septiembre 27, 2026

El mar vuelve por lo suyo: la inevitable reclamación de la naturaleza ante la invasión humana

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FACTURAS DEL MAR

Las fuertes marejadas y el cambio climático exponen la vulnerabilidad de las construcciones humanas en las costas del Pacífico mexicano.

✍️ Por Sergio Mejía Cano

Tu Revista Perfiles

  • Fenómenos extremos: El huracán Polo y el «mar de fondo» exponen la creciente vulnerabilidad de las costas del Pacífico.
  • Impacto en la base de la pirámide: La erosión de las playas golpea directamente a la gastronomía local y a los trabajadores del sector turístico.
  • La memoria del océano: De la desaparecida Playa Sur en Mazatlán a las grandes cadenas hoteleras, la historia demuestra que al mar no se le «gana», solo se le toma prestado.

Marejadas, huracanes y un clima que cambia

Pues vaya que el huracán Polo está dejando severas afectaciones en varias playas del océano Pacífico mexicano, debido a las fuertes marejadas que genera este efecto meteorológico. Sin embargo, últimamente no han sido solo los huracanes los que casi hacen desaparecer las playas en estas costas. De acuerdo con otras informaciones, un fenómeno denominado «mar de fondo» ha provocado que las mareas suban intensamente de manera recurrente.

Tal vez estas grandes marejadas no sean eventos meramente temporales. Varios analistas han predicho que el cambio climático ha ocasionado que las crecidas de las mareas sean más constantes. Y no solo por los ciclones, sino porque este calentamiento global, tan evidente ya (aunque haya quienes se nieguen a considerarlo alarmante), está produciendo el debilitamiento y derretimiento de los glaciares. Obviamente, lo más probable es que esto haga crecer el nivel de las mareas en todo el mundo.

Ahora, con estas grandes marejadas por efectos del huracán Polo, que se espera esté entrando a la península de Baja California este lunes, aunque un poco debilitado, de todos modos podría afectar a varias poblaciones por donde llegue y pase, debido a las fuertes tormentas y vientos.

El costo humano y económico en la arena

Se entiende que, entre los principales atractivos turísticos de los lugares de playa, están precisamente esos: sus playas, así como la gastronomía de estos lugares de sol, arena y mar. Pero, con el agua de mar cubriendo la arena, queda claro que se pierde uno de los ejes de esta oferta.

También se afecta parte de la gastronomía que se ofrece a orillas del mar, ya que las palapas y restaurantes a pie de playa se han visto severamente golpeados por estas grandes olas. Esto ha obligado a restringir el servicio, afectando seriamente no nada más a los propietarios de estos establecimientos, sino a la enorme cantidad de trabajadores que los atienden. Ellos son los principales afectados en su economía al no contar, en estos momentos, con sus salarios y posibles propinas.

Respecto a estos establecimientos, se ha visto que cada día son más e, incluso, algunos se han ampliado ocupando más lugar en la arena, tal vez con la creencia de que, aunque suba la marea, esta no podría llegar hasta donde ellos se asentaron. Sin embargo, ya se ha visto y comprobado que no es así. El mar ha dispuesto otra cosa, y se ha demostrado cómo cada vez la marea aumenta hasta invadir algunos malecones y calles cercanas a la costa.

La ilusión de «ganarle terreno al mar»

En el bello puerto de Mazatlán, Sinaloa, existió alguna vez una playa que gran parte de las familias mazatlecas, así como los turistas, solían tomar como su lugar favorito de esparcimiento. Este lugar era conocido como Playa Sur, una extensión de arena que existió hasta mediados de los años 60 del siglo pasado.

Estaba situada al poniente del muelle fiscal de este puerto. Sin embargo, al hacerse necesario ampliar el muelle, sobre todo para la llegada de los cruceros, este se extendió hacia el lugar que ocupaba la mencionada Playa Sur. En sus inmediaciones se rellenaron los terrenos para crear un asentamiento humano denominado fraccionamiento Playa Sur.

A finales de los años 80 o principios de los 90, el periódico Noroeste apareció con un reportaje bajo el encabezado: «Terrenos ganados al mar», en donde se presumía que la ciudad le había ganado una buena extensión al océano, tanto por la ampliación del muelle como para crear vivienda.

La memoria del agua

Sin embargo, esto de «ganar terrenos al mar» no es exclusivo de Sinaloa. Se ha documentado que en varias costas mexicanas, tanto en el Pacífico como en el Atlántico o golfo de México, se le habían «ganado» terrenos al mar. Presumiendo esto como un logro de la humanidad y vanagloriándose de ello, tal vez sin tomar en cuenta que al mar no se le gana, sino que este nada más «presta» el terreno.

Hay evidencias de que, en determinado momento, el mar regresa por lo suyo. Y la mayoría de las veces lo hace sin avisar ni decir «agua va», porque en el momento menos pensado, debido a su memoria, el agua retoma sus ayeres.

Posiblemente ahora se la estén pensando seriamente las grandes cadenas hoteleras que construyeron sus inmuebles muy cercanos a donde rompen las olas cotidianamente. Porque, así hayan hecho estudios de todo tipo para determinar que el mar no llegaría hasta los hoteles, ya están viendo que todo es posible para el océano Pacífico, y podría haber un riesgo real de que las olas lleguen.

Sea pues. Vale.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

Las fuertes marejadas y el cambio climático exponen la vulnerabilidad de las construcciones humanas en las costas del Pacífico mexicano.

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