abril 24, 2024

“Si el dolor del otro no le

afecta, quien necesita

ayuda es usted”.

Bruna Rowedder

Por Dr. Pedro González Castro

y Dr. Rutilo Tomás Rea Becerra

En la actual dinámica social que enfrenta el nuevo gobierno de México, encontramos no solo voces llenas de esperanza, también las hay de desilusión. No faltan aquellos que, desde su particular zona de confort, fácil enjuician las acciones de los otros, cual “entrenador” de un equipo de futbol que corrige a los jugadores frente una pantalla de televisión.

Indudablemente que el gobierno de la llamada “4a Transformación”, ha generado desesperanza y decepción para muchos que ya no pueden hacer “negocios” como antes, que ya no pueden “acomodarse” en el gobierno, o acomodar al “pariente” o al amigo que ayudó en la campaña. Y, como habría de esperarse, esta “incomodidad” de unos cuantos a dado lugar a campañas propagandísticas (sobre todo fake news) que tienen como objetivo victimizarse; ricos y políticos se dicen objetos de persecución.

Pueden existir políticas públicas positivas, acciones y decisiones en beneficios de las mayorías y, aun así, cuestionan. Pareciera que les mueve el egoísmo, el interés ideológico, político o económico por encima de cualquier interés social. Un sexenio resultaría escaso tiempo para desaparecer la impunidad, la corrupción, la traición y el oportunismo político que ha mantenido a nuestro país sumido en la ignorancia, el inmovilismo y la mentira.

Ante esto, quienes pugnamos por el cambio paradigmático de la actual estructura socioeconómica de nuestro país, consideramos que no es suficiente una alternancia en el gobierno, ni que la solución sea a través de una sola vía o un solo camino de disputa. Consideramos que se requiere de una transformación no solo en lo político o económico, también es necesario permear cambios en ámbito de la cultura y en la psicología de las masas; en la manera de pensar, de concebir y de apreciar la vida. Es impostergable entablar una lucha permanente contra toda estructura mental egoísta, donde el dinero se convierte en la base esencial de la vida y no la vida por sí misma, como forma suprema de sobrevivencia colectiva.

Es claro que las transformaciones reales de la sociedad inducen a debates en todos los ámbitos y ante la heterogeneidad en las formas de pensar, la pluralidad de intereses y la contradicción de opiniones, consideramos importante acotar algunos puntos:

  • El debate que se genera respecto al Estado. Dos son las posturas extremas que se han desarrollado en este sentido. Por un lado, está la que considera que se puede consolidar un proceso de transformación a través de la toma del poder del Estado, lo que implicaría participar en los procesos electorales, en la vida institucional y en los mecanismos de participación de la democracia liberal. Por otro lado, está la que considera transformar a la sociedad “sin tomar” el poder del Estado, considerando la necesaria destrucción de éste, pues toda negociación o participación en este órgano institucional implicaría concesión, traición, entrega del poder a una oligarquía que mantiene el control de dicho aparato. En estas dos posturas se centra un añejo debate entre “reforma o revolución”, dejando de lado la posibilidad de combinar ambas formas de lucha.
  • El papel del proletariado como agente clave de la vanguardia. Esta posición deja de lado el potencial revolucionario de los campesinos, el papel que en la actualidad mantienen los pueblos originarios como precursores de la conservación del planeta, de la naturaleza (la pacha mama) y del medio ambiente. Tampoco toma en cuenta que el proletariado (entiéndase como clase obrera) se ha ido reduciendo en la vida económica-social de varios países latinoamericanos. La presencia del trabajo precario, informal, por cuenta propia, outsourcing y la llamada tercerización de la economía, han generado una serie de nuevos actores en los que la dinámica social se vuelve más compleja, y refleja una multiplicidad de intereses que deben ser tomados en cuenta.
  • El tipo de sociedad que se pretende construir. El desprestigio que adquirió el socialismo, y en específico el modelo soviético, ha generado una renuencia muy fuerte en la sociedad a este tipo de sistema, por ello se debe de redefinir, independientemente del nombre, el tipo de sociedad post-capitalista que se pretenda construir. Cuatro elementos primordiales deben ser considerados en el nuevo tipo de sociedad: a) El desarrollo de los seres humanos, debe de establecerse como una sociedad humanista que promueva la solidaridad y orientada a satisfacer las necesidades fundamentales de vida para todos; b)Respetar la naturaleza donde la meta no sea vivir mejor, sino vivir bien, por lo que se debe reducir el consumismo y el gasto superfluo; c) El tipo de propiedad no solo debe ser privada, sino también se debe promover la propiedad social, comunal, colectiva, mixta y estatal de los medios de producción para que en los procesos de producción y distribución el objetivo sea la satisfacción de necesidades humanas; d) Un nuevo concepto de eficiencia basado, no en la competencia, sino en el uso racional de los recursos naturales, en donde el gobierno no solo planifique, sino también sea promotor de una “democracia real” en la que se combine la estructura vertical centralizada con la horizontal, para la toma de decisiones.

Para finalizar con esta colaboración y dado que el conocimiento es una construcción social, queremos agradecer a las cooperativas, asociaciones mutualistas y a todas las formas de economía solidaria, sin su existencia seria fútil nuestra argumentación. ¡Que las ideas se alejen de la utopía y alcancen una expresión de sentido y práctica política en esta sociedad que se transforma!

1 comentario en «CAMBIO Y TRANSFORMACIÓN EN MÉXICO»

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