EN EL DÍA DE LOS HONORABLES CABALLEROS ANDANTES DE LA TRISTE FIGURA
Amorosas porfías tal vez
Alcanzan imposibles cosas.
Versos del Quijote
Por Efraín Moreno Arciniega
Yo definiría a un Maestro como el loco que vive la locura del Quijote.
El loco que, en su locura, sueña día a día con transformar el mundo que vive; así como la locura que vivió el Quijote.
Cervantes describió de alguna manera esa locura del Quijote, en unos versos que bien quedan también para definir la forma de cómo ven el mundo los Maestros, cuando dice:
“Amorosas porfías
Tal vez alcanzan imposibles cosas,
Y ansì, aunque con las mías
Sigo de amor las más dificultosas,
No por eso recelo de no alcanzar
Desde la tierra el cielo”.
Cuando Don Alonso Quijano muere, hace ya más de 400 años, nadie imaginó que su ejemplo de Caballero Andante desfacedor de entuertos y enmendador de agravios, lo secundarían las Maestras y Maestros Mexicanos.
Porque eso han sido siempre los Maestros mexicanos: viandantes incansables de la patria, desfaciendo siempre entuertos y enmendando agravios, enfrentándose a encantadores y gigantes disfrazados de molinos de viento para liberar a miles de princesas y príncipes poniendo fin a muchos de sus males.
Si don Belianìs de Grecia viviera, seguro estoy reconocería también a todos los Maestros Quijotes mexicanos con los mismos versos que alguna vez dedicó al de la Mancha:
“Fue enano para mí todo gigante,
Y al duelo en cualquier punto satisfice.
Tuve a mis pies postrada la fortuna,
Y trajo del copete mi cordura
A la calva ocasión al estricote.
Mas, aunque sobre el cuerno de la luna
Siempre se vio encumbrada mi ventura,
Tus proezas envidio, ¡Oh, gran Quijote!”
Incomprendidos muchas veces, las Maestras y Maestros mexicanos siempre han querido a sus Simitrios; aunque estos en su imprudencia socrática se burlen de ellos cuando han montado sus Rocinantes al revés porque la vida les ha quitado a algunos de ellos, como a Borges, algún preciado Don.
Sin embargo, contra toda adversidad, allí han estado los Maestros mexicanos siempre luchando contra todos los gigantes disfrazados de Molinos de Viento.
De esta templanza de los Maestros, diría hoy Cervantes:
“Si no eres par,
Tampoco le has tenido;
Que par pudieras ser
Entre mil pares,
Ni puede haberle
donde tù te halllares,
Invicto vencedor,
Jamás vencido”.
De verdad os digo: es un orgullo ser Maestro.
Y más lo es para mí, el compartir esta hermosa profesión con muchos de Ustedes mis amigos.
¡Un feliz día para todas y todos los Caballeros Andantes de la Triste Figura de México!
¡Un saludo para Todos!
