Solo Tavira: homenaje al maestro que convirtió el teatro en un milagro colectivo
«Estoy en deuda con mi padre por vivir,
pero con mi maestro por vivir bien.»
Alejandro Magno.
Sumario: Luis Alberto Bravo Mora dedica una emotiva carta al maestro Tavira tras el homenaje celebrado en “El Milagro”. Un testimonio íntimo sobre su legado, su humanidad y la huella imborrable que dejó en el teatro nacional y en Nayarit.
Por Luis Alberto Bravo Mora
Mi querido maestro
Mi querido maestro:
Me llega la noticia de que el homenaje celebrado ayer en “El Milagro” fue un triunfo rotundo. No podía ser de otra manera: un teatro colmado de almas, como corresponde a quien ha consagrado su vida a la escena. “Solo Tavira”, escuché alguna vez decir al maestro Luis Rivero que en paz descanse, cuando soñabas con aquella república teatral que tú, contra viento y marea, comenzaste a edificar en San Cayetano. Convocaste a directores, escenógrafos y actores de todo el país, reuniste a los grandes maestros para ello y diste voz también a las jóvenes promesas que hoy son pilares de nuestra pedagogía teatral.
El CEDRAM y la construcción de un sueño
Tu visión no se detuvo allí. El CEDRAM nació de tu empeño, se gestó en el CREFAL de Pátzcuaro, donde compartimos días de conversación y mesa, donde me revelaste tu pasión por el Necaxa y tu rechazo a las Chivas, punto donde gratamente coincidimos, y donde, entre diplomados y proyectos, se horneaba la continuidad de tu sueño. Con tu fiel escudero Miguel Ángel Cárdenas, el entrañable Chamaco, tejiste la red que más tarde se convertiría en ese espacio de formación y creación que marcó y sigue marcando generaciones.
El Rosinante: el teatro como derecho del alma
Pero tu espíritu inquieto no conoce reposo. Entonces llegó El Rosinante, ese teatro andante trepado en un tráiler que llevó dignidad y belleza a las sierras de Michoacán y a tantos rincones del país. Con escenario, gradas, actores y producción profesional, hiciste que comunidades enteras descubrieran que el teatro no es un lujo, sino un derecho del alma. En mis tierras nayaritas fuiste tres veces huésped, Santiago Ixc., Tepic e Ixtlán del Río son testigo de ello y cada visita dejó huella imborrable.
“Solo Tavira”: la lección de humildad
Recuerdo la monumental Santa Juana de los mataderos, y todo el revuelo que causó por todo el país, fue una noche después de presenciar una función que volví a escuchar aquella frase “solo Tavira” ahora en boca del maestro Tomas Ceballos; sabes recuerdo tu incansable viaje de Tepic, después de ir apenas regresando de otro viaje; aun así decidiste acompañarme a impartir una conferencia en un municipio de mi estado y lo hiciste con mucho éxito y en esa ocasión yo lo dije “solo Tavira” por la madrugada salimos directo a Guadalajara porque de allí viajabas a la Ciudad de México para llegar puntual a tu clase, recuerdo como tu cansancio te venció en el asiento trasero de la camioneta y no sabes cómo me maldije esa noche por no haberte subido por lo menos una cobija, el chofer no entendía que pasaba pero comprendió mi desesperación y encendió la calefacción lo más alta posible para que no pasaras frio yo apenas atine en poner a Tchaikosky en el estéreo de la camioneta para velar tu sueño, no pronunciamos una sola palabra en todo el camino para no perturbar tu sueño, pero tú mi maestro siempre un caballero siempre educado me diste una lección de humildad con tu disculpa al despertar, como si el sueño fuese falta. Ese instante me reveló tu grandeza: la del hombre que, aun vulnerable, sigue siendo maestro. Y recuerdo también tu gesto, ese beso en la mejilla que solo mi padre había depositado antes, y que selló para siempre mi respeto y mi afecto hacia ti. Sabes ese día me entere que el chamaco te llamo la atención pues te veía cansado y creía que no debiste haber viajado a Nayarit en esas circunstancias, pero tu respuesta fue “es Luisito chamaco es Luisito” claro que el chamaco no iba a quedar de brazos cruzados y también a mi me tocó regaño, pero sabes algo querido maestro es una de mis mejores experiencias a tu lado y jamás dejare de agradecerte por ello.
Una huella imborrable en el teatro nacional
Llegaste a la Compañía Nacional de Teatro y la transformaste. Dignificaste a quienes hacen posible la escena, y tu huella permanece en cada institución que tocaste, desde el LATEN en Nayarit hasta las más altas cumbres del teatro nacional. Hoy, al evocarte, me descubro con lágrimas en los ojos: no pude estar ayer en tu homenaje, pero mi corazón estuvo allí, entre la multitud que celebraba tu legado, me hubiera encantado por lo menos haber estado afuera del teatro y contemplar el milagro. Si el milagro que solo Tavira es capaz de realizar, la unión de la comunidad en torno a su persona.
He tenido el privilegio de verte como maestro, como director y, lo más entrañable, como actor. Y me atrevo a decirlo sin titubeos: eres el mejor actor teatral que este país ha dado.
Va hacia ti, desde estas tierras, mi admiración, mi respeto y mi amor. Que pronto vuelvas a visitarnos por estas tierras, porque tu presencia es siempre un milagro.
Con gratitud, afecto, admiración y respeto
Luis A. Bravo
Director de escena
Tepic Nayarit a 25 de febrero de 2026
Pd. Me voy dando cuenta que ya tenemos mucha historia y que no he contado aún nada.
En Tu Revista Perfiles, respetamos absolutamente la voz del autor
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

