abril 22, 2024

Por Sergio Mejía Cano

Pues, como dijo el caricaturista argentino Joaquín Salvador Salvado Tejó, “Quino”, en una de sus tiras de su personaje Mafalda: “acabáramos”. Esto debido a que ahora algunos de los consejeros electorales del Instituto Nacional Electoral (INE) están completamente desatados al no parecerles para nada lo que dice, expone y hasta lo que escribe el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ya que ahora no les pareció la posdata que escribió debajo de la advertencia que también el INE le obligó a poner antes del inicio de su conferencia matutina.

Obvio que las comparaciones son odiosas; pero a veces necesarias, porque con nada más pasar al pasado inmediato anterior cuando predominaron en la Presidencia de la República el PRI y el PAN, se hace impensable que cualquiera otro poder o institución como ahora lo hace parte del Poder Legislativo, el Poder Judicial en su conjunto y el INE ahora, le hubiese dicho “no” a algo que dijera, hiciera o escribiera el presidente de México en turno después de la Revolución Mexicana. Ni siquiera la prensa llamada anteriormente como el “cuarto poder” se atrevió jamás a cuestionar el actuar de un presidente de la República.

Y, si acaso, algún medio informativo impreso se salía de la línea establecida, sus instalaciones y maquinaria eran destruidas y sus editores o propietarios de ese medio impreso, apresados y encarcelados e incluso, hasta se llegó a documentar de algunos de ellos desaparecidos.

En los Poderes Judicial y Legislativo, salvo raras excepciones de uno que otro de sus integrantes; aunque era muy raro, lo común era levantar el dedo o el brazo pronunciando la frase “sí, señor presidente”; de ahí que se haya desvirtuado considerablemente la mayor parte de la esencia humanista de la Constitución Mexicana de los Estados Unidos Mexicanos, que se hayan reformado para mal artículos que protegían la propiedad de la Nación como el 25, el 27 y el 28; que se hayan perdido bienes antes considerador como áreas estratégicas para el país como los ferrocarriles, la minería, puertos, aduanas, etcétera.

Y ahora el INE está desatado en contra de AMLO prohibiéndole hacer y decir lo que, según para algunos de sus consejeros consideran como algo influenciable en cuestiones electorales, lo que, en sí, se podría tomar como una ofensa para la ciudadanía mexicana por tratarlos como idiotas al llamarlos influenciables nada más por un dicho o acto del actual presidente mexicano. Algo parecido a como en la televisión abierta cuando no se permitía decir marcas de los productos, como si la gente al escuchar nombrar alguno de estos productos corrieran a la tienda o supermercado a comprarlo de inmediato, por supuestamente tumbarles los comerciales a las televisoras.

Lo malo en estos consejeros electorales que le están ordenando a AMLO que retire esa posdata, es porque dichos consejeros anteponen su propia forma de pensar y de discernir a su modo y no en el de la mayoría de los mexicanos que, si bien algunos podrían tomar a pecho lo que se expone en dicha posdata, también habrá mexicanos que para ellos nada signifique lo que menciona esta posdata que en sí, es nada más una advertencia para quien lo le guste el actuar del actual presidente de México y que se molesta o se ha molestado por haberles quitado privilegios y prebendas, así como la manga ancha para hacer y deshacer en su propio beneficio como evadir contribuciones económicas, facturar a su antojo por algo que jamás aparecía, por recibir dinero por aplaudir e inclinarse, etcétera.

Para una mente firme, lo que se expone en esta posdata de AMLO, en sí nada podría significar más que la aclaración para aquellas personas que extrañan y añoran el pasado inmediato en donde imperaba aún más la corrupción, la impunidad, etcétera; por lo que se podría decir que tan fácil de aplicar como cuando a alguien no le gusta algo que, con tan solo evitarlo se quita. de problemas.

Si no te gusta un programa de televisión, pues cámbiale o apaga la tele, si una estación de radio no te es agradable, pues no la sintonices, si una comida no te gusta, no la comas, si una bebida te cae mal, pues no la bebas, si no puedes soportar a una persona, pues no la veas, evítala o aléjate; así de fácil.

En sí, esta posdata no tiene ni contiene nada de malo para las mentes conscientes y menos para quienes ya tienen bien definidas sus convicciones; y no las ambivalentes maneras de pensar de esos consejeros electorales que miran moros con tranchetes en todo lo que expresa AMLO.

Sea pues. Vale.

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