abril 22, 2024

Por Sergio Mejía Cano

Quienes hemos tenido o tenemos mascotas, ya sea caninas o felinas, sabemos lo que es un amor incondicional, pues la mayoría llegamos a considerar como de la familia a nuestras mascotas; sin embargo, hay personas no llegan a comprender el comportamiento de estas especies y hasta llegan a creer que no sienten, que no piensan y que no se comunican entre ellas mismas.

Es obvio que el maltrato hacia otras especies ha existido, existe y por desgracia existirá mientras la especie humana exista, pues hay gente que sin un dejo de conciencia hacen sufrir o hasta les quitan la vida a canes y felinos domésticos sin piedad y, en ocasiones hasta riéndose o burlándose del dolor que les causan a estos animales.

Se ha documentado que hay gente que dizque por cumplir un capricho de alguno de sus hijos les llevan un perrito como mascota;  pero una vez que crece el can o que el niño o la niña ya no los quieren van y los abandonan en la calle o se deshacen de estos animalitos de una u otra forma o, también se han dado casos de que llega un nuevo bebé a la familia y supuestamente para que no contagie de alguna infección al recién nacido, echan a la calle a esas mascotas que posiblemente no lleguen a comprender el abandono si no han hecho nada malo; su único pecado fue querer a los humanos con los que convivía.

Es innegable que día a día crece el número de perros y gatos callejeros, ¿por qué? ¿Acaso tendrán estas especies alguna culpa por andar vagando en las calles de una ciudad? ¿Pero qué se podría esperar de algunos humanos que echan a la calle a sus propios familiares y, más fácilmente a sus mascotas?

Afortunadamente hay personas buenas samaritanas y filántropas que se ocupan y preocupan por el bienestar tanto de animales como de gente en situación de calle, respectivamente, por lo que muchas de estas personas hacen lo humanamente posible para que muchos de los canes sean rescatados, esterilizados y adoptados; incluso también se llegan a establecer albergues para canes, no así para gatos que son más difíciles de retener. Claro que la gente en situación de calle es aún mucho más difícil, pues como sería una tarea para las autoridades y estas poco o nada hacen para su atención, aparte de que se requieren más recursos que un albergue para canes, por lo que esa gente es la que peor le va en esta vida.

Pero lo que sí se puede afirmar es que, si existen perros y gente en la calle, la culpa es precisamente de los mismos humanos y no de las otras especies. Perros y gatos andan y viven en la calle porque fueron los humanos quienes ahí los aventaron, así que debido a la reproducción el número de estos animales se va incrementando irremediablemente. Y, de la gente en situación de calle, unos andan ahí por así haberlo decidido al dejarse ir por el gusto de las drogas y el alcoholismo y si bien mucha de esta gente que vaga por las calles de las ciudades no quisieran estar en esa situación; muchas de las veces sus familiares no quieren saber nada de ellos o no tienen recursos para llevarlos a un anexo o clínica para desintoxicarlos, etcétera.

Una señora que atiende un puesto de venta de café en el mercado de abastos, en la colonia Santa Teresita, de la capital nayarita, se ha dado a la tarea de alimentar a muchos de los perros que por ahí llegan; incluso hasta adoptó a uno de ellos que había sido atropellado, por lo que lo llevó al veterinario y, al ver la mirada de este can, se encariñó con él por lo que lo llevó a su casa para su recuperación; aunque a una perrita que ya tenía no le pareciera esta decisión. Sin embargo, contra todo pronóstico, su perrita de raza pastor alemán aceptó al perrito haciéndose amigos de inmediato.

Lo extraño es que como si se tratara de una comunicación telepática, después de que atendió a ese perro que llevó a curar, desde el día siguiente han comenzado a llegar más perros que se quedan a un lado del puesto de venta de café, por lo que les comenzó a dar de comer, así que a diario llegan a visitarla; pero lo sorprendente es que cada día llegan más y más, como si se comunicaran entre ellos y se dijeran que en tal parte hay una señora que les da croquetas y agua.

Esta señora de buen corazón y que vende café en el mercado de abastos, se puede encontrar en Facebook con el nombre de Ruth Rangel, cuyo portal de internet constantemente muestra cómo ha ayudado a muchos canes, cómo promueve su esterilización y las solicitudes para que más gente contribuya para la protección de estos animales en situación de calle.

Sea pues. Vale.

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