CERTIDUMBRE JURÍDICA: Pieza clave para el crecimiento económico
Por Dr. Abel Ortiz Prado
La calidad de las leyes y la certeza jurídica que generan, son variables mucho más relevantes para el crecimiento económico de lo que en México solemos reconocer.
Recientemente, la consultora en asuntos públicos @Georgina de la Fuente dio a conocer una investigación en Italia, a cargo de los académicos Luigi Guiso, Massimo Morelli, Tommaso Giommoni y Claudio Michelacci, quienes buscaron medir la incertidumbre jurídica generada por la baja calidad de la redacción de las leyes y sus consecuentes efectos.
Basada en el análisis de más de 485 mil sentencias de la Suprema Corte y del marco legal vigente, esta investigación reveló que la ambigüedad normativa y las leyes mal redactadas reducen de forma significativa la inversión y el dinamismo de las empresas.
Los investigadores concluyen que el producto interno bruto italiano sería un 5% más alto si todas las leyes se ajustaran al estándar constitucional, cuantificando la ambigüedad de las leyes y las diversas interpretaciones que pueden surgir en los tribunales, al afectar la certidumbre y, en consecuencia, el desempeño económico del país.
Este hallazgo tiene implicaciones directas para México. Nuestro país enfrenta una limitación estructural: la incapacidad de generar el ahorro interno suficiente para financiar su propio desarrollo. En consecuencia, dependemos en gran medida de la atracción de capital externo para impulsar sectores estratégicos y mantener un ritmo sostenible de crecimiento.
Pero dicho capital no se moviliza únicamente con incentivos fiscales o promesas de estabilidad macroeconómica y política; exige, ante todo, un marco jurídico sólido que reduzca riesgos y garantice certidumbre.
¿Qué hace que un país sea un excelente lugar para iniciar y desarrollar un negocio?
En la búsqueda de una respuesta a esta interrogante que hoy prevalece en el contexto internacional, el Banco Mundial puso en marcha el proyecto Business Ready (B-READY).
Esta iniciativa de recopilación y análisis de datos evalúa el clima mundial para los negocios y la inversión, ofreciendo un conjunto de datos detallado y un marco para identificar los factores que permiten el desarrollo del sector privado. Su análisis va más allá de los resultados empresariales, para incluir el bienestar de los trabajadores, de los consumidores y del medio ambiente.
El proyecto califica a cada economía en función de 10 temas y 30 aspectos combinados y agrupados en tres pilares:
- Pilar 1: Marco normativo. Evalúa las normas y regulaciones que las empresas deben cumplir cuando abren, operan y salen del mercado.
- Pilar 2: Servicios públicos. Evalúa los servicios proporcionados por el Gobierno a las empresas, incluidas las instituciones y la infraestructura que posibilitan la actividad empresarial (como la seguridad pública).
- Pilar 3: Eficiencia operativa. Mide la facilidad y la eficacia de las interacciones de las empresas con las regulaciones gubernamentales y los servicios públicos.
México en el informe B-READY
El primer informe, publicado en abril pasado, tuvo un alcance de 50 economías de ingreso bajo, en el que se incluye a México.
Destaca que, de estos países, solo el 29% tiene un sitio web centralizado que proporcione información sobre las regulaciones del comercio internacional. Mientras que, en las economías de ingreso alto, la cifra llega al 67%, identificándose así una primera área de oportunidad para nuestro país.
En las calificaciones por pilar, México obtuvo los siguientes resultados:
- Marco Normativo: 75%
- Servicios Públicos: reprobatorio
- Eficiencia Operativa: 62%
La lección italiana y el reto mexicano
La lección italiana es clara: la certidumbre jurídica tiene un valor económico tangible. Para México, ello implica avanzar hacia una reforma integral que priorice:
- la calidad legislativa,
- la simplificación normativa,
- y el fortalecimiento del Estado de derecho.
Se trata de un proceso que va más allá de “enamorar” a la inversión extranjera con incentivos temporales; es un proyecto de país orientado a generar confianza en las reglas, estabilidad en su aplicación y transparencia en la impartición de justicia.
Además, no debe olvidarse que en nuestro marco jurídico los tratados internacionales son ley suprema, subordinados únicamente a la Constitución, pero por encima de leyes secundarias como la Ley de la Industria Eléctrica y de Hidrocarburos. Su interpretación discrecional ha dado lugar a controversias con nuestros socios comerciales del T-MEC, restándole atractivo al nearshoring.
Aspectos como estos es recomendable que formen parte de las estrategias del Plan México, en el propósito de alcanzar altos estándares de prosperidad compartida.
“No hace falta un gobierno perfecto; solo se necesita que sea práctico.”
—Aristóteles
aborpra@hotmail.com
Académico, Consultor en Finanzas, Administración Pública y Asociaciones Público-Privadas.
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