Roman Khimei y Yarema Malashchuk presentan “Pedagogías de guerra” en el Museo Thyssen-Bornemisza
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la Fundación TBA21 exhiben por primera vez en España la obra de los artistas ucranianos Roman Khimei y Yarema Malashchuk, en una muestra que reflexiona sobre la guerra, la memoria y la vida cotidiana en conflicto.
Por María Esther Beltrán Martínez
Fotos: Museo Thyssen-Bornemisza
Madrid, España.- Este trimestre el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la Fundación TBA21 presentan “Pedagogías de guerra”, la primera exposición individual en España de Roman Khimei y Yarema Malashchuk, figuras clave de la nueva generación de artistas visuales ucranianos. La responsable de la comisariada es Chus Martínez; la muestra propone cuatro instalaciones audiovisuales producidas en los últimos cuatro años, cuando comenzó la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.
Arte frente a la omnipresencia de la guerra
Las piezas analizan cómo, en un contexto donde la guerra es omnipresente y se retransmite a través de pantallas, sistemas algorítmicos y tecnologías, la violencia se infiltra en la vida cotidiana y reconfigura la percepción, el comportamiento y el día a día de la población.
El proyecto se inscribe en el compromiso a largo plazo del museo y TBA21 con los artistas en situaciones de conflicto y cuenta con el apoyo de la Fundación Ecolec.
En palabras de Chus Martínez:
“La exposición puede leerse a través de la paradoja formulada por Bertolt Brecht, quien distinguía entre Erlebnis –la experiencia vivida inmediata e inmersiva– y Erfahrung, la experiencia procesada, reflexionada y transformada en conocimiento. Para Brecht, el arte no transmite directamente la experiencia vivida; la convierte en una forma de comprensión. ¿Qué tipo de conocimiento puede producir entonces el arte sobre la guerra? Una posible respuesta, explorada a lo largo de esta exposición, es que la guerra lo transforma todo de manera radical, mientras que otros aspectos se mantienen inquietantemente familiares”.

Entre el documental y la ficción
Voceros del museo explican que la práctica artística de Roman Khimei (1992) y Yarema Malashchuk (1993) se desarrolla entre el cine, la performance y la observación social. Su metodología va más allá de la grabación documental y recurre a la creación de situaciones de ficción para reflexionar sobre cómo la propia violencia se escenifica y se interioriza en contextos bélicos.
“Desde nuestra perspectiva de civiles, nuestros trabajos ofrecen un tiempo distinto al de los medios, que permite ralentizar la mirada e invita a la reflexión. Nos interesa cómo la guerra se infiltra en la vida cotidiana, cómo altera la percepción y cómo se forma la memoria cuando conviven, como es nuestro caso, la proximidad al conflicto y la distancia que debemos tomar como artistas”, explican.
Cuatro videoinstalaciones para romper la distancia
Los visitantes verán cuatro videoinstalaciones creadas a partir de imágenes de cámaras de vigilancia, escenas cinematográficas escenificadas y grabaciones de personas que viven la guerra en Ucrania. Las obras diluyen los límites entre el documental y la ficción e intentan combatir los clichés de una ciudad en guerra.
La exposición comienza con The Wanderer [El caminante] (2022), producida poco después del inicio de la invasión. En ella, los artistas utilizan sus cuerpos para escenificar las posturas de los cadáveres de soldados rusos caídos que se confunden con el paisaje natural de los Cárpatos.
Destaca también You Shouldn’t Have to See This [No deberías tener que ver esto] (2024), reconocida con el Premio Curatorial de OFFSCREEN París, una videoinstalación de seis canales marcada por el silencio que presenta a niños y niñas ucranianas mientras duermen.
Por primera vez se exhibe We Didn’t Start this War [Nosotros no empezamos esta guerra] (2026), nuevo encargo de TBA21 para el Thyssen-Bornemisza. La instalación presenta un tríptico audiovisual que no muestra violencia explícita, sino la vida cotidiana que transcurre entre bombardeos, proponiendo una conversación sobre la representación de un país en guerra.
El arte como espacio político compartido
Los cuatro videoensayos reivindican la capacidad del arte para sostener una reflexión colectiva en un momento en el que la violencia corre el riesgo de convertirse en rutina. La exposición apuesta por la experiencia directa y por el diálogo entre cine y realidades sociales contemporáneas, proponiendo el arte como un espacio político compartido donde la paz puede pensarse como práctica colectiva diaria.
La muestra podrá visitarse del 3 de marzo al 21 de junio de 2026.
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