mayo 26, 2026
Dante

Y cual rueda que gira en vueltas bellas,

El mío y su querer movió igualmente

El amor que al sol mueve y las estrellas

El Dios de Dante

Por EfraÍn Moreno Arciniega

A mi Hermano

Miguel Ángel Gradilla Vizcarra

Estudiante de Literatura en la UAN

Dante, en los primeros versos del Canto Introductorio de su extraordinaria obra “La Divina Comedia”, señala:

A mitad del camino de la vida,

en una selva oscura me encontraba

porque mi ruta había extraviado

Cuán dura cosa es decir cuál era

esta salvaje selva, áspera y fuerte

¡que me vuelve el temor al pensamiento!

Es tan amarga casi cual la muerte;

más por tratar del bien que allí encontré,

de otras cosas diré que me ocurrieron.

Yo no sé repetir cómo entré en ella

pues tan dormido me hallaba en el punto

que abandoné la senda verdadera

Dante, hablando en primera persona, que es la característica de esta su obra, nos dice literalmente aquí que como persona andaba mal en su vida, hasta lo que él consideraba que era la mitad de la misma, sin saber cómo llegó a esa situación; cosa que a la mayoría de los hombres nos ocurre, con la virtud de Dante, lo que no acontece en muchos de nosotros, que él hace en ese momento un análisis introspectivo de su vida y corrige el rumbo del pecado que hasta allí llevaba; iniciando con ello la búsqueda de la divinidad y la virtud.

La Divina Comedia es sin duda una de las más grandes creaciones del pensamiento humano.

El problema es su lectura, pues ello no es una tarea fácil.

Dante nos advierte de ello cuando nos dice por ejemplo en el Canto IX del infierno:

¡Oh los que habéis entendimientos sanos,

Notad lo que se esconde de enseñanza

De este mi obscuro verso en los arcanos!

Así, Dante advierte en varias partes de su poema sobre la dificultad y la complejidad de entender sus versos.

Estudiosos de su vida y obra han señalado que Dante habló de los cuatro sentidos en los que se puede leer la Divina Comedia y su poesía:

El sentido literal

El sentido moral

El sentido alegórico;

Y, El sentido anagógico

La Divina Comedia está impregnada de advertencias y reflexiones acerca de la complejidad interpretativa, especialmente en el sentido anagógico; la obra está llena de simbolismo y niveles de interpretación.

Por ejemplo:

¿Qué mensaje nos manda Dante con el uso del tres en toda su obra?

Estrofas de tres versos endecasílabos.

Tres Cánticos.

Cada Cántico con 33 cantos.

Un canto introductorio, que sumado a todos los demás cantos nos da el número 100.

¿La santísima trinidad?

¿La edad de Cristo al morir?

Dante planteó en La Divina Comedia una multiplicidad de temas y problemas muy difíciles de entender para el común de los hombres; requeriremos la mayoría dé nosotros para su cabal comprensión, de una guía de lectura de los grandes especialistas en esta obra; así como Dante requirió de la ayuda de Virgilio para poder llegar a las puertas del paraíso.

Con una guía de lectura, el paraíso para nosotros será el pathos que sentiremos al ir descubriendo los pensamientos de Dante en esta su gran obra.

El académico Antonio Lastra sostiene que la Divina Comedia es la enciclopedia del conocimiento que se tenía en esos años de finales del siglo XIII y principios del XIV; pues efectivamente en ella se tratan todos los asuntos que en ese tiempo se discutían.

En sus versos, Dante aborda temas políticos, filosóficos, teológicos, de la razón, de la fe y hasta asuntos de la vida de la vida cotidiana de ese entonces de Europa y de su querida Florencia.

Lo hace además de una manera muy valiente exponiendo ideas muy avanzadas para su tiempo en la mayoría de los temas que abordó.

Por ejemplo, al hablar de temas filosóficos, le da un gran valor a Santo Tomás de Aquino al ubicarlo como uno de los miembros bienaventurado del Paraíso y uno de los Doctores de la Iglesia, cuando muchos distinguidos miembros de la misma de esos años de finales del siglo XIII y principios del XIV, acusaban a Tomás de Aquino de ser un hereje al sostener principios filosóficos de Aristóteles que eran contrarios a la doctrina de la Iglesia; tal como lo hizo el entonces Obispo de París Étienne Tempier, quien estuvo a punto de llevarlo a la hoguera, y de la que salvó Santo Tomás solo porque en esos años muere.

Dante sabe muy bien de esta diferencia; y, sin embargo, en su obra la Divina Comedia, pondera a Tomás de Aquino como un hombre bueno digno del amor de Dios, haciéndole incluso halagar a un averroista reconocido de ese tiempo como lo era Siger de Brabante, a quien también Dante lo ubica en el mismo Paraíso; lo que evidencia a un Dante retador de ese clero reaccionario.

En el Canto X del Paraíso, dice Tomás de Aquino de Brabante:

Ese, del cual tu preguntar no aguardo,

Del mundo al meditar las vanidades,

Fue espíritu que el morirse halló muy tardo.

De Sigerio esas son las claridades

Que en la calle de Fajos enseñando,

Con propio mal silogizó verdades

Dante termina este su hermoso poema con un verso dedicado a Dios

Y cual rueda que gira en vueltas bellas,

El mío y su querer movió igualmente

El amor que al sol mueve y las estrellas

Un saludo para Todos

 

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