¡Culpar al diablo!
Los libros van siendo el único lugar de la casa
donde todavía se puede estar tranquilo.
Julio Cortázar
Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
Las protestas por los asesinatos de compañeros periodistas eran obligadas, la situación ya no puede seguir de la misma manera y que conste que no es un tema en contra de López Obrador, pero él es quien representa al poder Ejecutivo y por ese único motivo tiene obligación constitucional de generar las condiciones de protección para los periodistas, para todos los mexicanos, claro que se incluyen los tres niveles de gobierno y la 4T ya no se puede valer de seguir culpando al pasado por lo que sucede en el presente sin asumir responsabilidad, eso es como culpar al diablo.
En el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León se asesinó a 2 periodistas, en la administración de Vicente Fox la cifra creció a 22, con Felipe Calderón el de las manos limpias se llegó a 49, con Peña Nieto 47 y con López Obrador que se dice diferente y el mandatario más humanista que ha tenido el país van 54, claro que ya dijo que sus adversarios son los que usan estos lamentables casos para golpear a su gobierno, pero puras palabras que desvanecen contra la dureza de las evidencias.
Como es costumbre del Pejelagarto utilizó su conferencia para lavarse la cara ante el reclamo de haber dejado sola y a su suerte a la periodista Lourdes Maldonado, dijo que se le atendió, que esa es la imagen que se quiere proyectar de manera perversa y luego proyectó el video de cuando la periodista estuvo en la «mañanera», después remató con un discurso endeble tal y como ha sido la transformación.
Para exigir justicia por los asesinatos de los compañeros asesinados, así como seguridad para ejercer el oficio periodistas realizaron protestas en diversos estados del país, en la Ciudad de México, decenas de personas hicieron un tendedero con las fotos de periodistas muertos y colocaron veladoras frente a la Secretaría de Gobernación.
El «no somos iguales que los anteriores» ya no alcanza para justificar los muertos de pandemia que ascienden a 303 mil 301, ni los del crimen organizado que ya llegan a 111 mil 248, los desplazados 37 mil. Dice el presidente que están obligados a «aclarar este crimen» refiriéndose al de Lourdes Maldonado, pero… ¿Por qué tendría que ser diferente a los otros? Dice que están obligados a «evitar que continúen los asesinatos». ¿Por qué debemos creerle si a más de la mitad del sexenio las cifras nos dicen que no van a poder?
De qué sirve si estos o aquellos se levantaban o no a las 6 de la mañana para tener reunión de seguridad si los muertos se siguen apilando y los números no los favorecen, los abrazos no les alcanzan. Dice que los anteriores gobernantes no trabajaban de manera coordinada entre Sedena, Marina y Policía Federal, con todo y eso se detenían capos, mientras que con los superiores morales se apapacha a Ovidio Guzmán y se saluda a su abuelita.
Dice que no establecen relaciones de complicidad con nadie, ¿De verdad? Y… Pío y «Martinazo», la maestra y sus moches, Eva Cadena, Félix Salgado y Salmerón, «El señor de las ligas», las casas de Bartlett, los contratos de su hijo, los de su prima Felipa Obrador, los de Santa Lucia y así nos podemos seguir con una larga lista.
Que los de antes no tenían a «Risa» (Rosa) Icela Rodríguez en seguridad, para el caso da lo mismo porque ella no decide nada y su antecesor Alfonso Durazo tiró el puesto para irse de gobernador a Sonora, bien dice el presidente que ellos no van por cargos públicos sino por ideales. Sea como sea los números no mienten y el país está sumido en clima de impunidad, de violencia y muerte, eso es lo que va a heredar presidente… pero mejor ahí la dejamos.
Entre Palabras
¿A jugar beisbol después de un cateterismo de rutina?
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Hasta la próxima.
