abril 22, 2024

“La educación consiste en

enseñar a los seres humanos,

no lo que debe pensar sino a pensar”

                            Anónimo

 Por Dr. Rutilo Tomás Rea Becerra

y Dr. Pedro Gonzáles Castro

A más de un año de distancia, el 19 de agosto de 2018, durante el V Consejo Extraordinario de Morena fue aprobada la creación del Instituto Nacional de Formación Política (INFP), cuyo objetivo es generar análisis críticos sobre la situación del país, formar cuadros partidistas y enriquecer intelectualmente a la militancia. 

Sin embargo, después de profundos avatares, no es hasta este próximo domingo 15 de marzo que el proyecto iniciará su formalización, pues se tiene contemplado el nombramiento formal del C. Rafael Barajas “El Fisgón”, como Presidente del INFP de Morena.

Con este antecedente, se podría pensar que el proyecto de “revolución de conciencias” se encontraba en el limbo, sin embargo no ha sido así. Desde el primer momento, las actividades de movilización política y cultural se dieron mediante el trabajo voluntario de personas comprometidas con el verdadero cambio y, a pesar de no contar con una estructura y propuesta oficial, se dieron a la tarea de ir avanzando en el terreno de la formación política.

Quienes estamos convencidos de la importancia del debate y de la socialización del pensamiento, sostenemos que es a partir de la discusión informada como se puede organizar una inteligencia colectiva. Estamos en contra de una participación alienante y abogamos, en todo momento, por el derecho a discutir y cuestionar todo conocimiento, de tal manera que permita a los sujetos construirse para transformar; para dar lugar a nuevo paradigmas.

Pero, ¿Cómo debemos entender la formación política para un verdadero cambio? ¿Qué se debe incluir ante las necesidades de un tipo de educación que rompa con los esquemas de imposición ideológica preestablecida y, a su vez, también rompa con las formas paternalistas, machistas, homofóbicas, intolerantes y solipsistas?

La formación política no debe concebirse como una mera transmisión de conocimientos, sino como una construcción y deconstrucción a través de la acción colectiva y transformadora de lo real, en donde incide el conocimiento pasado y el que pueda generarse. No debe ser entendida tampoco, como un cúmulo de sabidurías inertes, inmóviles, apaciguadas, inutilizadas, sino como una práctica social; una práctica dialéctica: una estrecha relación entre teoría y práctica.

Sin embargo, la formación política, como proceso que se da a través de una organización, no se encuentra al margen de quien, equivocadamente, se apropia del derecho exclusivo de la razón, cayendo en aberrantes posturas colindantes con un conservadurismo liberal. Se encuentran al margen de entender que el reto del Formador es cómo invitar a “conocer sin ser paternalista, sin ser espontaneísta pero, al mismo tiempo, sin ser autoritario. El problema no es transmitir paquetes de conocimientos a ser memorizados.”[1]

La acción de aprender, solo puede ser valida en función de una relación dialéctica. En donde las contradicciones en el desarrollo de la formación no deben ser vistas como algo negativo, mucho menos deben ocultarse, pues resulta más contraproducente y dañino para cualquier perspectiva de transformación y deseo colectivo de cambio el no reconocerlas. Sin embargo, también se debe de registrar y asimilar que estas diferencias y contradicciones pueden, y  logran ser superadas cuando existe disponibilidad al dialogo, tolerancia, respeto, madurez política y social, pero sobre todo, cuando existe compromiso personal, sentido de ética y  moral revolucionaria.

Partimos de la premisa de que el binomio conocimiento-aprendizaje es colectivo, es un proceso de construcción y reconstrucción de saberes culturales y de interacción constante con los otros, que implica un proceso de construcción interno, por ende, personal y subjetivo, que depende del nivel de desarrollo cognitivo, emocional y de experiencias previas del sujeto. Bajo este contexto, es importante considerar el papel de la subjetividad en el proceso de formación.

Toda transformación que se jacte de ser revolucionaria, debe estar consciente de la producción y manipulación de la subjetividad, ya que ésta constituye un elemento fundamental de cualquier ideología. Es diseñada y operada por expertos en la conducta humana, circula como una extensión del poder disciplinario[2] a través de la vigilancia y la coacción, asegurado los procesos de normalización y la práctica de la mal llamada “cohesión del cuerpo social”.

En base a lo expuesto, consideramos que la formación política debe entenderse, desde una perspectiva dialéctica, como un proceso de construcción del conocimiento a partir de las necesidades inmediatas de los sujetos. Dado que la construcción del conocimiento se da en una relación colectiva y no al margen de un grupo especial, es necesario tener en cuenta que indudablemente habrá presencia de aquellos que se adjudiquen el derecho exclusivo de la razón y que no quieran reconocer que un formador es solo un facilitador de procesos, por ello, debe partirse de una relación dialógica que tenga como principios el derecho a discutir y cuestionar todo conocimiento, de tal manera que permita a los sujetos construirse y eliminar procesos alienantes. La formación política deberá tener como fin último el ejercicio real del poder, es decir promover la generación de prácticas democráticas desde el seno de la sociedad misma.

[1]  Torres Rosa María. ¡Que es enseñar? Entrevista con Paulo Freire en blog de educación ciudadana, sobre educación, aprendizaje a lo largo de la vida y política. Consulta 3 de marzo 2020

[2] Disciplina no de la ley sino de la regla, no jurídica, sino natural, es decir, de la norma.

1 comentario en «¿QUÉ ENTENDEMOS POR FORMACIÓN POLÍTICA?»

  1. Sus explicaciones muy interesantes …gracias… .solo una pequeña observacion, para la personas que inician el conocimiento dentro de la formación política sería interesante el que coloquen
    en sus excelentes comentarios como complemento el vocabularioo de las palabras diferentes o nuevas para ellos , así poderlo compartir con la seguridad que se comprenderá, como por ejemplo, dialéctica, relación dialógica, Alienar, es cierto que un formador dará apertura para la contrucción de conocimiento pero primero se deben dar armas de comunicación …es mi respetuosa observación gracias a la solicitud de comentario… gracias

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