Conciencia colectiva VII
Por José Guadalupe Rocha Esparza
Somos polvo de estrellas, pero ahora materia revestida de conciencia para ennoblecerla, otorgarle sentido y, además, moverla. Decía Virgilio que “la inteligencia mueve a la materia”. Así inicia el sexto capítulo el maestro Ignacio Ovalle, contenido en su ensayo “Evolución de la conciencia”. Dice que estamos ya en un estado de iluminación al ver, oír, gustar, oler y sentir.
El proceso evolutivo depende ahora de nuestras opciones valorativas, decidir entre el crecimiento o el retroceso, entre la creación o el caos. La comunicación de interioridades o almas es plena comunión. La conciencia evoluciona, crece o se expande cuando dos sujetos comparten una idea y ambos trascienden hacia visiones más complejas, amplias o incluyentes.
Por nuestra conciencia merecemos ser llamados “Homo amorosus”. Ocurre cuando hacer lo bueno, lo justo y lo solidario sea nuestra vocación por encima de impulsos e instintos primarios. Trascender con inclusión es principio evolutivo, dice el autor. La materia sirviendo a la vida; la vida a la conciencia y ésta como vehículo de libertad para crecer como persona.
