mayo 20, 2024

Por Socorro «Coco» Valdez Guerrero

Leo tantos parabienes, tantos deseos, tantas promesas, y siento tanta calidez en muchos, que me pregunto, y ¿dónde están todo el año? ¿Dónde se esconden para no verlos mostrar amor al otro? Y por qué esperar nuevo año para ofrecer y buscar mejoras, por qué no emprendemos todo el año acciones que hacen cambiar y que muestran el corazón. Esperar un nuevo año para abrazar, felicitar y manifestar amor, no es suficiente.

No llena el alma. Desear bien al otro, colmar de bendiciones, y poner a flor de piel el corazón en cada palabra, sólo cada fin o inicio de año, suena ¡Hueco! Cuando haz mostrarlo tener sentimiento de bondad, que puedes ofrecer todos los días. Qué tal si emprendemos un drástico cambio y lo hacemos ¡siempre! Un nuevo año es inicio, es comienzo, es arranque, sí, es todo eso, entonces, porqué lo hacemos un día y no ¡Todo el año! No deseando, no mandando parabienes, no mostrando amor, sino dándolo en todo momento, en forma cotidiana, ¡permanente! No renovemos propósitos ni deseos.

¡Cambiemos! a cada momento. Demos en cada segundo. Ofrezcamos y manifestemos, sin deseos, sino con acciones, lo que sentimos por el otro. ¿Por qué esperar un Año Nuevo? Porqué el corazón reblandece cada año y no siempre. Demos todos los días. Hagamos el mejor esfuerzo, ¡siempre!, para no dañar al otro. Pensemos antes de lastimar, como si fuera inicio de un año. Tengamos en mente un rebobinado de tiempo, y apliquémoslo diario, y ahí sí, hagamos de cuenta que es ¡Nuevo año! Erradiquemos los odios cotidianos, los enfrentamientos diarios, los abusos permanentes y hagamos de cuenta, que cada día es ¡Año Nuevo! No demos un paso adelante cada que termina un ciclo, y retrocedamos diario.

No hagamos de parabienes, falsedades momentáneas. Ofrezcamos, no cada nuevo año, no cada inicio, sino diario, como diario vivimos. No nos aceptemos como somos, porque estamos colmados de errores que hacen daño. Vivamos sí la realidad, pero busquemos siempre cambiar lo que afecta. No hagamos propósitos, ¡apliquémoslos! Ten miedo, pero también arrojo. Llora, pero levántate.

No te conduelas de tu infortunio, enfréntalo y busca transformarlo. Sufre, pero ríe cada que puedas. Odia, pero date tiempo para el perdón. Para que no este nuevo año, sino todos los días, reflexiones y critiques con aplomo, sin ¡máscaras, sin mentiras, sin falsedades!, lo que haz hecho mal. Y ¡Cámbialo! ¡Cámbialo diario! No al inicio de este Nuevo Año, porque para el otro, para los otros, sólo seguirás mintiendo con falsos deseos.

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