LA ARROGANCIA DE FAETÓN Y LA RESPUESTA COLECTIVA
“Los logros de una organización
son los resultados del esfuerzo
combinado de todos los individuos”
Vince Lombardi
Por Dr. Pedro Gonzáles Castro y
Dr. Rutilo Tomás Rea Becerra
Su “Alteza Serenísima”, el autonombrado “Defensor del estado de Jalisco”, junto con la pléyade que compone la “Alianza separatistas” y otra serie de grupos reaccionarios y fascistas, cotidianamente recurren a la mentira y al engaño queriendo influir en la conciencia colectiva. Faltos de argumentos sólidos, continuamente amagan con salirse del pacto federal para que se les destine más dinero, pero sin estar obligados a rendir cuentas; a toda costa quieren recuperar sus privilegios.
Tiran la piedra y esconden la mano. Creyendo que el pueblo no se da cuenta, apelan a lo emocional descontextualizando la objetividad. Ejecutan a “pie juntillas” los principios de la propaganda gobbeliana creando una pantanosa posverdad que no pocas veces corrompe la integridad intelectual y el delicado tejido político, saben que la emisión constante de “fuertes opiniones” calla cualquier evidencia.
Por ello, han “invertido” en los medios de comunicación lo que les garantiza tener a las “fake news” como aliadas para posesionar un relato a modo, lo que les permite moldear y controlar el inconsciente colectivo. La jugada es crear un debate empobrecido basado en que “la gente defiende en lo que cree”, aunque ello no sea verdad.
Con una vehemencia bravucona, desde la distancia que permite los aproximadamente 480 kilómetros que nos separan de la ciudad de México, se reta día a día la figura presidencial, se le amenaza con crear un sistema tributario estatal. En su parcelada lógica, el ejecutivo estatal declara que, si la federación no le otorga el presupuesto que “corresponde al estado”, ello afectará programas relacionados a seguridad, salud, educación y los proyectos estratégicos de la entidad, además los programas y acciones de los 125 municipios de la entidad.
Al igual que Faetón, el gobernador alardea de poder conducir el destino del estado, pero, desde que tomó el poder, no ha podido controlar de las riendas y la cuadriga se ha desviado. Ello ha generado un creciente malestar entre la población, misma que ya ha manifestado en las calles su inconformidad y exige públicamente su renuncia. Si bien es cierto que la pandemia ha servido de pretexto para manipular, también ha dejado algo muy en claro: “los de abajo no quieren seguir viviendo como antes y los de arriba no pueden seguir gobernando como lo hacían”.
Nos encontramos ante un momento histórico que exige, por un lado, identificar las posibilidades coyunturales para establecer las prioridades y, por otro, saber exactamente cuáles son las debilidades y las posibles oportunidades. Y es precisamente aquí donde está el mayor problema. Mucho se ha manejado acerca de la participación de las masas en las decisiones, pero lo cierto es que las cúpulas de poder están determinando las jugadas en el tablero político.
A poco más de dos años de haber dado un fuerte golpe al neoliberalismo en el país, poco se ha avanzado en el trabajo de educación y politización de las bases. Muchos círculos de estudio solo existen como dato estadístico, se ha dejado de lado la calidad y la calidez de una labor de acompañamiento en la planeación y estructuración de un trabajo que parta de las necesidades específicas de la comunidad, lo que implica el riesgo de adoptar una política cosmética carente de raíz y de fundamento para su sustentabilidad.
Indudablemente, tenemos que luchar en contra de viejos esquemas ya que no solo en la conciencia individual, sino también en la colectiva pesan los residuos de una educación sistemáticamente orientada al aislamiento del sujeto, situación que implica un obligado cambio de paradigma en base a una necesidad real y no ideal. Negar la oportunidad a los sujetos a organizarse y desarrollar sus capacidades individuales desde lo colectivo, lastra la posibilidad de crear el andamiaje de una nueva sociedad.
Es importante tener en cuenta que el activismo por sí mismo no resuelve los problemas de fondo. Se debe crear condiciones para generar un proceso de concienciación colectiva a la par de una formación política, por lo que es imperativo dar cabida a formas de participación horizontal, donde los diversos sectores sociales se incluyan en la toma de decisiones; en donde se fomente la cooperación y la pertenecía a estructuras colectivas de decisión; en donde se promueva las asambleas y la unidad de principios, pero, sobre todo, unidad de acciones.
Vivimos un momento histórico en el que habrá que tener en cuenta que el conocimiento y la participación política son una construcción colectiva. Si bien es cierto que individuo y masa se relacionan en una estrecha unidad dialéctica, también lo es el que cualquier error en la política será directamente proporcional a una disminución en el entusiasmo del colectivo y, desde luego, será ampliamente capitalizado por los grupos neoliberales. Es momento de actuar y contrarrestar las acciones oportunistas, vengan de donde vengan.

Excelente reflexion. Los felicito
Muy buen artículo sustentado y la finura del conocimiento.