septiembre 11, 2026

Chile: cuando las armas derribaron a un presidente

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SALVADOR ALLENDE

>> El 11 de septiembre de 1973 quedó marcado en la historia de América Latina como el día en que las armas sustituyeron a los votos y Salvador Allende murió defendiendo el gobierno que había recibido de las urnas. Hoy, los riesgos son de otro tipo y llegan hasta los ataques digitales.

Por Manuel Rueda
✍️ Tu Revista Perfiles

Hay fechas que no deberían desaparecer de la memoria. El 11 de septiembre de 1973 es una de ellas. Aquel día, las Fuerzas Armadas de Chile, encabezadas por Augusto Pinochet, derrocaron al presidente Salvador Allende y bombardearon el Palacio de La Moneda. Allende había llegado al poder mediante elecciones y, hasta el último momento, permaneció en la sede del gobierno resistiendo el levantamiento militar.

Lo ocurrido en Chile no fue solamente el derribo de un presidente. Fue también una advertencia para todo un continente: cuando los intereses políticos, económicos y militares llegan a considerar intolerable el resultado de las urnas, la democracia puede quedar reducida a una palabra. Cinco décadas después, las circunstancias han cambiado y, afortunadamente, en buena parte de América Latina ya no son los tanques los que necesariamente aparecen frente a los palacios de gobierno. Ahora existen otras herramientas: campañas de desinformación, manipulación de redes sociales, ataques digitales, operaciones de propaganda, presión política y disputas alrededor de los sistemas electorales. Aunque no se descarta el uso de la fuerza en casos extremos.

En pleno 2026, Colombia, Bolivia y Perú viven —cada uno con sus propias circunstancias— procesos políticos y electorales marcados por acusaciones, sospechas, confrontaciones y una intensa batalla por la información. Sería ingenuo pensar que la tecnología no puede utilizarse para intentar influir en la voluntad popular. Hoy un gobierno puede ser debilitado no solamente con soldados, sino también mediante información falsa, manipulación digital y campañas capaces de alterar la percepción de millones de ciudadanos.

Por eso recordar a Allende no significa quedarse atrapados en 1973. Significa preguntarnos qué hemos aprendido desde entonces. La democracia no se defiende únicamente el día de las elecciones; se defiende respetando los resultados, exigiendo transparencia, verificando la información y rechazando tanto el fraude real como la acusación de fraude utilizada sin pruebas para desconocer la voluntad ciudadana. El Chile de Allende pertenece a la historia, pero su advertencia sigue vigente: cuando se destruyen las reglas democráticas, después resulta muy difícil reconstruirlas.

Últimas palabras de Salvador Allende

Su último mensaje transmitido por Radio Magallanes, mientras La Moneda era atacada y fue transmitido desde La Moneda el 11 de septiembre de 1973.

 

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