La Reconfiguración Humana: Hacia una Ética del Cuidado y la Corresponsabilidad
Por Pedro Gonzáles Castro y Rutilo Tomás Rea Becerra
Introducción: El concepto de reconfiguración
La reconfiguración humana no es un proceso de sustitución de poder, sino una transformación ontológica y sistémica. Se define como el desmantelamiento de los guiones de género rígidos para dar paso a una existencia basada en la autonomía y la interdependencia. Como ha sostenido Lagarde (2005), esta transición requiere que tanto hombres como mujeres abandonen sus «cautiverios» históricos; para la mujer, el cautiverio de la servidumbre y, para el hombre, el cautiverio del dominio y la invulnerabilidad. Esta propuesta civilizatoria busca una salud integral que trascienda la dialéctica del conflicto.
- La dimensión subjetiva: alfabetización emocional y desarme de la «Armadura»
El primer paso para la reconfiguración es lo que Kaufman (1994) denomina el desarme de la armadura masculina. El machismo ha alienado al varón de su propio mundo interno, generando lo que la Organización Panamericana de la Salud (2019) identifica como un factor de riesgo mortal. La reconfiguración exige una alfabetización emocional que permita al hombre:
- Reconocer la vulnerabilidad como una condición humana y no como una debilidad de género.
- Sustituir la agresividad reactiva por la comunicación asertiva, reduciendo los niveles de estrés biopsicosocial.
Desde la clínica, Bonino (2004) y Castañeda (2002) sugieren que este cambio inicia con la renuncia a los «micromachismos», esas pequeñas ventajas cotidianas que sostienen el control. Solo al renunciar al privilegio del dominio, el hombre puede acceder al privilegio de la conexión emocional genuina.
- La dimensión social: corresponsabilidad y espacio público
La reconfiguración humana requiere una base materialista. Siguiendo a Engels (1884/2017) y Luxemburgo (1912/2017), la igualdad real no ocurre en el vacío, sino en la redistribución del trabajo y el cuidado. No se trata solo de que la mujer acceda al espacio público, sino de que el hombre habite plenamente el espacio privado.
- Corresponsabilidad: Los datos de ONU Mujeres & Promundo (2017) a través del estudio IMAGES demuestran que los hombres que participan activamente en las labores de cuidado y crianza reportan mayores niveles de satisfacción vital y menor incidencia en trastornos mentales.
- Nueva Ciudadanía: Como proponen investigadoras de la UNAM (Gutiérrez, 2004; González, 2005), la ética política debe migrar del modelo del «guerrero/proveedor» al modelo del «sujeto cuidador», donde la justicia incluya la perspectiva de la vulnerabilidad compartida.
- La dimensión histórica y generacional: la educación como motor
La labor de historiadoras como Vásquez Montaño (2021) y sociólogas como Rodríguez (2007) subraya que la reconfiguración es un proceso generacional. Las investigaciones contemporáneas del Colegio Mexiquense (Guerrero & Linares, 2022) enfatizan que las juventudes están ya operando este cambio a través de:
- La deconstrucción del «macho» tradicional en favor de masculinidades diversas y sensibles.
- La integración de la perspectiva de género en la formación docente y pedagógica, permitiendo que las nuevas generaciones crezcan en entornos de soberanía emocional.
Conclusión: el bienestar como soberanía
En última instancia, la reconfiguración humana es un acto de soberanía del bienestar. No es un favor que un género le hace al otro, sino una necesidad de supervivencia para la especie. Al eliminar el machismo y abrazar los principios de equidad del feminismo, la sociedad transita de una cultura de control a una cultura de reconocimiento mutuo. Esta nueva configuración humana permite que la identidad de cada sujeto se construya desde sus capacidades y deseos, y no desde la imposición de un sistema que, al intentar dominar, termina por deshumanizar a todos sus integrantes.
En Tu Revista Perfiles, respetamos absolutamente la voz del autor.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

Referencias
- Bonino, L. (2004). Los micromachismos. La Cibeles, (2), 1-14.
- Castañeda, M. (2002). El machismo invisible. Grijalbo.
- Engels, F. (2017). El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (Original publicado en 1884). Akal.
- González, J. (2005). El mundo de la ética. UNAM.
- Guerrero, S., & Linares, J. (2022). Perspectivas contemporáneas sobre la historia del feminismo y género. El Colegio Mexiquense.
- Gutiérrez, G. (2004). Ética y política: Una revisión contemporánea. UNAM.
- Kaufman, M. (1994). Los hombres, el feminismo y las experiencias contradictorias del poder entre los hombres. En T. Valdés y J. Olavarría (Eds.), Mujeres y hombres: saberes en conflicto. FLACSO.
- Lagarde, M. (2005). Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas. UNAM.
- Luxemburgo, R. (2017). El voto femenino y la lucha de clases (Original publicado en 1912). Akal.
- ONU Mujeres & Promundo. (2017). Evolving Men: Initial Results from the International Men and Gender Equality Survey (IMAGES).
- Organización Panamericana de la Salud. (2019). Masculinidades y salud en la Región de las Américas. OPS.
- Rodríguez, Z. I. (2007). Hacerse hombres: La construcción de la masculinidad en los jóvenes de Guadalajara. Universidad de Guadalajara.
- Vásquez Montaño, M. (2021). Mujeres, revolución y ciudadanía en México. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
