abril 24, 2024

Por Sergio Mejía Cano

A mediados de los años 60 del siglo pasado cuando se aprobó el proyecto para la construcción del Sistema de Transporte Metropolitano (Metro) en el entonces Distrito Federal, los dirigentes de aquel entonces del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM), corrieron el rumor de que quienes llegaran a trabajar en ese sistema de transporte serían afiliados a dicho sindicato ferroviario, debido a que en todo lo que circulara sobre rieles, sus trabajadores tendrían que pertenecer a este sindicato.

Sin embargo, y tal y como comenta un antiguo ferroviario que ya trabajaba en la otrora orgullosa ruta de la costa occidental, el Ferrocarril del Pacífico, como estaba muy reciente, relativamente la huelga ferrocarrilera de los años 1958-1959, el gobierno del ya presidente Gustavo Díaz Ordaz, ideó mejor crear un sindicato independiente para aglutinar ahí a los trabajadores del incipiente medio de transporte, porque de afiliarlos al sindicato ferrocarrilero y por ende, tener tantos afiliados le daría una fuerza descomunal que, tal vez y con el tiempo, al pedir más demandas y conquistas laborales, dicho sindicato se tornaría mucho más poderoso, algo así como lo es hoy en día el del magisterio, así que por lo mismo, se creó otro sindicato aparte del de los ferrocarrileros.

Esto viene a colación porque ahora se comienza a correr el rumor de que los empleados que vayan a manejar el Tren Maya, los va a acoger el STFRM; pero el problema es que si bien, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no traga muy bien al dirigente del sindicato de los ferrocarrileros, Víctor Félix Flores Morales, a pesar de que AMLO no ha atendido las demandas laborales, penales y civiles que pesan sobre este dirigente ferroviario, de todos modos está el precedente de que este dirigente sindical no fue invitado al inicio de las obras del Tren Maya, a quien dejaron fuera del templete en donde AMLO dio el banderazo del inicio de las obras.

Por eso mismo, hay empleados ferroviarios en activo que no pierden las esperanzas de que en dado caso de que el STFRM afilie a los trabajadores del Tren Maya, se amplíe el horizonte laboral para los trabajadores de las líneas ferroviarias hoy concesionadas.

Pero posiblemente no sea así, debido a que el Tren Maya no va a ser concesionado a ninguna de las empresas que hoy en día administran las líneas de los ferrocarriles en el país y, aparte, porque se ha dicho por el mismo AMLO que este neo tren lo van a administrar tanto la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), como la Secretaría de Marina (SEMAR), así que por lo mismo, tal vez se llegue a crear otro sindicato que aglutine a los trabajadores del Tren Maya o a la mejor sean incorporados a esas fuerzas armadas, pero lo más probable y viable tal vez sea la creación de un sindicato independiente o en su caso, ni sindicato tenga que haber, por aquello de la disciplina militar.

Y a propósito del Tren Maya, platicando al respecto con algunos compañeros ferroviarios tanto jubilados como pensionados y uno que otro activo, se llegó a la conclusión de con qué se va a mantener dicho tren si no hay mucha industria que digamos en su recorrido; y esto, debido a que los trenes se mantienen por el transporte de carga y no de los trenes de pasajeros, los que jamás se manejaron en nuestro país con fines de lucro, sino nada más como un servicio social; de ahí que las empresas hoy concesionarias pusieran como condición quitar los trenes de pasajeros porque les iban a estorbar para mover mercancías que es lo que sí deja ganancias económicas.

Sin embargo, se ha dicho que se crearán parques industriales para que haya mercancías qué acarrear en la ruta del Tren Maya, porque su manutención única y exclusivamente como tren turístico no sería económicamente viable; aunque tal vez se esté contemplando que el Tren Maya, mientas se afianza, sea subsidiado por el tren transístmico, es decir el que correrá de Salina Cruz, Oaxaca a Coatzacoalcos, Veracruz que, si bien también habrá trenes de pasajeros, lo que le dará más vida será el transporte de carga del océano Pacífico al Golfo de México (Atlántico), ya que es una ruta contemplada desde finales del siglo XIX que, infortunadamente se dejó en el abandono durante muchos años; pero es la mejor opción para el movimiento de carga de un océano a otro, por el corto trayecto de menos de 250 kilómetros de distancia.

Llega un barco a uno de los mencionados puertos, se traslada la mercancía a un tren y listo,

Sea pues. Vale.

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