agosto 18, 2026
SOLIDARIA

Por Dr. Rutilo Tomás Rea Becerra

y Dr. Pedro Gonzáles Castro

México, al igual que otros países, reciente los efectos de un proceso globalizador de corte neoliberal, en donde la economía es un fin en sí mismo, desligado de consideraciones éticas y al margen del bienestar de las personas. Sin embargo, la persistencia de este modelo en nuestra realidad no es inevitable y puede ser modificado a través del desarrollo de prácticas alternativas, pero es importante tener en cuenta que reivindicar la economía como un medio, tiene principalmente dos obstáculos: el oportunismo de algunos y el dogmatismo de otros.

Desde el inicio de su lucha electoral, Andrés Manuel López Obrador logró aglutinar una diversidad de sectores sociales. No solo conjuntó el esfuerzo de los pobres, también logró la participación de sectores medios, de grupos académicos, de intelectuales, personajes del medio empresarial, de la farándula y otros actores quienes más que coincidir por ideales, les unió la decepción exacerbada por la impunidad y corrupción de la clase política. Así que, no es de sorprender que entre esta heterogeneidad de formas de pensar surjan posturas que pretendan frenar el avance de un proyecto de largo plazo.

En este sentido, uno de los elementos que más se ha empoderado del órgano político de mayor importancia de la 4ª T (léase Morena) es el oportunismo, el cual ha limitado la posibilidad de un compromiso sano y respetuoso con los más necesitados; se ha convertido en un desfile de protagonismos, de ambiciones personales y de un poder de individualidades egoístas alejadas del proyecto de nación. Además, de fomentar la desconfianza, la incertidumbre, la frustración y la desesperanza, ha generado dispersión en un momento clave para el país; hoy más que nunca, se requiere de unificación y flexibilidad para el cambio.

Otro elemento negativo en esta avalancha de cambios, que por cierto no ha permitido vertebrar a la izquierda, ha sido el dogmatismo, representado por aquellos que pretende que sus aseveraciones sean tenidas como inobjetables, bajo el pretexto de ser “científicos” (por ejemplo: el marxismo ortodoxo, el infantilismo de izquierda, o el “cientificismo objetivista”). A la sombra del dogmatismo se llega a afirmar que “nada cambia” si el sistema capitalista no es derrumbado, esta lógica deja de lado una tesis fundamental de la dialéctica: la unidad y lucha de contrarios (lo viejo no muere por completo en la inmediatez del cambio, y lo nuevo no termina por consolidarse de manera expedita).

Indudablemente reconocemos al marxismo como herramienta de análisis y de metodología eficaz para la praxis, pero elevarlo a un nivel de escritura sagrada lo convierte en un recetario de buenas ideas o compasivos deseos. Así también, entendemos que no hay una izquierda, las hay marxistas, revolucionarias, social democráticas, institucionales, etc. Incluso, la propuesta de los “Estados de Bienestar”, “El buen vivir” y el proyecto de los gobiernos progresistas de América del Sur, son izquierdas. Al igual, las propuestas de Sanders, Chomsky o Immanuel Wallersteín, entran en esta categoría. No hay una mejor o única izquierda, se debe entender más bien, qué función desempeña cada una; qué táctica y qué estrategia es más adecuada en cada determinado momento y en qué espacio territorial puede funcionar una u otra propuesta.

 Así entonces y en base a lo ya expuesto, para que se consolide la “4ª T” es necesario, además de  generar un pensamiento crítico, sentar las bases para el desarrollo de prácticas alternativas. En este sentido, por su estructura y funcionamiento, la economía solidaria representa un modelo viable, pues a medida que se consolida genera incidencia en varios ámbitos. En lo económico, los procesos de producción, distribución y consumo se modifican en función de una vida digna, no en el lucro o la ganancia, por lo que al sustituir la cultura de la competencia y el “triunfo” de unos sobre otros, se genera un proceso de concientización de la complementariedad solidaria con “los otros”, para transformarse en un “nosotros”. En lo político, reconoce las asimetrías y la diversidad de la sociedad, promueve la participación democrática de todas las comunidades respetando los derechos humanos y la autogestión de la vida. Así también  es ambientalista pues considera a la naturaleza no como un recurso a disposición del lucro o el interés comercial, sino como una “casa en común” para todos.

Quizá, la economía solidaria, pudiera parecer una utopía irrealizable, pero en ciertas regiones se ha puesto en marcha con relativo éxito. En Antioquia, Colombia, se elaboró un plan estratégico de inclusión que transformó social y económicamente a la región. En Cajamarca, ciudad de Perú, se instrumentó desde 1993, la llamada Mesa de Concertación integrada por ONG´s, empresas y organizaciones sociales, donde se logró un espacio de participación que fue institucionalizado hasta convertirse en un Plan de Desarrollo Regional, basados en la metodología de planificación participativa. Tenemos también el caso del presupuesto participativo en Sao Paulo, Brasil y el caso de Los Caracoles Zapatistas en Chiapas, México. Desde luego que estos ejemplos no se pueden establecer como una transformación sistemática del capitalismo, en todo caso son procesos cuya temporalidad está en función de la acumulación de experiencias que posibiliten la transición hacia colectividades de bienestar.

Hay autores como David Harvey que sostiene que estas “luchas en pequeño” son de una estrategia “termitera”, es decir, en analogía a ese animalito que penetra en la madera para irla destruyendo desde dentro. Gramsci por su parte, sostiene que es el desarrollo de una lucha de espacios conquistados que no implican necesariamente la vía armada, sino espacio de conquista al interior del Estado.

Volveremos luego a esta discusión.

1 pensamiento sobre “ECONOMÍA SOLIDARIA ¿SOLO UN BUEN DESEO?

  1. Excelente trabajo me parece acertado la parte donde se comenta los ejemplos de economía solidaria en cierta regiones, lo relevante es que existen y determinado su región se podrán aplicar, desarrollar y con ello lograr el establecer colectividades de bienestar. Felicidades por su articulo.
    Si pudieran contactarme mucho se lo agradecería.

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