Fortuny: El esplendor de la realidad
María Esther Beltrán Martínez
Fotos: J. Carlos Santana
Málaga, España. El Museo Carmen Thyssen Málaga presenta la exposición “Mariano Fortuny. Dibujos”, una muestra que reivindica la fuerza expresiva y la modernidad del trazo de Mariano Fortuny y Marsal, uno de los grandes maestros del siglo XIX.
Instalada en la Sala Noble del recinto, la exposición reúne 28 dibujos y cuatro grabados procedentes del Musée Goya de Castres, institución que conserva uno de los fondos de obra gráfica más importantes del artista español.

El dibujo como territorio de modernidad
Fortuny, considerado el pintor español más internacional del siglo XIX, encontró en el dibujo un espacio de libertad creativa. Formado bajo el rigor académico —donde el dibujo constituía la base de la práctica artística desde el Renacimiento—, el creador de Reus desarrolló en el papel una personalidad artística adelantada a su tiempo.
La directora artística del museo, Lourdes Moreno, explicó que la muestra recoge los principales temas abordados por Fortuny a lo largo de su vida: escenas de la vida cotidiana, retratos, personajes de inspiración orientalista, así como paisajes y estudios del natural que revelan su obsesión por la luz.
“Su fascinación por el paisaje y la naturaleza también destacan en esta exposición, con apuntes que evidencian el interés del artista por la luz y la pintura al aire libre, de la que fue sin duda un precursor, anticipándose a la libertad de trazo que llegaría a finales del siglo con el impresionismo”, señaló.

Un artista viajero y cosmopolita
La vida itinerante de Fortuny —residió en Barcelona, Marruecos, Roma y Granada— marcó profundamente su producción artística. Su interés por el mundo oriental y por la observación minuciosa del natural dotó a sus obras de una vivacidad singular.
Con apenas unos trazos de tinta, carboncillo o acuarela, el artista lograba dar forma a personajes y atmósferas con una soltura que aún hoy sorprende por su modernidad. Esa economía de medios, combinada con un virtuosismo técnico excepcional, consolidó su prestigio internacional.

Un legado que trasciende el siglo XIX
La exposición subraya cómo el dibujo fue clave en el crecimiento creativo de Fortuny. En esta disciplina dio rienda suelta a su arrojo, su autoexigencia y su capacidad para resolver complejos desafíos compositivos.
En palabras de Lourdes Moreno, si en 2025 el museo inició su programación con Zurbarán, en 2026 abre con otro gran maestro del arte español: Mariano Fortuny y Marsal, una figura que alcanzó categoría de mito, en parte por su temprana muerte a los 36 años.
En la inauguración también estuvo presente la directora del Musée Goya de Castres, Joëlle Arches, quien recordó que el museo francés custodia más de 80 dibujos y grabados del artista, gracias a la donación realizada en 1950 por Henriette Fortuny, nuera del pintor.
El Año Fortuny y la revisión contemporánea
Para Francesc Quílez Corella, comisario del Año Fortuny, la contemplación de estos dibujos permite descubrir a un creador casi inadvertido: un artista capaz de establecer con el papel una relación íntima, donde la experiencia estética se impone por encima de convenciones de mercado o gustos académicos.
A más de 150 años de su muerte, la figura de Fortuny emerge como símbolo de una modernidad anticipada, de una ambición artística que desbordó las convenciones visuales de su tiempo y abrió caminos hacia nuevas formas de libertad expresiva.
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