La Resignificación de la Tragedia: Ensayo‑Crónica sobre el Algospeak y la Fragilidad Humana
Por Pedro Gonzáles Castro y Rutilo Tomás Rea Becerra
Algospeak: las palabras secretas evitadas en las redes sociales por quienes intentan derrotar el algoritmo
Un lenguaje que aprende a temer
En las redes sociales, donde la vida circula comprimida en segundos y la tragedia compite con bailes virales, el lenguaje ha comenzado a mutar. No por evolución natural, sino por supervivencia. El algospeak —ese dialecto nacido del roce con los algoritmos de moderación— demuestra que ya no hablamos solo para otros humanos, sino para una máquina que decide qué puede ser dicho. Como anticipó McLuhan (1964), el medio es el mensaje: las plataformas no solo alojan nuestras palabras, sino que las rehacen.
En este ecosistema, términos que durante siglos nombraron lo más humano —la muerte, el dolor, la violencia— se vuelven peligrosos. Gillespie (2018) describe esta lógica como una forma de gobierno: la moderación algorítmica regula qué partes de la experiencia humana pueden circular. Así, los usuarios aprenden a hablar en clave: desvivir, automorición, pintar de rojo. Palabras que no quieren decir lo que dicen, pero que dicen lo que pueden.
- La cultura del desplazamiento infinito
En los feeds contemporáneos, la tragedia se desliza entre memes, recetas y anuncios. Phillips y Milner (2023) llaman a esto content collapse: la disolución de las fronteras entre lo solemne y lo banal. El algospeak funciona como lubricante de esta mezcla, suavizando lo insoportable para que pueda convivir con lo trivial.
Han (2015) lo anticipó al describir la infocracia: un régimen donde la información debe ser ligera, digerible, sin aristas. La tragedia, para circular, debe disfrazarse. Y así, en la pantalla, la violencia pierde su peso. Se vuelve un destello más en el desplazamiento infinito.
III. La biopolítica del silencio
Desde la biopolítica foucaultiana, puede leerse este fenómeno como una nueva forma de regulación: no del cuerpo, sino del lenguaje que nombra la vida y la muerte. Butler (2004) recuerda que el duelo necesita palabras; sin un lenguaje que lo sostenga, el dolor queda suspendido, sin forma.
Crawford (2021) añade que la inteligencia artificial no es neutral, sino una infraestructura de poder que reorganiza la vida social. El algospeak es uno de sus efectos: un lenguaje optimizado para la legibilidad computacional, no para la verdad emocional.
- Comunidades que hablan en clave
En los rincones más vulnerables de internet —foros de apoyo, grupos de contención emocional— el algospeak funciona como salvavidas. Permite hablar sin ser expulsado por el algoritmo. Pero este salvavidas tiene un costo. La psicología narrativa sostiene que la curación depende de la capacidad de decir con precisión (White & Epston, 1993). Cuando el dolor debe expresarse con palabras que no duelen, la herida queda atrapada en un espacio simbólico donde no puede trabajarse.
Investigaciones recientes muestran que la censura algorítmica puede generar aislamiento y confusión en quienes buscan ayuda (Jhaver et al., 2023). El algospeak, aunque útil, también puede convertirse en una barrera invisible entre la experiencia y su expresión.
- Recuperar el filo de las palabras
El algospeak es un espejo. Refleja la tensión entre la fragilidad humana y la lógica maquínica que organiza nuestra vida digital. Refleja la forma en que la tecnología, sin proponérselo, está reescribiendo nuestra relación con la tragedia.
Pero también nos recuerda algo esencial: que el lenguaje es un territorio que puede defenderse. Que nombrar la muerte, el dolor, la violencia, no es un acto morboso, sino un acto de humanidad.
Recuperar el filo de las palabras no implica rechazar la tecnología, sino negarse a que la máquina decida qué partes de la experiencia humana merecen ser dichas. El lenguaje no nació para ser “seguro”, sino para ser verdadero. Y a veces, la verdad duele. Pero es precisamente ese dolor el que nos mantiene vivos.
En Tu Revista Perfiles, respetamos absolutamente la voz del autor.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL
Referencias
Butler, J. (2004). Precarious life: The powers of mourning and violence. Verso.
Crawford, K. (2021). Atlas of AI: Power, politics, and the planetary costs of artificial intelligence. Yale University Press.
Gillespie, T. (2018). Custodians of the internet: Platforms, content moderation, and the hidden decisions that shape social media. Yale University Press.
Han, B.-C. (2015). La salvación de lo bello. Herder.
Jhaver, S., Ghoshal, S., Bruckman, A., & Gilbert, E. (2023). Algorithmic silencing and user well‑being. Journal of Online Behavior, 12(3), 45–67.
McLuhan, M. (1964). Understanding media: The extensions of man. McGraw‑Hill.
Phillips, W., & Milner, R. (2023). You are here: A field guide for navigating polarized speech, conspiracy theories, and our polluted media landscape. MIT Press.
White, M., & Epston, D. (1993). Medios narrativos para fines terapéuticos. Paidós.
