Alejandro López Meza “Betinos”, el último gran mimo de Nayarit: homenaje póstumo
La vida no consiste en encontrarse a sí mismo.
La vida es cre…ARTE a ti mismo.
George Bernard Shaw
Por Luis A. Bravo
A la memoria de Alejandro López Meza
BETINOS
La muerte de los compañeros en el teatro nos recuerda, con su implacable puntualidad, que cada día nos acercamos al telón final. Ayer, ese telón descendió para Alejandro López Meza, “Betinos”, actor, director, dramaturgo, pero sobre todo mimo: el último gran mimo de Nayarit.
Tuve la fortuna de compartir con él la escena en 1995, y desde entonces su presencia fue un espejo donde la plenitud se reflejaba. Alejandro poseía la rara virtud de la réplica precisa, del gesto vivo, del talento que no se aprende sino que se encarna. En cada montaje, en cada instante compartido, su arte era un manantial que nos hacía sentir que el teatro era más que oficio: era comunión.
También lo dirigí, y aunque un proyecto quedó varado en los papeles, cada encuentro renovaba la esperanza de volver a levantarlo. Hoy, esa obra inconclusa se convierte en símbolo de lo que nos queda pendiente con él: reconocerlo en la justa dimensión de su grandeza. Porque Alejandro fue el único actor nayarita al que Ludwik Margules, maestro de maestros, felicitó en escena, otorgándole la dignidad de ser llamado “buen actor”.
En lo personal, lo aprecié siempre, incluso en las diferencias que nunca borraron el respeto. Alejandro, “Alex” para los amigos, fue también trabajador universitario, hijo de la UAN, y padre amoroso que supo mantener unida a su familia como quien sostiene con firmeza la columna de un templo.
Hoy Nayarit pierde a un artista que no supimos respaldar como merecía. La comunidad artística nayarita le quedamos mucho a deber y de las instituciones “culturales” CECAN y la UAN mejor ni hablamos son una vergüenza en cultura y arte. Hoy nos duele su partida, porque en ella se hiere también nuestra memoria colectiva. Hace poco más de un año lo homenajeamos en el LATEN; al final, me abrazó con fuerza, me besó la mejilla y sus ojos se nublaron junto a los míos. Fue entonces que comprendí: aquella era la primera llamada, el anuncio discreto de un adiós que ya se acercaba.
Hoy agradezco a ese Alex múltiple: actor, director, dramaturgo, amigo, padre. Agradezco su entrega, su ejemplo, su silencio creador. Descansa en paz, Alejandro.
Partes en silencio, ese silencio que siempre fue tu aliado en escena, cuando dabas vida al “Betinos”. Hoy haces mutis, y con tu partida se apaga una luz irrepetible. El escenario queda vacío, y nosotros, tus compañeros, quedamos en silencio.
Con cariño
Luis A. Bravo
Tepic Nayarit a 19 de noviembre 2025
