abril 18, 2024

Por Sergio Mejía Cano

Es común que, si las autoridades en los tres niveles federal, estatal y municipal no ponen atención en las concesiones o por algún motivo las dejan de lado, por lo regular tanto personas físicas como morales se aprovechan de esta situación para sus propios intereses a sabiendas de que no habrá sanciones o que se podrán desvanecer mediante algún tipo de arreglo.

Algo parecido pudo haber pasado con las estaciones de los Ferrocarriles Nacionales de México (Ferronales), pues en lo que respecta a lo que fue el Ferrocarril del Pacífico (FCP), por lo menos en su División Sinaloa que comprendía de los límites entre los estados de Sonora y Sinaloa a Guadalajara, Jalisco, la concesión que se dio a Ferrocarril Mexicano (Ferromex), se dice y está documentado que no contemplaba dicha concesión las bodegas de carga y exprés, así como las salas de espera y restaurantes.

Sin embargo, poco antes de la concesión, como ya se habían desaparecido los servicios de carga en menos de carro entero, así como de flete exprés y, ya perteneciendo el FCP a Ferronales, esas bodegas, las de Culiacán y Mazatlán, Sinaloa, se alquilaron a una empresa cementera, no así las salas de espera y restaurantes que han permanecido abandonados desde 1998, incluso hay trabajadores ferroviarios en activo que con tristeza dicen que la estación de Culiacán está en ruinas, y la sala de espera y restaurante en la estación de Mazatlán, permanecen cerrados sin que se pueda mirar hacia su interior por tener los vidrios de sus ventanas tapados con papel y pintura.

En la estación del ferrocarril de Tepic, Nayarit, las bodegas de carga siguen abandonadas y las de flete exprés han sido ocupadas por Ferromex para almacenas materiales del departamento de vías y estructuras, así como alojamiento de trabajadores, pues cuando están abiertas se alcanzan a mirar, aparte de los materiales, catres y tendidos de dichos trabajadores.

Hacia el extremo norte de la estación en Tepic, existe una oficina donde cada mes acuden los jubilados a recoger sus recibos de cobro, así como los deudos de los ferrocarrileros fallecidos a hacer los trámites para los meses de marcha, el seguro de vida y el finiquito de esos trabajadores.

Pero hubo un tiempo en que Ferromex solicitó ese espacio para apropiárselo; sin embargo, Ferronales en Proceso de Liquidación, le hizo ver a Ferromex que no tenía derecho a más instalaciones debido a que la concesión únicamente contemplaba el área operativa, así como las oficinas para tal efecto, por lo que la pretensión de Ferromex quedó sin efecto.

De lo que sí se adueñó Ferromex, por lo menos en lo que se conoce, es en la entonces avenida que antes de la concesión se denominaba “Ferrocarril”, en Mazatlán, Sinaloa, que era de doble sentido y que servía para la entrada y salida de vehículos tanto particulares como taxis, así como las rutas de camiones que daban servicio de subir y bajar pasaje a la puerta de la estación. Pero a principio de la década del 2000, Ferromex cercó esa avenida apropiándosela; hecho en que el entonces presidente municipal les alegó que dicha avenida se había construido en forma tripartita por el gobierno federal, el estatal y el municipal cuando se había cambiado la estación de La Redonda a su lugar actual en 1964, por lo que la avenida pertenecía a la ciudad y no a las instalaciones ferroviarias;; sin embargo, no hubo poder humano que hiciera desistir a Ferromex de no adueñarse sin derecho de esa avenida.

En la ciudad de Guadalajara, Jalisco, las otrora bodegas de carga y exprés de lo que fue el FCP fueron derrumbadas, no así las de Nacionales de México anexas a la estación de pasajeros, las que se convirtieron en ruinas; sin embargo, Ferromex sí se adueñó con la mano en la cintura de lo que fue la sala de espera y el restaurante, en donde no entraba la concesión y, también se adueñó del estacionamiento y la calle por donde entraban y salían vehículos particulares, taxis y camiones urbanos, una rúa que, al igual que en Mazatlán, pertenecía al municipio y no a las instalaciones ferroviarias.

Esto lo aprovechó Ferromex para aparte de apropiarse del estacionamiento para uso propio, remodeló la estación para sus propias oficinas, por lo que desaparecieron la otrora sala de espera, así como del restaurante.

En Tepic, Nayarit, se llegó a rumorar que Ferromex quería cercar la prolongación de la avenida Allende, desde un lado de la CFE hasta la avenida Principal, dejando espacio nada más para la acera de las casas enfrente de la estación.

Sea pues. Vale.

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