abril 22, 2024

Por Sergio Mejía Cano

Hay algo curioso; pero a la vez normal. Los canes, al oír los truenos de los cohetes que se lanzan en las festividades y celebraciones religiosas y otros eventos, se inquietan y tratan de ocultarse gimiendo y se estresan mucho y, según se ha documentado, el ruido de estos tronidos les afecta en su sentido del oído. Sin embargo, el sonido de los rayos al caer una tormenta no los inquieta para nada; sí se asustan como cualquier persona que, sin esperar el tronido, de pronto se saca de onda.

Esto de que el tronido de los rayos en una tormenta no afecte a los perros de igual manera como el estruendo de los cohetes pirotécnicos, tal vez se deba a que el de los rayos es un sonido natural y, el de los cohetes de la pirotecnia es artificial, por lo que lo más factible sea que lo natural no afecta a los seres vivientes como lo artificial que, por desgracia, hoy en día lo artificial está desplazando a lo natural en todos los sentidos desde la alimentación, la vestimenta, artilugios  para el embellecimiento físico y en la mayoría de los productos de uso común que ahora se elaboran con mucha química entre sus ingredientes.

El escritor y caricaturista Eduardo del Río, conocido como Rius, en su libro de “La panza es primero” señala que no hay enfermedades, sino enfermos, pues es por medio de los hábitos alimenticios por lo que la gente se mantiene sana o se enferma. Y hoy en día está plenamente comprobado que muchas de las enfermedades que se decía ya habían sido erradicadas o por lo menos controladas han resurgido, ¿por qué? Pues precisamente debido a la química artificial que se le agregan a la mayoría, si no es que a todo lo que consumimos; una química artificial que, lo dice el mismo Rius en su libro, es enemiga mortal de la química orgánica.

Y si le aunamos las gramíneas transgénicas, pues todavía peor. Un claro ejemplo y aviso nos lo han estado dando las abejas y demás especies polinizadoras que caen muertas al hacer contacto con esas gramíneas o cultivos a los que se les agregan fertilizantes hoy comprobado fehacientemente que son muy dañinos no nada más para estas especies que andan de flor en flor, sino para la humanidad entera.

Muchos agricultores se muestran renuentes a dejar de usar estos fertilizantes dañinos, así como dejar de sembrar cuando no es temporada agregando químicos a la tierra para hacerla producir más, todo en aras de obtener más ganancias, sin importarles dañar las tierras de cultivo, acabar con muchas especies que no soportan estos químicos, incluso las plagas que en sí, pertenecen a una cadena alimenticia diseñada por la naturaleza para protegerse a sí misma; esas plagas que el hombre considera como dañinas, son en realidad un aviso de la Naturaleza para indicar que hasta ahí, que ya fue suficiente, por eso manda esas dizque plagas para eliminar lo que la Madre Naturaleza considera como sobrante.

Ahora se han dado casos en que hasta los productos para satisfacer la vanidad humana han estado causando daños muy severos a algunas personas acostumbradas a usar tintes de pelo, maquillaje para rostro y ojos, tintura para bigote y barba, etcétera. En lo personal fui testigo de ver a una persona cercana que se puso muy grave después de haberse pintado el pelo; tan grave se puso que casi no la libra. Al hacerle análisis los médicos para ver la causa de su intoxicación corporal, se determinó que la causa la había generado el tinte de pelo que había utilizado, por contener químicos considerados como muy tóxicos y altamente dañinos para el organismo humano por tener entre sus componentes elementos químicos de alta toxicidad para cualquiera organismo viviente.

Pero no nada más lo que entra por la boca a la panza ha estado causando daño a la humanidad, sino hasta las cirugías estéticas. Hoy en día se han documentado infinidad de casos de mujeres que han fallecido después de una cirugía para agrandar sus nalgas o el busto. Así como de otras personas que se han visto en serias dificultades de salud al hacerlas sudar copiosamente con medios artificiales dizque para quemar grasa; el problema es que se ha dicho hasta la saciedad de que el sudor no es grasa corporal, que el sudor es un líquido en el que el cuerpo expele las toxinas y que, así como no había por qué detenerlo, tampoco se debe de propiciar su salida en forma artificial.

Sin embargo, se siguen promocionando fajas de plástico dizque para adelgazar la cintura o eliminar grasa de determinadas partes del cuerpo, etcétera. Pero la vanidad puede más.

Sea pues. Vale.

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