¿Dónde nace realmente el valor de una propiedad inmobiliaria?
El desarrollo de infraestructura y servicios puede transformar el valor de las propiedades y el territorio que las rodea.
>> Dos terrenos pueden ser casi idénticos y, sin embargo, valer muy distinto. La explicación no está solamente en sus características físicas: infraestructura, servicios, conectividad, seguridad, empleo y desarrollo del territorio también terminan convirtiéndose en valor inmobiliario.
Por Dr. Abel Ortiz Prado
✍️ Tu Revista Perfiles
El valor no termina en los linderos
Dos terrenos pueden tener prácticamente la misma superficie, características físicas similares e incluso encontrarse relativamente cerca uno del otro y, sin embargo, alcanzar valores inmobiliarios completamente diferentes.
¿Por qué ocurre esto?
Porque el valor de una propiedad no depende exclusivamente de lo que existe dentro de sus linderos, sino también de lo que ocurre fuera de ellos.
La infraestructura, la accesibilidad, los servicios públicos, la seguridad, el equipamiento urbano, la actividad económica, la conectividad, el empleo, el turismo y las expectativas de crecimiento modifican las oportunidades que ofrece un territorio y, con ellas, el valor de los inmuebles que lo integran.
En otras palabras, el valor de una propiedad no nace únicamente en el inmueble; nace también en el territorio que lo rodea.
Cuando el territorio genera valor
Cuando un territorio mejora su infraestructura, amplía sus servicios, incrementa su conectividad, atrae inversión, genera empleo o desarrolla nuevas actividades económicas, no solamente mejora las condiciones de vida de sus habitantes: también modifica las expectativas del mercado y puede incrementar el valor de los activos inmobiliarios.
Por ello, el desarrollo territorial produce una especie de efecto de capitalización: una parte del valor generado por la transformación del territorio termina reflejándose en el precio de la tierra y de las propiedades.
Esto permite entender por qué el mercado inmobiliario no debería analizarse únicamente desde las características físicas de los inmuebles, sino también desde las condiciones económicas, sociales e institucionales del territorio en el que se encuentran.
El inmueble captura una parte del valor que genera el territorio.
El catastro: mucho más que un registro
Y precisamente por ello, el catastro adquiere una importancia estratégica.
No debería limitarse a identificar propiedades y asignarles un valor fiscal, sino contar con información capaz de reconocer cómo se transforma y distribuye territorialmente el valor generado por la sociedad.
Esta perspectiva obliga a mirar el catastro desde una dimensión mucho más amplia. No solamente como una herramienta administrativa para conocer quién posee qué, sino como un instrumento capaz de leer las transformaciones de una ciudad, una región o un territorio y su impacto sobre el valor de los bienes inmuebles.
Cuando la inversión pública llega al patrimonio privado
Esta perspectiva también modifica la manera de entender la relación entre desarrollo territorial y hacienda pública.
Cuando una inversión pública genera infraestructura, mejora la accesibilidad o incorpora servicios que aumentan el valor de una zona, una parte de ese beneficio puede quedar incorporada al patrimonio privado de los propietarios.
Por ello, la valoración inmobiliaria y el impuesto predial no deberían analizarse únicamente como instrumentos recaudatorios, sino también como mecanismos para reconocer la relación existente entre inversión pública, transformación territorial y generación de valor privado.
La lógica es sencilla, aunque sus implicaciones sean profundas:
Un territorio competitivo genera oportunidades; las oportunidades modifican las expectativas del mercado; el mercado capitaliza esas expectativas en el valor inmobiliario; y el catastro debe ser capaz de reconocer esa transformación.
Planeación, infraestructura, mercado y hacienda
De ahí que una política moderna de desarrollo territorial no pueda separar la planeación urbana, la infraestructura, el mercado inmobiliario y la hacienda municipal.
Todos estos elementos forman parte de un mismo proceso.
Porque el territorio genera valor, el mercado lo capitaliza y el catastro debe ser capaz de reconocerlo.
Y entender esta relación resulta fundamental para diseñar políticas públicas que no solamente observen cuánto vale una propiedad, sino por qué vale lo que vale, qué factores contribuyeron a generar ese valor y cómo se distribuyen
🧭 LECTURA POLÍTICA
El planteamiento de Abel Ortiz Prado toca un punto que suele perderse en la discusión pública: cuando el gobierno invierte en una zona, no solamente construye calles, servicios o infraestructura; también puede generar valor económico para quienes poseen propiedades en ese territorio. Por eso, hablar de catastro, predial e inversión pública también es hablar de cómo se genera, se reconoce y eventualmente se distribuye la riqueza territorial.
Dr. Abel Ortiz Prado
Consultor en Gobierno, Finanzas y Administración Pública.
Especialista en Asociaciones Público-Privadas.
aborpra@hotmail.com
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🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

