mayo 15, 2026

Cultura: la herida abierta de nuestro Nayarit

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lavaderos

“El hombre se precipita en el error con más rapidez

que los ríos corren hacia el mar.”

Voltaire

Por Luis Alberto Bravo Mora

Sumario: El analista Luis Alberto Bravo Mora reflexiona sobre el abandono histórico de la cultura en Nayarit y cuestiona la demolición de los lavaderos públicos de Compostela, considerada por diversos sectores ciudadanos como un atentado contra la memoria colectiva y el patrimonio comunitario.

Es difícil comprender el proceder de la clase política nayarita cuando se trata de cultura. Desde los tiempos de Rigoberto Ochoa y, en menor medida, con Antonio Echevarría Domínguez, la cultura ha sido relegada a un rincón de ocurrencias y saqueo de recursos. Nunca se le ha otorgado la dimensión que merece, y esa indiferencia ha terminado por sepultar en el olvido a quienes la despreciaron.

El desdén hacia la cultura se ha vuelto casi criminal. Paradójicamente, Ochoa Zaragoza, señalado como el más ignorante de nuestros gobernantes, fue quien más se acercó a una idea clara de desarrollo cultural. Su ejemplo demuestra que viajar no necesariamente otorga mundo, y que la cultura no se adquiere por simple exposición, sino por convicción y sensibilidad y sino observemos al actual presidente de Compostela quien ha viajado casi por todo el mundo.

El caso Compostela

¿Qué hizo el flamante presidente municipal de Compostela? Ordenó la destrucción de los lavaderos públicos, construidos en 1940 junto al venero de agua que por generaciones ha sido fuente de vida. Esta acción, realizada de manera repentina y sin previa consulta ciudadana, constituye un atentado contra la memoria histórica y colectiva. Los lavaderos no son simples estructuras ni mucho menos ruinas abandonadas: representan patrimonio cultural, identidad comunitaria y un espacio de apoyo para todo el pueblo en tiempos difíciles.

El intento de sustituirlos por una cancha de futbol, sin diálogo previo con la población, revela una visión de progreso bastante limitada. El deporte es valioso sí, pero no puede imponerse a costa de borrar la historia que nos define. El verdadero desarrollo integra lo nuevo sin destruir lo que nos sostiene como comunidad.

La reacción inmediata del pueblo, que alzó la voz contra la arbitrariedad, confirma que la memoria histórica no es un accesorio prescindible. Es raíz y es fuerza. Defender los lavaderos no significa oponerse al futuro, sino exigir que este se construya con respeto, transparencia y participación ciudadana.

Finalmente, la obra se suspendió no por voluntad política ni por presión social, sino porque venció el plazo de aplicación de los recursos federales y el predio fue asegurado por la fiscalía estatal (dicen los que saben de cuestiones jurídicas). Este hecho abre un nuevo capítulo de consecuencias legales para el llamado “Titán de Compostela”, cuyo sueño de ser gobernador se ha transformado en su peor pesadilla.

En Tu Revista Perfiles, respetamos absolutamente la voz del autor.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

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