mayo 20, 2024

Por Sergio Mejía Cano

En el entendido de lo que ha dicho constantemente el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), respecto a que lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no acaba de morir, existe la posibilidad de que, entre algunos de sus colaboradores, en todos los ámbitos, haya gente que tal vez siga protegiendo intereses de sus antiguos patrones o empleadores, y de ahí que en muchos casos no se vean avances significativos ya sea de obras y hasta actos de justicia.

Ahora con el affaire de los libros de texto gratuito, en lo que en otras cosas se ha dicho que contienen muchos errores tanto en fechas como en ortografía, y de que existe la posibilidad de que haya mucho disgusto entre las editoriales o impresora que antes se encargaban de la impresión de dichos libros de texto, por significar pérdidas millonarias el haber perdido estas concesiones de la impresión, dicho disgusto sea el que tenga algo que ver con los ataques mediáticos en contra del contenido de estos libros, para en dado caso, tener que volver a reimprimirlos.

Es bueno recordar que, tal y como afirmó el académico Manuel Gil Antón, en una entrevista reciente en el programa de YouTube de Astillero Informa, de que por lo regular los libros de texto gratuitos siempre contienen errores de varios tipos, por lo que no habría por qué asustarse ahora.

Así que, respecto a esto de los errores en los libros de texto, es bueno recordar que en el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), se documentó que debido a errores detectados en algunos libros de texto gratuito se tuvieron que volver a reimprimir, significando un gasto extraordinario para el erario. Por lo que podría existir la posibilidad de que los errores hoy detectados en estos nuevos libros hayan sido a propósito con la finalidad de que al no poder abastecer todo el tiraje en tiempo y forma, se tengan que llevar a cabo nuevas licitaciones entre las diversas impresoras, entre tal vez estén las que antes imprimían estos libros y así volver a estar en el negocio de la impresión y no perder tanto dinero como lo que ahora sienten que ya perdieron al no tener el mercado con el gobierno Federal.

Esto de los errores de impresión a propósito podría no ser muy descabellado que digamos, pues son muchos millones de pesos en juego en caso de una reimpresión y el desecho de los anteriores y además, no sería la primera vez ni nada más casos que se dé en los libros de texto gratuitos, sino también en papelería de otras dependencias que, con tan solo cambiar una letra o una palabra, el desperdicio de los anteriores formatos para dar paso al nuevo, significa un enorme gasto económico; pero como no lo pagan los directivos de las dependencias de los gobiernos en los tres niveles, sino de las contribuciones de la ciudanía, pues entonces ¿qué importa un poco de gasto más?

He ahí como ejemplo a la Subsecretaría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) que, en su inicio como subsecretaría se llamó Subsecretaría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), que por el simple cambio de la palabra Investigación por Especializada y viceversa, todos los formatos en su papelería, así como impresoras y logotipos significó un buen desembolso económico para el erario; quizás a alguien no le gustaron las siglas “SIEDO” por la posibilidad de confundirlas por “miedo”, así que determinó cambiar de lugar la “i por la E” para pasar a decir en lo sucesivo: “SEIDO”, y así hacer un buen negocio con quienes se encargarían de la impresión de los nuevos formatos y logotipos en donde se difundiera esta subsecretaría.

Y, desde luego, ahí está el claro ejemplo del gasto que significó para el erario el cambio del Instituto Federal Electoral (IFE) a Instituto Nacional Electoral (INE). Cambiar la N por la F sin haber necesidad significó también un enorme gasto económico y tal vez mucho más que con lo del SEIDO, pues en este caso ya había muchas credenciales con el formato anterior del IFE, así como papelería, cámaras fotográficas que mandan las fotos digitales a las credenciales, etcétera; sin embargo, como a alguien ya no le gustó la palabra Federal y prefirió la de Nacional, también debió haber pensado que ahí había lana para mucha gente.

Y claro que no había ninguna necesidad de fondo para cambiar de Federal a Nacional, pues en sí, somos un estado federativo, una federación de entidades que significan y simbolizan a la Nación Mexicana, por lo que federal se puede tomar como sinónimo de nacional.

Sea pues. Vale.

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