agosto 16, 2026

Con título o sin título, antes se podía trabajar en leyes

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leyes sin titulo

Por Sergio Mejía Cano
✍️ Tu Revista Perfiles

>> Durante décadas hubo personas que ejercieron actividades jurídicas sin haber concluido sus estudios o sin contar con título y cédula profesional. El Sistema Penal Acusatorio cambió las reglas y elevó las exigencias para quienes intervienen en procesos legales.

En una entrega anterior, en donde se hablaba de que algunos profesionistas estudian lo que pueden y no lo que quieren, esto hizo recordar a varias personas algunas anécdotas de conocidos que durante toda su vida activa se ostentaron como profesionistas sin tener título alguno, como en leyes, contaduría e ingeniería.

Un familiar recordó a un amigo de mi papá que siempre se dijo ser licenciado e incluso ayudó a mi progenitor a realizar varios trámites legales, entre ellos un testamento público abierto.

Recuerdo muy bien a este amigo de mi papá, quien también era hijo de ferrocarrilero, porque cuando le pregunté si sabía la definición de Derecho, respondió que para qué quería que me la dijera si no la iba a entender; según él, como nada más había estudiado hasta la secundaria, no entendería dicha definición.

De todos modos, le insistí que me dijera la definición, precisamente para saberla.

Confieso que alguien más ya me la había dicho con anterioridad, diciéndome que a quien dijera ser licenciado le preguntara precisamente si sabía la definición de Derecho, que es: “Un conjunto de normas jurídicas que rigen el comportamiento humano”.

Sin embargo, por más que le insistí al licenciado amigo de mi papá, jamás respondió, argumentando que para qué, si no lo iba a entender. Y, para rematar, recuerdo que me preguntó si sabía lo que era un protocolo.

Le respondí que no, por lo que me dijo: “Ya ves, para qué gasto saliva contigo”.

Una nueva exigencia para ejercer

Cuando entró en vigor el Sistema Penal Acusatorio, uno de mis hermanos me comentó que este licenciado, amigo de mi papá, ya no trabajaba en cuestiones jurídicas, no nada más por la edad, pues ya andaba en las siete décadas, sino porque no tenía cédula profesional de licenciado.

Esto se volvió ineludible con el nuevo Sistema Penal Acusatorio, pues para intervenir en determinados trámites jurídicos es necesario acreditar la preparación profesional correspondiente mediante la documentación que establece la legislación.

Ya con el tiempo, entre otros amigos y conocidos mutuos de este licenciado, alguien dijo que nunca llegó a graduarse; que sí había estudiado leyes, pero que no terminó sus estudios porque, ya casi al último, entró a trabajar a un despacho de abogados.

Como empezaron a llegarle trabajos que tomaba individualmente y que le dejaban determinada remuneración económica, se olvidó de terminar la carrera.

Alguien más afirmó que sí se había graduado, pero que jamás presentó una tesis ni tramitó su cédula.

Sin embargo, desde que terminó o no culminó sus estudios de leyes hasta la entrada en vigor del nuevo Sistema Penal Acusatorio, toda su vida activa trabajó como licenciado y sin sufrir económicamente, pues tenía y tiene un nivel de vida cómodo y sin contratiempos.

El respaldo de las relaciones profesionales

Un familiar de este licenciado, perteneciente también a la gran familia ferrocarrilera, dijo que su pariente nunca tuvo problemas para realizar trámites legales e incluso, algunas veces, litigar, debido a una gran cantidad de amigos contemporáneos que sí tenían su cédula profesional, no solamente estatal, sino hasta federal.

Ellos lo ayudaban a realizar los trámites en donde era necesario legalizarlos a fondo y hasta firmando los documentos que lo requerían.

Pero esto, desde luego, no es un caso aislado.

A lo largo de la vida se han conocido casos en que infinidad de personas que se ostentaban como licenciados en leyes o abogados llegaron a trabajar sin estar titulados y menos aún con su cédula profesional.

Quizás entendían que, una vez encarrerados en trabajos jurídicos, si habían dejado truncos sus estudios, el tiempo ya no les alcanzaría para regresar a la facultad.

Y además, si ya estaban bien relacionados, ¿para qué volver a estudiar si ya trabajaban bien, sobre todo con buenas ganancias económicas y relaciones personales con personajes tanto políticos como empresariales, pero más aún, judiciales?

Ya no basta con tener el título

Y, a propósito del nuevo Sistema Penal Acusatorio, este sistema ya no permitió trabajar no nada más a licenciados sin título, sino también a varios que, aun teniendo su título, su tesis y su cédula profesional, al no estar bien versados en este nuevo sistema, han perdido la oportunidad de trabajar bajo sus reglas.

Según se dice, algunos ya ni siquiera pueden llevar asuntos del anterior sistema penal, de los que todavía han quedado muchos casos pendientes.

Hoy en día ya no nada más cuenta la cédula profesional, sino también un conocimiento adecuado del nuevo Sistema Penal Acusatorio.

Sea pues. Vale.

🧭 LECTURA POLÍTICA

Más allá de la anécdota personal, Sergio Mejía Cano pone sobre la mesa una transformación importante en el ejercicio profesional del Derecho: la experiencia, los contactos y la práctica acumulada ya no necesariamente son suficientes cuando el sistema exige acreditación profesional y conocimientos especializados.

La historia también deja una reflexión sobre una época en la que las relaciones personales podían abrir puertas que hoy requieren documentos, certificaciones y preparación actualizada.

El cambio de un sistema jurídico a otro demuestra que, incluso después de décadas de experiencia, ninguna profesión permanece estática y quien no se actualiza puede quedar fuera del mercado profesional.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

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