abril 18, 2024

Por Alfredo Padilla

El próximo domingo 27 de noviembre, será ahora el movimiento autodenominado «la 4ta. Transformación», quien con todo su peso y presencia en el ejercicio del poder: desde Presidencia de la República, gobernadores y alcaldes, hasta senadores, diputados federales, diputados locales y regidores, llevará a cabo una marcha que, según su convocatoria formal, tiene por objeto conmemorar el cuarto aniversario del inicio de Mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador, y al mismo tiempo, de acuerdo asimismo con no pocas voces dentro y fuera del movimiento, en respuesta a la que por su parte efectuaron las fuerzas y expresiones de la oposición unificadas el pasado 13 de noviembre, de manera simultánea en distintos países, la Ciudad de México y estados de la República, en defensa del Instituto Nacional Electoral (INE), ante las pretendidas modificaciones constitucionales que buscarían transformarlo por completo y volverlo un órgano con reglas y operatividad completamente afines al gobierno federal.

No obstante, una de las sorpresas más significativas que se han generado en el marco previo de la esperada marcha del 27, deriva de la esencia de las quejas y diferentes muestras de disgusto de militantes y simpatizantes de Morena, como de miembros de su estructura gubernamental, en contra de quienes lograron conjuntar estratégicamente por vez primera durante el presente sexenio tal fuerza, en pro de la defensa del INE, perfiles polémicos cómo lo son la Diputada morenista María Clemente García que, no solo salió a las calles a insultar a los que marcharon en contra de la reforma, sino que intentó agredir a todo aquel que le encaró y le exigió respeto, libertad  para expresar sus ideas, tal como lo contempla el artículo 6o. de la Constitución. Y no deja de llamar la atención que dicho comportamiento, cayó en el extremo este lunes 21, tras realizar una llamada al programa del periodista Ciro Gómez Leiva, para insultarlo también, tan solo por mostrar los vídeos donde se le exhibe en la comisión de dichos actos.

La oposición oficial a la oposición, también contempla a supuestos integrantes de la izquierda como el productor Epigmenio Ibarra Almada, que, vale decir, en repetidas ocasiones ha dado a conocer cómo a él y a muchos otros “correligionarios”, en las décadas de los 80 y 90’s, les costó salir a la calles a manifestar sus ideas políticas, porque eran repelidos con actitudes violentas, insultos y descalificaciones; y hoy, es curioso que, cuando ya están del otro lado, por el cual juraron que haría todo lo contrario de lo que vivieron, respondan con acciones similares en contra de quienes no concuerdan con el Presidente, y esto por consecuencia sea fuente significativa para la descalificación; y es de ahí que surge pues la pregunta: ¿qué tanto ayudan o benefician en verdad al titular del Ejecutivo?

Claramente se percibe entonces una especie de contradicción, pues pareciera que la transformación propugnada de respeto al disenso, de tolerancia y de una victoria que apele en los hechos a la razón de los contrastes, quedó por ahora en el olvido, bajo el argumento de que toda oposición y discrepancia corresponde a conspiraciones de los represores y conservadurismo del ayer, y no merecen tregua, sino combate total y radical a como dé lugar, omitiendo que no todo el que no piensa como ellos es conspirador o conservador, y en cambio, para su sorpresa, este segmento, que no es menor, con tal comportamiento se está alentando su crecimiento.

Es evidente pues que a más de 4 años del comienzo de la anunciada “transformación de México” muchos de sus adeptos, o no la han entendido, que era para hacer las cosas diferentes, o simplemente con sus hechos demuestran que no era más que otro intento de arribar al poder, para perpetuar con otros colores los mismos vicios de un sistema que se niega a desaparecer. ¿En dónde radicará entonces la respuesta a esta disyuntiva?, ¿en concluir que muchos necesitan otro puesto político para mejorar y entender su propio tiempo y circunstancias?, ¿u otros más estudiar los principios y la base teórica del movimiento que al igual que el de todos los demás partidos, pugnan por el bienestar popular?, o de plano, ¿solo como un medio para poder llegar al puesto político de preferencia, o de no ver cumplidas sus aspiraciones regresar a los partidos que hoy juran repudiar? Lo cierto es que los tiempos del pueblo, no son los tiempos ni experimentos de la clase política ni gobernante, como tampoco los diferentes mecanismos constitucionales para la libre manifestación son franquicia o exclusividad de fuerza partidaria o autoridad alguna. Solo queda esperar que realmente se entienda que gobernar hoy, es servir, comunicar, responder, atender, tolerar, dialogar y construir un presente de oportunidades, y un mañana mejor para todos.

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