abril 22, 2024

Por Sergio Mejía Cano

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), dijo ayer martes 10 de octubre que propondrá a las concesionarias de los ferrocarriles en nuestro país, Ferromex y Kansas City Southern Lines, que vuelvan a reintegrar los trenes de pasajeros en las líneas ya existentes en nuestro país, que significan aproximadamente 20 mil kilómetros de vías férreas.

Esta petición tiene como base una cláusula que se suscribió en el convenio de la concesión de los ferrocarriles a particulares; una cláusula que especifica claramente que, si el Estado Mexicano necesita y requiere trenes de pasajeros puede utilizar las vías férreas para tal propósito. Aunque también reconoció AMLO que las vías férreas no están en óptimas condiciones para que corran los trenes de pasajeros ahora con un sistema electrificado, para así, volver a comunicar a todo el país por medio de los ferrocarriles, tal y como estaba anteriormente.

Esta noticia podría ser buena y tal vez mala; buena para el país en cuestión de comunicación y posiblemente mala para las empresas concesionarias de los ferrocarriles, pues se dice y se conoce que fueron precisamente estas empresas las que pusieron como condición quitar los trenes de pasajeros con el fin de manejar pura carga que es lo que en sí, le deja ganancias a las empresas ferroviarias en todo el mundo, no así los trenes de pasajeros que más bien ofrecen un servicio social. De hecho, en 1937 cuando el entonces presidente don Lázaro Cárdenas del Río nacionalizó los ferrocarriles, en uno de sus enunciados señala que los trenes de pasajeros se establecían para el transporte seguro y económico para “las clases más menesterosas del país”.

La cancelación de los trenes de pasajeros en nuestro país a instancias de los concesionarios dejó a México por debajo de otros países que, en vez de cancelar los trenes de pasajeros los impulsaron aún más. Tal es el caso de Europa cuyos países se comunican por vía férrea siendo un servicio muy solicitado por la mayoría de los habitantes que viajan constantemente de un país a otro e incluso dentro de sus mismas naciones.

Queda claro que hoy en día nuestro país está más comunicado por carretera que hace algunas décadas; sin embargo, para muchos mexicanos resulta muy oneroso tener que viajar por las autopistas por lo caro que cuesta el peaje de las mismas y, si bien existen las carreteras libres, muchas de ellas en ocasiones se encuentran en malas condiciones para el rodaje o es más largo el trayecto entre un punto y otro, no así las autopistas que muchas de ellas o todas, acortaron en varios kilómetros de un destino a otro.

Así que, en caso de que se llegaran a reintegrar de nuevo los trenes de pasajeros, muchos mexicanos serían los beneficiados, debido a que, si bien por carretera ya quedaron muchos puntos unidos o accesibles, aun así, existen muchos lugares a los que únicamente se puede llegar por vía férrea.

Se entiende que un viaje en tren sería un poco más tardado que uno por carretera; sin embargo, el viaje sería mucho más cómodo debido a la amplitud de los coches de los trenes de pasajeros que son más amplios que los camiones de autotransporte de pasaje, ya que en un tren los pasajeros pueden levantarse a estirar las piernas y caminar dentro del mismo tren. Y, a pesar de que, por ejemplo, en un viaje de Guadalajara, Jalisco a Nogales, Sonora o Mexicali, Baja California ocuparía más tiempo por vía férrea que por carretera, de todos modos, el viaje en tren sería mucho más cómodo y más, si los hipotéticos trenes contaran con servicio de coches dormitorio, así como coche comedor.

Es obvio que los trenes de pasajeros son más idóneos para viajes largos, ya que por carretera son mucho más cansados; no así en viajes cortos en donde lo más óptimo es por carretera como en trayectos de 300 kilómetros o menos.

En su promoción, AMLO reconoció que tal vez esto de establecer de nuevo los trenes de pasajeros en su sexenio al que le queda menos de un año para concluir no lo pueda lograr él; pero quedaría la solicitud para quien venga después de su mandato, quedando las bases para que el país volviera a estar comunicado por vía férrea.

Lo que sí dejó claro AMLO, fue que, si su propuesta no es aceptada por las actuales compañías concesionarias de los ferrocarriles, lanzaría una promoción para quien le interesara crear los trenes de pasajeros, ya sean privados o públicos y que los actuales concesionarios quedarían de todos modos con sus convenios actuales, las que no afectaría de ningún modo.

Sea pues. Vale.

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