Orfandad de la cultura en Nayarit: Crisis ignorada y profundamente arraigada
La cultura es el único medio
que nos hará libres.
José Martí
Por Luis Alberto Bravo Mora
Hace unos años (pocos realmente), declaraba que la cultura en Nayarit se encontraba en terapia intensiva. Sin embargo, jamás imaginé que esta situación evolucionaría hacia una orfandad total.
Actualmente, la cultura en nuestro estado no le importa a nadie: ni a los ciudadanos, ni a los artistas, y mucho menos al gobierno. En los últimos tres años, el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit (CECAN) se ha convertido en un cero a la izquierda, una entidad molesta y estorbosa para la estructura administrativa del estado, que no aporta absolutamente nada.
Los titulares que han pasado por CECAN se han dedicado exclusivamente a alabar al gobernador día y noche, buscando agradar a sus superiores para mantenerse en sus cargos. Una foto eventual con el titular del ejecutivo les parece pago suficiente a su tan eficiente sumisión. Tristemente, el desarrollo de la cultura y el arte no les interesa en lo más mínimo.
La comunidad cultural ha sido relegada a un pequeño grupo de amigos del primer cuadro administrativo del CECAN entre los cuales se encuentran familiares, parejas y novios en turno, que buscan aprovecharse de los escasos recursos que quedan en la institución.
El enfoque de los funcionarios de CECAN se ha centrado más en castigar a los críticos y buscar formas de silenciarlos, que en trabajar por el bien de la cultura. En las oficinas de la avenida México, la palabra «trabajo» parece estar prohibida. Como resultado, carecemos de programas dignos, convenios reales, infraestructura funcional y personal capacitado. La decadencia es evidente y alarmante.
La facilidad con la que se lavan las manos y se excusan con que «la Secretaría de Cultura es la culpable» es criminal. Pareciera que en dicha Secretaría odian a Nayarit, pues los recursos no llegan a tiempo, las plataformas de convocatorias no se habilitan, la información se envía tarde y los compromisos no se cumplen. Este desastre administrativo curiosamente solo nos afecta a nosotros, al estado de Nayarit claro según CECAN, mientras otros estados de la república mexicana no enfrentan estos problemas.
La infraestructura cultural en Nayarit es otro tema que nos hace llorar. Mientras otros estados como Quintana Roo, Baja California y Nuevo León participan en eventos internacionales de renombre, nosotros nos conformamos con un tianguis local de papel picado y molcajetes. Anunciamos eventos como si fueran lo más original que se ha hecho hasta ahora, cuando en realidad están anclados en un pasado bastante lejano.
Es urgente retomar la cultura en el estado y darle el lugar que le corresponde, ya que sin cultura no hay desarrollo. Un ejemplo de nuestra mediocridad es que, mientras otros estados se encontraban en La Feria de Turismo Mundial, Nayarit organizaba un evento local sin trascendencia ni proyección llamado pomposamente “Festival de Colores y Sabores de… Con la Riviera Nayarit a nuestro lado, es una pena ver cómo se desaprovechan las oportunidades.
En estos tiempos, ya ni siquiera es saludable pedir un cambio en CECAN. Está claro que nadie allí va a funcionar. Lo más sensato sería desaparecer esta institución de una vez por todas, pues no aporta nada y no da resultados. La orfandad cultural en Nayarit nos puede llevar a peores catástrofes sociales. Al tiempo, lo podremos comprobar.
Es imperativo que entendamos que sin cultura no hay progreso, y que la cultura debe ser una prioridad en nuestro estado. La negligencia y la indiferencia hacia la cultura nos condenan a una sociedad empobrecida y sin identidad. Es momento de despertar y actuar antes de que sea demasiado tarde.
