abril 22, 2024

Por Sergio Mejía Cano

El 19 de octubre se estableció la conmemoración del día internacional del cáncer de mama, a instancias de la Organización Mundial de la Salud, en 1991, un mal que infortunadamente se ha incrementado tanto en mujeres como en varones. Se dice que hoy se habla más de este terrible padecimiento debido a que la población ha aumentado y que hoy en día hay más información al respecto; sin embargo, se ha documentado últimamente que las causas se deben a los hábitos alimenticios y pocos cuidados personales.

Este mal no es desconocido para una gran mayoría de las poblaciones en el mundo, pues en el ámbito familiar de mucha gente se padece este tipo de cáncer ahora ya tan común, ya sea en forma personal o por padecerlo algún familiar, amistad, vecinos o personas conocidas.

Según se ha dicho también que el cáncer de mama lo podría generar algún golpe, los sostenes o brasieres, ropa muy entallada o tal y como muchos analistas lo han afirmado: por los desodorantes antitranspirantes cuyo uso se incrementó debido a la estética y la vergüenza de mucha gente al lucir en su ropa las manchas de sudor.

No es tan descabellada la idea de que dichos desodorantes que impiden la salida del sudor en forma natural se hayan puesto muy de moda desde su aparición, gracias a que se tocó el botón de la vanidad de mucha gente a la que mediáticamente por los comerciales se les formó la idea de que prácticamente era un pecado sudar o que el sudor se notara en su ropa y la manchara, algo parecido a lo de las canas y las arrugas de la pies, porque hay gente que se va con la finta de que las canas y las arrugas son mal vistas. Así que, a evitar sudar, pintarse las canas y recurrir a la cirugía para estirar la piel, supuestamente para ser mejor aceptados en la sociedad, como si esa gente que suda, tiene canas y la piel arrugada fuera la única en el mundo.

A principio de los años 80 del siglo pasado acudí a una conferencia en la ciudad de Guadalajara, en donde una mujer que se presentó como dermatóloga y especialista en cáncer de la piel, señaló que las pecas o lunares que aparecían en la piel, sobre todo en personas mayores en las manos y brazos, se podían denominar paradójicamente como “cáncer benigno”, y esto porque dichos lunares eran células con cáncer, pero que la epidermis encapsulaba y no la dejaba llegar a la dermis, que esos lunares eran células afectadas por los rayos ultravioleta del Sol, por lo que no había por qué alarmarse; aunque existía la posibilidad de que el daño fuera mayor y, entonces sí, requeriría tratamiento adecuado.

Pero, esta señora dermatóloga, enfocó su exposición a hablar respecto al cáncer de mama, diciendo que según estudios que se habían elaborado, se había llegado a la determinación de que existía la posibilidad de que los desodorantes antitranspirantes podrían tener algo que ver en el incremento en la aparición de este cáncer en ambos sexos y no nada más en las mujeres.

Su explicación se basó en que los químicos que contenían dichos desodorantes y que impiden la salida del sudor, sobre todo en las axilas, el sudor se va acumulando en ese lugar afectando los ganglios y, al acumularse, debido a que ese sudor ya no regresa al resto del cuerpo y no encontrar una salida, se va encapsulando en el entorno y, lo más próximo a esta zona corporal son precisamente las glándulas mamarias y si bien en los varones están atrofiadas, de todos modos, hacen la misma función que en las mamas femeninas. Así que al irse encapsulando el sudor y que se va incrementando en la misma zona diariamente y, aunque el sudor no es grasa corporal, paradójicamente se comienzan a formar bolas de grasa que, con el tiempo se llegan a convertir en tumores, a veces benignos, pero por lo regular en malignos.

Obviamente que entre los que escuchábamos esta exposición hubo voces encontradas respecto a lo dicho por esta dermatóloga, diciendo que eso no era posible; sin embargo, el sentido común en la mayoría, nos dio en qué pensar, pues nada de lo que expele el cuerpo humano debe volver al mismo en ninguna forma, por lo que es muy factible que al impedir la salida del sudor y, aunque no sea grasa corporal, con el tiempo se llega a convertir en bolas grasosas que derivan en tumores.

Así que, aunque se vea mal, estéticamente hablando, más vale ser criticado por lucir manchas sudorosas en la ropa que perder una mama o las dos, ¿no creen? Sin embargo, ¿quién o quienes han sido los que han establecido el parámetro de la estética corporal? Pues los vanidosos.

Sea pues. Vale.

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