junio 25, 2026

El balón está en la cancha de la Comisión de Elecciones de Morena

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Por Manuel Rueda

Este jueves correspondió a Nayarit la jornada de registro de quienes aspiran a encabezar la Coordinación Estatal en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. En ese orden se presentaron Jasmín Bugarín, del Partido Verde Ecologista de México; Pável Jarero, de Morena; Elizabeth López, de Morena; Jorge Ortiz, del Partido del Trabajo; Geraldine Ponce, de Morena; y Héctor Santana, también de Morena.

Concluidos los registros, utilizando una analogía futbolística, el balón deja la cancha de los aspirantes y pasa a la de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, órgano al que corresponderá tomar una de las decisiones políticas más importantes rumbo al proceso electoral de 2027 en Nayarit.

A partir de ahora inicia una nueva etapa. Quienes buscan esta responsabilidad, particularmente los militantes de Morena, deberán recorrer el estado encabezando asambleas informativas en defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, fortaleciendo el contacto con la ciudadanía y difundiendo el proyecto político que representan.

De acuerdo con la información previamente dada a conocer, una vez concluidas estas actividades, las y los aspirantes serán sometidos a una encuesta, complementada con la evaluación de sus perfiles, trayectorias y conductas públicas, para definir quién asumirá la Coordinación Estatal.

Hasta ahí, el procedimiento parece claro.

Sin embargo, la verdadera responsabilidad comienza precisamente donde termina el registro.

La Comisión Nacional de Elecciones tiene ante sí una tarea que va mucho más allá de medir niveles de conocimiento o preferencias. Los acontecimientos recientes en entidades como Sinaloa, donde diversos actores políticos han enfrentado señalamientos y cuestionamientos públicos que han provocado un fuerte desgaste político, así como los resultados registrados en Coahuila, donde el PRI obtuvo el triunfo en los 16 distritos locales en disputa, representan experiencias que difícilmente pueden pasar inadvertidas.

Por ello, la revisión de los perfiles deberá ser exhaustiva. No bastará con evaluar quién tiene mayor presencia política o mejores números en una encuesta. También será indispensable analizar el desempeño de cada aspirante en los cargos que ha ocupado, su capacidad de construir acuerdos, su trayectoria pública, sus antecedentes en otras organizaciones políticas, su solvencia ética y legal, así como cualquier elemento que pudiera convertirse, más adelante, en un factor de vulnerabilidad para el movimiento o para un eventual gobierno.

La oposición en Nayarit quizá no aparezca hoy como la principal amenaza electoral; sin embargo, una candidatura mal construida puede generar por sí misma conflictos políticos, legales o de gobernabilidad que terminen debilitando un proyecto que, en principio, parte con amplias posibilidades de triunfo.

Las encuestas pueden medir quién es más conocido o quién genera mayor simpatía en determinado momento. Pero la responsabilidad política consiste en decidir quién posee las condiciones para gobernar con estabilidad, sin convertirse mañana en un problema para el movimiento, para el gobierno o para el propio estado.

El balón ya no está en la cancha de quienes levantaron la mano. Hoy está en la de quienes deberán tomar una decisión que no sólo marcará el futuro de Morena en Nayarit, sino también el rumbo político de la entidad en los próximos años.

 

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