Acompañante ideal
Por José Guadalupe Rocha Esparza
Antes de comprometerse en pareja, conviene fomentar una reflexión más sosegada, profunda y madura, calibrando cierta afinidad física, emocional, intelectual y espiritual, haciendo uso de la “teoría de las cuatro C”, un test de compatibilidad que permite verificar si existe alguien de verdad con quien deseamos disfrutar y saborear el significado del viaje llamado vida.
La primera C o CAMA tiene que ver con la compatibilidad física y química, la más primaria, animal e instintiva de todas, donde abunda el deseo, la excitación y la pasión sexual sostenible, indicador de conexión profunda. La segunda C o CORAZÓN tiene que ver con el cariño, afecto y dulzura que se profesa mutuamente, lleno de agradables abrazos y caricias deleitosas.
La tercera C o CABEZA tiene que ver con la complicidad y la amistad, compatible en intereses, inquietudes y aficiones en común, sin espacio para el aburrimiento ni tampoco para los silencios incómodos. La cuarta C o CONSCIENCIA, es decir, mirar en la misma dirección, con pactos que favorezcan la mutua convivencia, intuición para ceder y adaptarse siempre.
