Asociaciones Público-Privadas.
Contacto: aborpra@hotmail.com

En Tu Revista Perfiles, respetamos absolutamente la voz del autor.

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