marzo 4, 2024

>> Breve historia de Enfermería y la construcción de un nuevo edificio.

Por el profesor e investigador universitario Pedro Luna Jiménez

La Escuela de Enfermería, como se puede observar en documentos y la prensa escrita de distintas épocas, posee una larga tradición educativa. En 1939, siendo jefe de los Servicios Coordinados de Salubridad y Asistencia el doctor José Joaquín Herrera, se estableció el Curso Femenil de Enfermería Rural que el 21 de junio de ese año declaró inaugurado el gobernador Juventino Espinoza, más tarde dicho curso se transformaría en el Internado de Enfermería. De esta primera generación, en la que solo se demandaba que la aspirante a la carrera tuviera buenas calificaciones en el certificado de primaria y que su edad oscilara entre quince y veintiún años, egresaron veinticinco alumnas, provenientes en su mayoría, de los distintos municipios del estado. Para ese tiempo, el plan de estudios en su mayoría contenía asignaturas médicas que impartían reconocidos galenos afines con la práctica hospitalaria y sanitaria y, el diploma que se otorgaba al concluir su formación, era de Enfermera Rural. A partir de la segunda generación, por un periodo de cinco años, es decir de 1940 a 1945, el plan de estudios permitió que éstos se concluyeran en dos años, y además de las materias médicas, también se cursaran las del nivel secundario. A quienes egresaron en este nuevo plan, el Instituto les otorgaba el diploma de Enfermera Sanitaria Hospitalaria.

En esta experiencia de trabajo académico tuvieron gran presencia un grupo de maestros que, hasta la fecha, la sociedad nayarita les recuerda con añoranza. Para septiembre de 1947 el personal docente con que se contaba y las materias que impartía era el siguiente: Benigno Arriola, facilitaba la asignatura de Nociones de Anatomía; Aurelio Gutiérrez, Fisiología; Alejandro de León, Bioestadística; Ignacio Cuesta Barrios, Teoría y Práctica Hospitalaria; Petra Barajas, Español y Matemáticas; Alejandro Núñez, Patología Médica y Quirúrgica; Roberto Acosta Bayardo, Enfermedades Transmisibles y Epidemiología; Horacio Silva de la Madrid, Psicología y Tecnología del Trabajo; Margarita González Parra; Trabajo de Campo Sanitario; Antonio González Guevara, Técnica Quirúrgica; Gaudelia Flores Gómez, Patología Infantil; y Bernardo Valencia, Farmacología. Luego de esta experiencia de búsqueda, se presentó un nuevo plan de estudios que debería cursarse en tres años, mismo que perduró hasta 1954, en que inicia lo que sería la segunda etapa en la historia de la escuela. A partir de entonces, se exigió certificado de secundaria a las aspirantes y se añadieron asignaturas como Epidemiología, Psicología, Trabajo Social, Taquigrafía, Mecanografía e Inglés. El plantel quedó bajo la conducción del doctor Roberto Acosta Bayardo, y la primera generación a partir de esta innovadora propuesta estuvo integrada por Pilar Romero, Martha Lilia Muñoz, María de Jesús Ávalos, Rosa María Rendón, Felícitas Santos, Otilia Quintero, Hermila Infante y Emeria Navarro.

Además, durante el primer semestre se había tenido como cobijo el antiguo inmueble de las calles Veracruz y Morelo (actualmente ocupa la Escuela Amado Fletes); posteriormente- a mediados de la década del cincuenta- se cambiaría al Hospital Central de la Secretaría de Salud donde ocupó un frío sótano de la parte media del edificio. Son los años en que la deserción escolar es muy alta. Así por ejemplo, de 1950 a 1953 de cuarenta alumnas que ingresaron sólo concluyeron sus estudios doce; de 1955 a 1958 de trece que ingresaron sólo terminaron seis, la razón era que pocas jóvenes se adaptaban a la rigidez del reglamento en el que se contemplaba no reprobar materia alguna. Posteriormente, en el periodo de director del doctor David Trejo Gonzales que va de 1965 a 1974, la escuela dejó de funcionar en aquel hospital, que para entonces ya se encontraba rodeado de instituciones que brindaban servicios de salud públicos y privados, para ocupar en el año de 1964 sus nuevas y modernas instalaciones ubicadas en las calles de Insurgentes y Estadios en donde se contó con otros servicios como biblioteca, auditorio y una moderna cocina. La noticia sobre este nuevo edificio empezó a publicarse desde finales de mayo de 1963 y en ella se señalaba que sería una realidad dicha escuela, además, los Servicios Coordinados de Salubridad Pública en el Estado informaban que esa semana se iniciarían las obras. Igualmente se indicaba que dentro de tres meses se contaría con uno de los mejores edificios de su tipo en la república y que tales obras se debían a las gestiones del gobierno de estado.

En este lugar de gran concentración vehicular, el plantel se mantuvo hasta 1972 en que tuvo lugar su cambio a la Ciudad de la Cultura. La coyuntura para que lo anterior tuviera lugar se había manifestado con dos años de antelación, pero la situación empezó a hacer crisis a medida que las instalaciones de Insurgentes y Estadios daban escasa cabida a la crecida demanda de estudiantes. Para septiembre de 1971 el Gobierno del Estado se comprometía a edificar tal plantel en la Ciudad de la Cultura siempre y cuando la Universidad le cediera, en calidad de préstamo por tiempo indefinido, el edificio conocido como Casa Fenelón. La situación fue cambiando a medida que en 1973 la escuela de Agricultura se cambia a Xalisco y con ello el compartido inmueble, quedó solo para Enfermería. No obstante, para   julio de 1975 la directora de la escuela Margarita González Parra, aprovechaba una asamblea del CGU para demandar una ampliación al nuevo edificio, ya que de la noche a la mañana no contó con la capacidad física para dar albergue a las aspirantes al curso propedéutico. De esta forma se iniciaría una época de adecuación y expansión del inmueble que ha estado presente a través de la historia de este generoso establecimiento.

La halagadora noticia es que se arranca la construcción del nuevo edificio de esta Unidad Académica. En esta primera etapa se construirá la planta baja del edificio, que incluye 3 aulas, áreas de sanitarios, 3 cubículos y un espacio de cafetería, que se realizará gracias al recurso FAM 2020 – 2021 por un monto de $6, 464,819.45. Señala, además, que la proyección de este edificio es de 3 niveles, donde se contará con espacios especializados, como un laboratorio de gíneco-obstetricia, laboratorio pediátrico, área de terapia, espacios administrativos y 5 aulas con capacidad de 32 alumnos cada una. Todos los espacios contarán con los acabados e instalaciones necesarias para su funcionamiento y se beneficiarán 780 alumnos que cursan la carrera de enfermería.

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