abril 16, 2026
casas solas

“La manipulación mediática hace más

daño que la bomba atómica porque

destruye, los cerebros”

Noam Chomsky

Por Dr. Pedro Gonzáles Castro y

Dr. Rutilo Tomás Rea Becerra

En alguna ocasión, Margaret Thatcher afirmó que “La economía es el método, el objetivo es cambiar el corazón y el alma” y no se equivocaba. La economía anida en su seno una batalla cultural que demanda un reajuste en los marcos mentales, repercutiendo invariablemente en el modo como se organiza la vida colectiva y, desde luego, la relación con los otros.

No en balde, en los últimos días se han presentado una serie de escaramuzas cuya finalidad es impactar psicológicamente los grupos más influenciables para así controlar sus decisiones, buscando que el proceso de alineación siga reproduciéndose en el imaginario social.

La aparición de diversos grupúsculos protagonizando pequeñas escaramuzas en diferentes puntos del país, más una difusión asegurada por parte de los medios, ha sido la estrategia de la oligarquía que, como niño con berrinche, se niega a perder sus privilegios. Su objetivo es instaurar un “terror psicológico” que, repercutiendo en un inmovilismo político y social, dé la idea de un vacío de legitimidad.

Utilizan todas las tretas posibles. Desde la comodidad de sus oficinas inventan colectivos a los que suman una población a la que hábilmente persuaden para que actúen en favor de sus egoístas intereses. Abusando de su miseria les enajenan, les inventan distractores que no les permite diferenciar la realidad. Les hacen creer que “mucha gente” piensa como ellos.

Crean a su alrededor un ambiente simplificado. Les abastecen de una pequeña cantidad de ideas que, como rezo, las repiten una y otra vez hasta convertirlas en verdades absolutas. Construyen a su alrededor argumentos a partir de diversas fuentes, hacen de la anécdota una amenaza grave. Y, cuando se ven rebasados por los hechos, solo se limitan a callar, evitando así salirse del “guion preestablecido”.

Siendo fieles a la propaganda goebbeliana, los conservadores logran el impacto psicológico necesario para arengar a las masas, hasta convertirles en grupo de choque con la única finalidad conservar sus privilegios de élite. Recuérdese el conflicto en el rancho “La Mojina” en 2018 y más recientemente el de la presa de la Boquilla, ambos en Chihuahua; el reciente asalto a las instalaciones de la CNDH y el plantón de FRENA, en CDMX; la iniciativa de Coparmex: “Alternativas por México”; las actividades del colectivo “50+1” (“El nueve nadie se mueve” y “Un día sin nosotras”). No podemos dejar de lado la reciente política conservadora importada desde España, conocida como: “Pin parental”.

Mucha es la desesperación por no perder sus privilegios y nos instan a olvidarnos del pasado. Sin embrago, en los treinta años de neoliberalismo en México hemos sido testigos de la sistemática destrucción de nuestra sociedad, de nuestra economía, de nuestras riquezas y de nuestra salud, pero no de nuestros sueños.

El impacto del modelo de libre mercado ha sido negativo. Los resultados del ajuste fiscal y de las reformas estructurales dio como resultado la destrucción de la estructura productiva industrial y agrícola, además de las instituciones sociales. Ello generó una inevitable polarización de la sociedad: un reducido grupo se volvió más rico, mientras que la gran mayoría engrosaba las filas de la pobreza.

Si damos una revisión al documental “Requiem for the American Dream”, donde Noam Chomsky habla de las estrategias de la oligarquía para aferrarse al poder, quizá tengamos más elementos para entender por qué a los neoliberales les interesa construir una subjetividad volátil en la que el sujeto tenga cada vez menos recursos simbólicos, herencias históricas y legados donde poder interrogar su propia existencia.

En esta era de la información no hay excusa para aprender todo sobre el adversario, es obligatorio reescribir las reglas del juego bajo principios de solidaridad. Emprendamos batallas culturales que nos permitan luchar contra la disgregación y resignifiquemos la política y la economía con las otras esferas de nuestra vida.

¡Pongamos el alma en nuestro quehacer cotidiano y partamos de la colectividad para construir nuestra realidad!

3 pensamientos sobre “COLECTIVIDAD COMO ARMA DE TRANSFORMACIÓN

  1. Es obvio que éste articulo lo escribieron gente leal al gobierno actual, porque reza lo mismo, que los neoliberales, etc. Es muy erroneo, el control de los medios los tiene el gobierno en turno, como salen con eso de que esos» pequeños» grupos tienen el poder económico y politico para asugurarlos?? Es descabellado

  2. Aquí lo interesante Alfredo y Ricardo, es que los que ahora se quejan sepan el PORQUE están así ahora del otro lado de la moneda, y valoren y reflexionen que pueden ser parte de la transformación, en 4 años, mejorando al Pais y a su gente. Y no solo algunos como ha pasado en los últimos 5 Sexenios.
    Hoy es el momento del Dialogo y sumarse rescatando lo mejor de cada lado para BIEN COMUN. De nosotros depende ser una menor NACION. Teniendo Petróleo y no ser algo similar que otros Países como Qatar. Es increíble creer seguir como estabamos, en donde solo un pequeño grupo privilegiado se daba el BANQUETE.

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