Conciencia colectiva V
Por José Guadalupe Rocha Esparza
La dimensión moral de los seres humanos es la ética, un tema de autoidentidad sobre la valoración de la conducta, que Ignacio Ovalle llama “la otra mitad del mundo”, en el cuarto capítulo de su ensayo “Evolución de la conciencia”, referido al ser interior que sí ve, sí oye, tiene sentido del humor, experimenta y piensa, introspección para entender la viva realidad.
El premio de la autorrealización es hacer el bien por el bien mismo sin ninguna otra razón, tarea personal absolutamente íntima e intransferible de expresarnos, extendernos, definirnos por nosotros mismos sobre el motivo existencial, la convicción del autoconocimiento, es decir, conciencia e intención, conducta e identidad, pertenencia o comunión ilimitada e infinita.
Concluye que el principio de la inclusión es un dato clave en el crecimiento de la conciencia moral, tal como aquellas exhortaciones budistas hacia la compasión, del judaísmo que reza “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” o del cristianismo que exhorta a amar a nuestros enemigos, a bendecir a los que nos aborrecen y orar por los que nos ultrajan y persiguen. Pleno amor.
