Patrimonio de abuso
Por Larissa Calderón
En el evangelio de Mateo en el capítulo 5, llamado “Las bienaventuranzas”, Jesús sube a un monte y habla con sus discípulos diciéndoles: “Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los cielos” (Mateo 5:3), “Felices lo que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” (Mateo 5:6); entre otras frases que son parte fundamental del cristianismo que se han impregnado en la cultura. Versículos más adelante se puede leer: “Ustedes son la luz del mundo; ¿Cómo se puede esconder una ciudad sobre un monte? Nadie enciende una lámpara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero y alumbra a todos los que están en la casa.” (Mateo 5:14 -15).
En una interpretación arbitraria, en los años 80’s, Samuel Joaquín, heredero de la secta La Luz del Mundo que fundó su padre Aarón Joaquín en 1926 y de las 14 hectáreas que posteriormente el gobierno de Jalisco le otorgó al primer “apóstol” de Cristo, dónde se construyó una colonia, La hermosa provincia, para los adeptos del culto. En medio de la colonia Samuel Joaquín mandó a edificar un templo, para ser la sede de su culto. Con el trabajo de feligreses niños, mujeres y hombres, trabajo no remunerado y con exhaustivas jornadas, se elevó una estructura piramidal escalonada de 80 metros que lleva varios colores del arcoíris y en las noches se ilumina, superando en altura y visibilidad a la Catedral de Guadalajara. El templo fue diseñado por Leopoldo Fernández Font, un importante arquitecto jalisciense, con el mandato de construir un edificio que mostrara la identidad del culto y su permanencia.
En este 2025, en el mes de marzo, trascendió que el gobierno de Jalisco enlistó el templo de La Luz del Mundo en el Inventario Estatal de Patrimonio Cultural de Jalisco. Sin embargo, en nota de prensa, la directora de patrimonio cultural de la secretaria de cultura del estado de Jalisco, Ximena López Nakashima, indicó que ser parte del catálogo de inmuebles, no significa una declaratoria de patrimonio.
Pero la herencia de Aarón Joaquín, va más allá de una doctrina seudocristiana o de templos y cuantiosos bienes materiales. También trasfirió a su hijo y a su nieto Nassón Joaquín un patrimonio de abuso. Aunque el padre y el abuelo murieron impunes, e incluso adorados y celebrados, se sabe de las denuncias en su contra por abuso sexual a niños, niñas, adolescentes, hombres y mujeres.
La suerte del tercer miembro de esta dinastía, Nassón Joaquín García, fue distinta, en 2019 fue arrestado en California junto a dos mujeres que lo ayudaban a reclutar niñas para fines de explotación sexual. En la víspera del juicio, para evitar una inminente condena de culpabilidad, por la cantidad de pruebas en su contra, Nassón se declaró culpable en 2022 por abuso sexual a menores y pornografía infantil, obteniendo una mínima condena de 16 años y 8 meses, en uno de los más inesperados, inexplicables e injustos tratos con la fiscalía para los delitos que cometió.
En esa estructura piramidal que en su interior llega a albergar 12,000 personas, se esconde una estructura como un embudo, donde los y las que entraron fueron parte de un sistema de abusos por la cúpula del culto, orquestado y ejecutado por los mismísimos “apóstoles” de cristo.
El reconocimiento al templo del gobierno de Jalisco sólo vino a recordarnos como usaron y siguen usando esa enorme estructura de luz para ocultar el sufrimiento de las víctimas de ese linaje de explotadores y depredadores sexuales.
