La encrucijada de MORENA: del sueño democrático al naufragio
MORENA enfrenta su prueba de coherencia tras un proceso interno marcado por las contradicciones. / Foto: Archivo
✍️ Por Luis Alberto Bravo Mora
Tu Revista Perfiles
«Los partidos mueren cuando
traicionan la fe que los fundó.»
— Hannah Arendt
MORENA quiso erigirse como el arquitecto de un nuevo paradigma político. Con estatutos que prometían depurar al partido de oportunistas provenientes del PRI y el PAN, se anunció un proceso que debía ser histórico: un filtro de identidad, un regreso a los orígenes, una limpia moral. En el papel, la propuesta parecía luminosa. En la práctica, se convirtió en un lodazal.
El primer error fue abrir lo que se había anunciado como un proceso interno a los partidos de la coalición. Al incluir al PT y al Verde, los estatutos quedaron reducidos a papel mojado: ya no era posible evaluar a todos con los mismos criterios. El segundo error fue aún más torpe: aceptar a los aliados y luego marginarlos en los nombramientos iniciales. El PT reaccionó con furia, el Verde amagó con ruptura y terminó cosechando la ganancia del caos. El lunes negro fue su botín.
El tercer error fue grotesco: nombrar a un aspirante con doble nacionalidad justo cuando la presidenta Claudia Sheinbaum impulsa una iniciativa para prohibirla en quienes aspiren a gubernaturas o a la presidencia. El golpe fue directo contra la propia mandataria, exhibiendo la falta de cuidado y la improvisación. Y como si la herida no bastara, en Nayarit se presentó la farsa de unas encuestas que nadie creyó: el supuesto ganador era un priista, pero por «equidad de género» se entregó la coordinación a quien aparecía en tercer lugar. Equidad, dijeron. Burla, fue lo que resultó. Diez mujeres coordinadoras frente a siete hombres: números que no reflejan igualdad, sino manipulación.
Las reglas de MORENA parecieron diseñadas solo para engañar a los ingenuos. Los verdaderos militantes las respetaron; los advenedizos las pisotearon. Las pruebas están en las bardas pintadas, los folletos, las despensas repartidas, los bots encendidos día y noche, los millones de pesos cuyo origen todos conocen pero nadie se atreve a nombrar. Si esto ocurre en un estado que apenas representa el 1% del padrón electoral, ¿qué monstruos se gestaron en los territorios de mayor peso? No es casualidad que figuras de peso, como Tatiana Clouthier en Nuevo León, quedaran fuera del tablero.
La pregunta es brutal: ¿puede corregirse este desastre? Sí, pero la voluntad es la gran incógnita. Porque lo que se prometía como un ejercicio de madurez democrática terminó convertido en un espectáculo vergonzoso y patético. Ayer, desde la quinta «La Chingada», Andrés Manuel López Obrador reapareció con su libro y con un gesto de respeto hacia Claudia Sheinbaum. No fue casualidad: fue un recordatorio de que el partido ha perdido el rumbo y necesita recuperar la disciplina que lo fundó.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

