junio 21, 2024

Por Sergio Mejía Cano

Con todo este embrollo que ha surgido en cuanto a prohibir al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO, respecto a no permitirle expresarse sobre un servidor público, en este caso servidora, tal y como lo es la senadora Xóchitl Gálvez Ruiz, surge la pregunta si en realidad aplica en nuestro país existe en realidad la libre expresión.

Mucho se cacarea de que la libertar de expresión es inviolable salvo en determinados casos como meterse en la vida privada de las personas; sin embargo, se entiende que, por ejemplo, en este caso que nos atañe, todo servidor público está y debe estar siempre bajo el escrutinio público en cuanto a cómo ejerce su oficio como funcionario u ocupar un cargo de elección popular, por lo que haga lo que haga se puede criticar por toda la ciudadanía y más, en caso de encontrar anomalías en su desempeño como servidor público, de inmediato darlo a conocer y, en su caso, denunciar sobre todo cuando se detectan actos de conflictos de intereses en donde se aprovechan los servidores públicos de su cargo para recibir contratos para sus negocios o empresas en donde se involucre dinero del erario.

Lo único que ha hecho AMLO es dar a conocer las anomalías en cuanto a que la señora Gálvez ha recibido contratos millonarios para sus empresas desde que entró al escenario político impulsada por el entonces presidente Vicente Fox Quesada (2000-2006), así como cuando presidió la entonces delegación Miguel Hidalgo en la Ciudad de México, antes Distrito Federal e incluso ahora que es senadora de la República por el estado de Hidalgo.

Todas estas anomalías de conflicto de intereses de la senadora Xóchitl Gálvez ha sido documentada y dada a conocer por diversos medios de comunicación, sobre todo más en la plataforma de YouTube. Programas de noticias e información como en “Los periodistas” de Sin embargo al aire, así como en “Astillero Informa” del periodista de La Jornada, Julio Hernández López, igual que Fabrizio Mejía, también en el portal de “Sin embargo al aire”, en donde dan pelos y señales de las anomalías que se le han encontrado a la señora Gálvez, en donde claramente han dado a conocer a la opinión pública que algunos de esos contratos, si no es que todos ellos, le fuero otorgados gracias a sus posiciones políticas y, obvia y posiblemente a favores por lo mismo.

Desde luego que todo lo señalado en contra de la senadora por el PAN es y debe ser público por su situación como legisladora, y esto no puede significar que la opinión pública, así sea de mismo presidente AMLO que, después de todo no deja de ser un ciudadano con libertad de expresión como todos los demás ciudadanos en pleno goce de sus garantías como tales, pueden, podemos hacer cuestionamientos a todo servidor público, sea quien sea y como sea.

Pero el problema estriba es que es en este sexenio cuando más se ha cuestionado a un presidente de la República, algo inaudito e increíble que se le llegara a hacer a cualquiera otro presidente del país; si acaso se le llegaba a criticar y cuestionar era en forma clandestina y en medios que no se les permitía su difusión y circulación so pena de que les fueran confiscadas sus instalaciones de prensa y destrucción de las mismas.

Por donde quiera que se le vea, no se puede detectar ningún ataque personal de AMLO hacia la senadora Gálvez, sino única y exclusivamente hacia su desempeño como servidora pública y nada más, ya que no hay ataques a su intimidad ni su vida privada y, si acaso se pudiera ver así, es precisamente porque su familia está involucrada en las empresas de las que la senadora el socia y propietaria. Así que, ¿qué será lo que tratan de tapar ministros y magistrados al prohibirle a AMLO que diga casos comprobados de la senadora Gálvez?

El 03 de mayo de cada año se celebra el día de la libertad de expresión a nivel mundial, y el 07 de junio a nivel nacional; celebración que se hace con bombo y platillo resaltando dicha libertad de expresión; sin embargo, ¿en realidad hay algo qué festejar en cuanto a esa supuesta libertad?

Si a los dueños de los medios de información impresos o televisivos y ahora hasta portales de internet les incomoda un reportaje, una columna o un artículo de opinión, pues nomás no lo publican. Para no perjudicar sus intereses o ser amigos o compadres de determinados políticos, presidentes municipales o gobernadores, así como empresarios y personajes pudientes y ya no se diga de personajes ligados a grupos criminales del narcotráfico, etcétera.

Sea pues. Vale.

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