El parto en casa como acto político: Soberanía corporal frente a la violencia institucional
El parto en casa como acto político: Soberanía corporal frente a la violencia institucional
“Dar luz en casa es convertir
el hogar en un templo de amor y seguridad”.
Baby Center
Por Pedro Gonzáles Castro y Rutilo Tomás Rea Becerra
- Exordio: El primer territorio de la libertad
El nacimiento es el primer acto político de nuestra existencia, pero hemos permitido que se convierta en el primer escenario de nuestra domesticación. Lo que la biología diseñó como un proceso de éxtasis, neurobiología y empoderamiento soberano, el modelo biomédico industrial lo ha transformado en un evento quirúrgico, aséptico y profundamente jerárquico. En la penumbra del quirófano, bajo la luz cegadora de los protocolos administrativos, la persona gestante deja de ser el sujeto de su historia para convertirse en un objeto de intervención, y el recién nacido, en un «producto» de la técnica.
Recuperar el parto en casa no es un acto de nostalgia romántica, sino una insurgencia necesaria contra la biopolítica del control. Como bien señala Federici (2010), la transición al capitalismo exigió la transformación del cuerpo en una máquina de producción, lo que conllevó la persecución de las parteras y la expropiación de sus saberes para subordinarlos a una jerarquía médica masculina y estatal. Es, en esencia, el rescate de una sabiduría que reconoce que la soberanía sobre el propio cuerpo es la piedra angular de cualquier libertad ciudadana.
- La radiografía del control: Realidad y estadística
Esta desposesión del cuerpo no es una mera interpretación subjetiva; es una realidad mensurable que se despliega con precisión en los pabellones quirúrgicos. La narrativa del «progreso médico» oculta, bajo una máscara de seguridad técnica, un sistema de control que organismos internacionales han comenzado a denunciar.
Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares [ENDIREH] (2021), el 33.4% de las mujeres de 15 a 49 años que tuvieron un parto en México sufrieron algún tipo de maltrato por parte del personal de salud. Esta violencia se manifiesta en tasas de cesáreas que triplican lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud [OMS] (2018), la cual advierte que la medicalización excesiva ha provocado una pérdida de capacidad de las personas para parir por sí mismas. Cuando la intervención innecesaria se vuelve la norma, se genera una «cascada de intervenciones» donde la eficiencia administrativa desplaza a la fisiología.
III. La supresión histórica y la lucha por la legitimidad
Para comprender la violencia actual, es imperativo reconocer que la medicina moderna se construyó sobre la descalificación activa de las mujeres sanadoras. Como documentan Ehrenreich y English (2010), la eliminación de las parteras no se debió a una falta de competencia técnica, sino a una estrategia de la jerarquía médica para monopolizar el cuidado de la salud. Este proceso intentó reducir el conocimiento ancestral a simples «tradiciones folclóricas» sin rigor científico.
Frente a este borrado, figuras como Rosalina Tuyuc y los movimientos de parteras indígenas en Guatemala y México han transformado el nacimiento en una trinchera de resistencia decolonial (Movimiento Nacional de Comadronas «Nim Alaxik», 2020). Su lucha por el reconocimiento legal es la exigencia de que sus saberes sean tratados como sistemas de salud legítimos. Al defender el parto tradicional, estas defensoras protegen no solo un acto biológico, sino la identidad y la autonomía de pueblos enteros frente al extractivismo de la salud institucional.
- Evidencia y neurobiología: Desmontando el mito de la peligrosidad
La ciencia contemporánea ha comenzado a validar lo que la partería ha sostenido por milenios. Contrario al mito de que el hospital es el único entorno seguro, meta-análisis de gran escala publicados en The Lancet demuestran que los partos planeados en casa para embarazos de bajo riesgo presentan tasas de mortalidad perinatal y neonatal idénticas a los hospitalarios (Hutton et al., 2019). Sin embargo, la diferencia radical reside en la morbilidad materna: el entorno del hogar reduce significativamente la incidencia de episiotomías, uso de fórceps y cesáreas de emergencia.
Este respeto a la fisiología tiene repercusiones directas en la salud pública. El contacto piel con piel inmediato en entornos no intervenidos —la llamada «hora sagrada»— aumenta en un 60% la probabilidad de una lactancia materna exitosa a largo plazo y reduce drásticamente los índices de depresión posparto (Odent, 2011). No estamos ante una elección estética, sino ante una intervención preventiva de salud mental colectiva. El entorno hospitalario, caracterizado por el ruido y la luz intensa, activa el neocórtex e inhibe la oxitocina endógena, bloqueando el proceso natural que Davis-Floyd (2003) describe como un «rito de paso» que debería estar centrado en la persona y no en la máquina.
- Conclusión: El retorno al origen como vanguardia del futuro
La recuperación del parto en casa representa una vanguardia política que busca restaurar la humanidad allí donde la técnica la ha desplazado. Frente al esquema que fragmenta y silencia, la partería ofrece un modelo de presencia y autonomía. Al elegir parir en soberanía, la ciudadanía arrebata al sistema el monopolio sobre el inicio de la vida.
Reivindicar que el nacimiento es un acto político es comprender que la libertad no se otorga, sino que se ejerce en la piel. La esperanza reside en el retorno a la confianza en el cuerpo y en la dignificación de las mujeres que sostienen la vida desde la periferia del sistema. Si somos capaces de ser dueños de nuestro propio nacimiento, seremos capaces de ser arquitectos de nuestra propia historia. La soberanía corporal es la madre de todas las autonomías.
En Tu Revista Perfiles, respetamos absolutamente la voz del autor.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

Referencias
Davis-Floyd, R. (2003). Birth as an American rite of passage. University of California Press.
Ehrenreich, B., y English, D. (2010). Witches, midwives, and nurses: A history of women healers. Feminist Press at CUNY.
Federici, S. (2010). Calibán y la bruja: Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Traficantes de Sueños.
Hutton, E. K., Reitsma, A., Simioni, J., Brunton, G., y Kaufman, K. (2019). Perinatal or neonatal mortality among women who intend at the onset of labour to give birth at home compared to women of low obstetrical risk who intend to give birth in hospital: A systematic review and meta-analysis. The Lancet, 25, 100465. https://doi.org/10.1016/j.eclinm.2019.07.005
Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI]. (2021). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH). https://www.inegi.org.mx/programas/endireh/2021/
Movimiento Nacional de Comadronas «Nim Alaxik». (2020). Declaratoria por el reconocimiento de la partería ancestral como sistema de salud. Guatemala.
Odent, M. (2011). La cientificación del amor. Editorial Creavida.
Organización Mundial de la Salud [OMS]. (2018). Recomendaciones de la OMS para los cuidados durante el parto, para una experiencia de parto positiva. World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/9789241550215
