abril 17, 2026
El Salmerón

Por Alfredo Padilla

El Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, informó este miércoles dos de febrero en su entrañable mañanera, que el historiador Pedro Salmerón decidió hacerse a un lado de la propuesta de ser el nuevo embajador de Panamá -como resultado, cabe decir, de la notificación del día 25 de enero del presente año por parte del gobierno de este país-, luego de la severa polémica derivada de las múltiples acusaciones en contra del señor Salmerón por acoso sexual y hostigamiento a diferentes mujeres cuando era profesor en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Ello provocó que el día 30 de enero el historiador entregara un oficio al jefe del Ejecutivo, dando las gracias y rechazando el puesto “para no crear más conflicto”, no sin antes mencionar que todo se trataba de una campaña de ‘difamación’, y escribiría al respecto.

Lo anterior generó enorme molestia al Presidente, quien señaló a la canciller panameña Érika Mouynes como principal responsable del decline, incluso la tachó de “Santa Inquisición”, toda vez que rechazó la existencia de una denuncia formal.

No es la primera vez que un personaje relacionado con el partido Morena y su gobernanza, está metido en problemas de este estilo, y tampoco el ver el respaldo cabal del Presidente Lopez Obrador. No olvidemos el caso del aspirante a Gobernador de Guerrero, Félix Salgado Macedonio (también con denuncias de abusos y atropellos contra mujeres), que recibió la defensa del propio Mandatario, hasta las últimas instancias; tuvo que ser la intervención de una institución autónoma como el INE, la que evitara la consumación de Macedonio, y por incumplimiento de normas y requisitos respectivos, lo cual recrudeció la enemistad de Morena con el árbitro electoral.

No podemos negar que el país vive una fuerte crisis donde las víctimas sufren miedo o la piensan dos veces antes de alzar la voz porque siempre son señaladas, hechas menos y, en el extremo, cuando sus voces reciben atención de los gobiernos, solo es para burla o estigmatizarlas. Todo esto se suma a las tibias acciones de miembros de movimientos feministas mismos – militantes en algunos partidos políticos-, que dan, por un lado, el respaldo a marchas tales como a favor del aborto, pero por el otro, se quedan calladas cuando suceden casos de violencia de género, siendo cómplices al guardar silencio y no dar apoyo alguno a las víctimas, volviendo dicha situación en una enfermedad grave en este país.

Lamentablemente sucede todo el tiempo, por hacer una referencia más específica, hasta en la paradójica defensa de parte de propias mujeres a quienes llegan a ser responsables de agresiones en contra de otras mujeres, tan solo por compartir intereses en el poder. Los casos más recientes son el de la Secretaria General de Morena, Citlalli Hernández, donde apoyó y otorgó todavía su reconocimiento a Pedro Salmerón tras su decisión de no ir a Panamá; y la de la Senadora de Morena, Martha Lucía Mícher Camarena, felicitando al Presidente y diciendo que es un gobierno feminista que «solo piensa en bien de la Mujer». Curiosamente, ambas constituyen perfiles en su momento identificados con la lucha social y en pro de la causa de las mujeres.

Así, solo nos queda esperar un cambio verdaderamente de fondo, a favor de todas las mujeres sin distingo de color e ideología; que este mal, acentuado tristemente por otras mujeres en el poder, acabe, y sea posible ver ya una solución tangible a cada reclamo y demanda sensible de este sector, hoy altamente vulnerable. Que ninguna fémina sea silenciada cuando luche para levantar la voz, en cualquiera de las trincheras, sea periodística, política, social o cultural. ¿Será posible?

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