abril 24, 2024

Por Sergio Mejía Cano

En el portal de internet de jornada.com.mx, del día de ayer miércoles 18 de este mes, aparece un reportaje firmado por el reportero Eduardo Murillo, con el encabezado, “ministro Aguilar defiende fideicomisos del PJF; garantizan retiro adecuado”. Claramente con esta posición del ministro Luis María Aguilar Morales, se entiende que, al igual que otros más, viven en una burbuja de cristal que obviamente aparta a algunos ministros de la realidad palpable del país.

Según el reportaje, esta crítica respecto a la posibilidad de que se les retiren por lo menos 13 fideicomisos al Poder Judicial, se dio en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde Aguilar Morales acudió con representación de la ministra presidenta Norma Lucía Piña Hernández, a inaugurar un simposio.

Se informa que, entre otras cuestiones, Luis María Aguilar señaló que “es mentira que algunos de los fideicomisos que se establecen en el Poder Judicial sea en beneficio de algún ministro o ministra de la Suprema Corte. Todos los fideicomisos son ajenos a cualquier condición que les beneficie a los ministros, ninguno de ellos tiene que ver con algún servicio o prebenda y mucho menos un privilegio para las y los ministros de la Suprema Corte. Están establecidos en beneficio de jueces magistrados y empleados del Poder Judicial, insisto para qué para que tengan la tranquilidad y tengan la independencia de servir al pueblo de México, porque lo que hacemos es servir al pueblo de México”.

Vaya desfachatez de este ministro Aguilar Morales; ¿servir al pueblo de México? ¿Cuándo y en qué ocasiones se ha dado una defensa al pueblo de México? He ahí las reformas constitucionales que permitieron la privatización de casi todos los bienes pertenecientes a la Nación, las reformas a los artículos 25, 27 y 28, la reforma a la ley del Seguro Social eliminando la ley de 1973 sustituyéndola por la de 1997 en donde todos los trabajadores que se hayan afiliado al IMSS posterior a 1997, perdieron la oportunidad de poder llegar a una pensión al llegar a la tercera edad, debido al aumento de las semanas que tienen que cotizar de 500 a 1250; y si bien estas últimas se acortaron a 750, aún así será muy difícil para la nueva clase trabajadora llegar a cotizar las semanas requeridas con esta ley por la inseguridad laboral que prevalece en compañías, empresas, negocios y comercios, etcétera. ¿Cuándo los ministros de la Suprema Corte se pronunciaron en contra de estas deleznables reformas constitucionales?

Otra incongruencia más de Aguilar Morales es cuando dice que “el PJF toma sus decisiones con base en la Constitución y no por intereses de la política ni de grupos sociales”. ¿Con base en la Constitución? Si para empezar no la cumplen al ganar más que el presidente de la República, siendo que la misma Carta Magna establece que nadie debe ganar más que el presidente en turno. Y miente al decir que no actúan por intereses de la política ni de grupos sociales. Entonces, ¿cómo explica el ministro Luis María Aguilar estar actuando en contra de todo lo que dice, dicta o envía como iniciativa el presidente Andrés Manuel López Obrador? ¿Por qué entonces se hace más al lado de las clases empresariales, patronales y hasta de posibles delincuentes así sean de cuello blanco?

En este reportaje se dice que el ministro Aguilar Morales argumentó que no es un privilegio tener cosas adicionales, porque es un principio, pues garantizar estas condiciones a los impartidores de justicia es parte de los compromisos firmados por México en la reunión sobre la labor judicial, efectuada en 1985 en Milán, Italia.

Por cierto, por aquellos años se documentó que los ministros y magistrados tenían que ganar buenos salarios para evitar que se corrompieran; sin embargo, con hechos anteriores, actuales y tal vez en el futuro, se cuestionan muchos de los comportamientos de los encargados de impartir justicia, pues la mayoría de las veces lo que imparten son favores y agradecimientos y no justicia en sí; ejemplos hay infinidad, todo es cuestión de rascarle a fondo a muchos casos, infinidad de presos que aún después de muchos años están sin sentencia firme, que hay muchos presos que no cometieron el delito o crimen por el que están encerrados.

Pero más injusticias que al parecer no ven o tienen conciencia de ellas los ministros, jueces y magistrados, son la infinidad de demandas laborales de miles de trabajadores que pasan su vida esperando una solución a sus demandas, sin que lleguen a ver nada claro.

Sea pues. Vale.

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