septiembre 22, 2026

Un mal necesario tener que tirar la comida sobrante

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ESTUDIANTES

✍️ Por Tu Revista Perfiles

Sumario

  • El rumor de 1968: Estudiantes de Guadalajara se indignan al escuchar que los hospitales públicos tiraban toneladas de comida en lugar de repartirla. Un profesor explica por qué tirar la comida era un «mal necesario» para evitar conflictos sociales y dependencia.
  • El fantasma del 68: Las autoridades temían que las protestas estudiantiles en Jalisco se confundieran con el movimiento de la Ciudad de México.

El rumor que indignó a los estudiantes

En una amena charla entre algunos camaradas y un servidor salió a relucir el tema de que en ocasiones se ha publicado que se desperdicia mucha comida en nuestro país tanto por parte de los hospitales públicos, así como de otras dependencias gubernamentales; aunque también se ha documentado que también varios restaurantes grandes o pequeños llegan a tirar la comida sobrante, aunque algunos de estos establecimientos la reparten entre sus empleados.

Lo anterior me hizo recordar que, en 1968, cursando un servidor el tercer año de secundaria, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, se corrió precisamente el rumor de que a nivel nacional los hospitales públicos tiraban toneladas de comida a nivel nacional, en vez de repartirla a la gente que no tenía para comer, lo que, obviamente tocó el corazón de la mayoría, si no es que de todos los estudiantes no nada más de la secundaria en que yo estaba, sino que también a los estudiantes de otras secundarias, aunque en aquel tiempo nada más había solo cuatro secundarias públicas en toda la perla tapatía y, también a preparatorianos y otras personas en los barrios tanto cercanos a las secundarias y hasta alejados porque el rumor corrió como reguero de pólvora por lo indignante que nos parecía ese desperdicio de comida habiendo tanta gente necesitada.

La lección del profesor de historia: un «mal necesario»

El profesor que nos impartía la materia de historia, desde que inició su clase nos dijo que paráramos el carro con ese mitote, ya que lo que hacían los hospitales al tirar la comida que les sobraba cada día era un mal necesario, porque en caso de que se determinara repartirla en vez de tirarla, por más comida que hubiese esta no alcanzaría para satisfacer todas las bocas necesitadas, por lo que crearía un grave conflicto con varios sectores de la población, porque deberíamos de tener en cuenta tres acciones contundentes de acuerdo a parte de la naturaleza humana; nos dijo aquel profesor: cuando se reparte algo, primero lo agradecen encarecidamente, después nada más dan las gracias y, después, lo exigen y, si ya no se les puede cumplir con la dádiva podrían recurrir a la violencia para exigir algo a lo que ya se estaban acostumbrando y considerarlo ya como un derecho y una obligación por parte del gobierno.

El fantasma de las marchas estudiantiles

Como casi siempre sucede, al ir creciendo este asunto no faltaron las personas que, para llevar agua a su molino, comenzaron a querer organizar una marcha de protesta supuestamente para abrir los ojos del gobierno en sus tres niveles, para que mejor se repartiera la comida sobrante en vez de tirarla. Por lo que tal vez, los directivos de Educación solicitaron a los directores de las escuelas secundarias y preparatorias a que organizaran conferencias en donde estuvieran todos los alumnos; esto sucedió no nada más en la escuela en donde yo estudiaba, sino que después se supo que las conferencias se llevaron a cabo en todas las escuelas públicas en Guadalajara, Jalisco.

La necesidad y urgencia para parar una posible marcha de protesta de los estudiantes, tal vez se debió a que constantemente las escuelas se llenaban de panfletos y hasta tabloides con información referente a lo que estaba sucediendo en el entonces Distrito Federal (DF) debido al conflicto con los estudiantes en la capital del país, por lo que posiblemente en caso de que se llegaran a dar cualquier tipo de marchas, a la mejor las autoridades las iban a tomar como algo parecido o similar a lo que sucedía en el DF, lo que podría generar algún tipo de represión hacia los estudiantes tapatíos.

El llamado a la calma en el patio escolar

Nos aglutinaron a todos los estudiantes en el patio mayor de la escuela y, recuerdo más o menos que un señor, después de saludarnos comenzó a decir precisamente lo que ya alguna vez nos había dicho el profesor de la materia de historia: que tirar la comida sobrante de los hospitales públicos era un mal necesario, porque si se llegara a repartir, acudirían a recibir comida no nada más la gente necesitada, sino también personas que no ocuparan la dádiva y, se correría la voz de tal manera que cada día aumentaría el número de gente que llegara a pedir su dotación de comida, aunque no lo necesitara, sino para ahorrarse el gasto en familia.

Este señor que expuso los motivos para que nos calmáramos dijo que, mucha gente al ver que el gobierno estaba repartiendo comida gratis, tal vez esas personas cambiarían el estatus de vida que llevaban hasta entonces, por lo que a la mejor cambiarían sus esquemas y proyectos y, por lo tanto, en alguna forma se podría trastocar la economía.

Sea pues. Vale.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

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