mayo 12, 2026

El gambito de la hegemonía: geoeconomía, seguridad energética, tecnología estratégica y vulnerabilidad financiera en el orden mundial de 2026

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MUEVO ORDEN MUNDIAL

“La globalización es increíblemente eficiente

pero también, hasta ahora increíblemente injusta”.

Pascal Lamy

Por Pedro Gonzales Castro y

Rutilo Tomás Rea Becerra

  1. Introducción: De la competencia de mercado a la geoeconomía de conflicto

Hacia 2026, el sistema internacional se ha desplazado hacia una “era de la competencia” marcada por la fragmentación y la erosión del multilateralismo. La confrontación geoeconómica ha superado al conflicto armado como el principal riesgo global, afectando las cadenas de suministro y el acceso a recursos. En este entorno, los Estados operan bajo un Zugzwang sistémico, donde cualquier movimiento implica costos crecientes. La geoeconomía coercitiva (Luttwak, 1990) se integra ahora con la inteligencia artificial (IA) y la ciberseguridad, amplificando la inestabilidad global.

  1. 2. Energía, dólar y tecnología como instrumentos de disuasión

La hegemonía del dólar se consolida como eje del poder global. Aunque persiste como un bien público global imperfecto (Cohen, 2015), su uso como herramienta de presión estructural se ha intensificado. En un contexto de tasas elevadas, Estados Unidos preserva su centralidad financiera, desplazando la amenaza bélica tradicional por la coacción económica. Aunque con la guerra contra Irán va perdiendo hegemonía.

Esta dinámica se entrelaza con la militarización de rutas y la disputa entre Estados Unidos, Israel e Irán por el control de la producción energética. La neutralización de los «amortiguadores» de mercado —mecanismos que suavizaban los choques de oferta— traslada agresivamente los costos inflacionarios hacia economías emergentes con alta dependencia de hidrocarburos (Blackwill & Harris, 2016; Yergin, 2006).

  1. Tecnología estratégica como nuevo campo de batalla

La competencia por tecnologías críticas se ha integrado plenamente al gambito hegemónico, transformando la innovación en un juego de suma cero. Los impactos adversos de la IA y el control de la cadena de suministro de microchips han dejado de ser hitos técnicos para convertirse en armas de presión estructural (Blackwill & Harris, 2016). Además, la proliferación de la desinformación y la polarización social figuran entre los riesgos más urgentes, erosionando la cohesión interna de los Estados y dificultando respuestas coordinadas ante la crisis del orden mundial.

  1. Medio juego: América Latina entre dependencia y centralidad geoestratégica

América Latina se encuentra atrapada en una trampa de deuda y restricción externa que profundiza su vulnerabilidad periférica. Con deudas públicas entre el 60 % y 70 % del PIB y tasas internacionales elevadas, la región enfrenta una severa limitación de su soberanía monetaria (Ocampo, 2014; Prebisch, 1950). Esta fragilidad se agrava por la importancia estratégica de los puntos de estrangulamiento (choke points), como el Canal de Panamá, que sitúan a la región como un escenario de disputa logística y militar (Kaplan, 2026).

Internamente, la fragmentación social, la erosión institucional y la criminalidad organizada transnacional actúan como riesgos que amplifican la vulnerabilidad sistémica, dificultando una respuesta soberana ante las presiones externas (Blackwill & Harris, 2016; Strategic Studies Institute, 2026).

  1. Escenarios de desenlace: Estabilidad coercitiva, fractura o conflicto híbrido

El orden mundial se debate entre tres trayectorias:

  1. Monopolio de la estabilidad: Estados Unidos preserva su hegemonía imponiendo «austeridad geopolítica» a la periferia (Kindleberger, 1973).
  2. Fractura financiera: La erosión de confianza en el dólar impulsa alternativas monetarias y sistemas de pago paralelos (Cohen, 2015).
  3. Conflicto híbrido global: China intensifica su presencia en América Latina por el control de infraestructura crítica, utilizando la IA y la ciberseguridad como armas asimétricas (Kaplan, 2026; Blackwill & Harris, 2016).
  1. Conclusión: Navegar el time trouble en un mundo fragmentado

El sistema internacional enfrenta un time trouble estructural donde la presión temporal y la volatilidad económica erosionan la estabilidad. La única «jugada maestra» viable es reconstruir el multilateralismo mediante reformas financieras, alivio de deuda, gobernanza tecnológica y seguridad energética cooperativa (Cohen, 2015; Yergin, 2006). Este proceso exige la participación del Sur Global para transformar la geoeconomía coercitiva en un marco de estabilidad compartida (Ocampo, 2014).

En Tu Revista Perfiles, respetamos absolutamente la voz del autor.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

Referencias

  • Blackwill, R. D., & Harris, J. M. (2016). War by other means: Geoeconomics and statecraft. Harvard University Press.
  • Cohen, B. J. (2015). Currency power: Understanding monetary rivalry. Princeton University Press.
  • Kaplan, R. D. (2026). The revenge of geography in the 21st century (Nueva ed.). Random House.
  • Kindleberger, C. P. (1973). The world in depression, 1929–1939. University of California Press.
  • Luttwak, E. (1990). From geopolitics to geo-economics: Logic of conflict, grammar of commerce. The National Interest, 20, 17–23.
  • Ocampo, J. A. (2014). Latin America’s structuralism and its relevance for international economics. Journal of Globalization and Development, 4(2), 89–122.
  • Prebisch, R. (1950). El desarrollo económico de la América Latina y algunos de sus principales problemas. CEPAL.
  • Strategic Studies Institute. (2026). The Trump-Netanyahu doctrine and the restructuring of global trade. SSI.
  • Yergin, D. (2006). Ensuring energy security. Foreign Affairs, 85(2), 69–82.

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